jueves, 19 de marzo de 2015

Kubrick-Spielberg: La colaboración fallida

A finales de los 60 y principios de los 70, Stanley Kubrick estaba en su plenitud creativa. Acababa de darle un impulso definitivo a un género considerado de serie B como la ciencia ficción con "2001: Una Odisea del Espacio" y acababa de rodar no sin polémica la obra de corte futurista "La Naranja Mecánica". Veía un filón importante en la ciencia ficción y es por eso que pensó en realizar una obra en la que pusiera de relieve la inteligencia artificial en el que se hiciera patente la temática de los robots con emociones, algo propio de la raza humana. Contrató varios guionistas entre los que se encontraban Brian Aldiss, Bob Shaw, Ian Watson, y Sara Maitland, pero el sueño de Kubrick durmió en un cajón porque se embarcó en proyectos como "Barry Lydon" y "El Resplandor", aparte de que la tecnología que requería para la obra no estaba avanzada. La idea de Kubrick era hacer un niño de forma computarizada porque ningún humano le convencía para hacer de robot.


Sin embargo, en los 90 renació la idea hasta el punto de que contrato a ni más ni menos que Steven Spielberg para ser el director. Es de notar que Spielberg era el director del momento, un hombre que podía hacer realidad el sueño de un Kubrick que veía en las obras de su colega un caracter familiar, no alejado de la emoción, pero que solían acabar con un final acogedor y que enamoraba al público. Por otro lado, las películas de Kubrick solían ser de temática muy oscura, muy polémicas y con un final bastante agrio. De eso, tenemos múltiples ejemplos como "Senderos de Gloria", "Espartaco", "Lolita" o "La Chaqueta Metálica".


Spielberg, aparte de obras tan emocionantes como "La Lista de Schindler" o "Salvar al Soldado Ryan", también había dirigido obras tan atrayentes, donde en muchas de ellas destacaban la labor de niños, como "Hook", "E. T. , el Extraterrestre", "Parque Jurásico", "Tiburón" o la trilogía de Indiana Jones sin contar su labor solo como productor con películas como "Los Goonies". Sus películas, a diferencia de las de Kubrick, se acercaban más al Star System de esos años. 


Spielberg en la dirección y Kubrick en la producción era lo soñado por todo cinéfilo. No podía pasar nada que hiciera imposible esta colaboración. Hasta que paso. Tras rodar "Eyes Wide Shut" y practicamente montar todo lo que sería su película junto a Spielberg, Kubrick fallecía de un ataque al corazón. Sólo tenía 70 años y al dolor por tal perdida, se unió la tristeza por no poder ver juntos por fin a dos grandes del séptimo arte. 
La conclusión es que se rodó sin Kubrick dicha película que sería llamada "Inteligencia Artificial", cuyo niño protagonista es Haley Joel Osment, en el que llamativamente primó mucho la estética oscura del fallecido. A pesar de la desgracia de no poder contemplar acabado aquello que concibio en los ya lejanos años 70, Kubrick fue mencionado como uno de los productores en los créditos finales, dedicándose la obra a su memoria.

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