martes, 24 de abril de 2018

Metrópolis vs. Gotham

Hubiera sido lo mismo decir Superman vs. Batman porque la comparativa siempre es la misma. Lo curioso es que Metrópolis (con dicho nombre) aparece desde la historia nº1 de Superman, mientras la ciudad de Gotham (con tal nombre) no aparece hasta 1941 por lo que hasta ese momento las aventuras del murciélago transcurrían en una ciudad indeterminada. 


Arquitectonicamente son muy parecidas a Nueva York (la ciudad en la que probablemente se basaron los creadores) con la diferencia de que Gotham (llamada en el ámbito hispanoaméricano Ciudad Gótica) tiene unos rasgos más exagerados y sucios, basados seguramente en Chicago en sus últimas ediciones. De hecho, se dice que Metrópolis es Nueva York durante el día (Superman siempre asociado a la Luz) y Gotham City durante la noche (Batman siempre asociado a la Oscuridad). Lo que yo digo: Superman vs. Batman; Metrópolis vs. Gotham.

El escorpión de Higuita

Siendo honestos, está forma de golpear la pelota ya existía mucho antes (muchos atribuyen su invención al delantero de origen paraguayo Arsenio Erico (del cual el mismismo Di Stéfano decía que era el mejor jugador que había visto), pero a nivel mundial no se dio a conocer hasta aquel 7 de Septiembre de 1995 en un partido en Wembley (¡Qué escenario!) entre Inglaterra y Colombia.


Un disparo del inglés Jamie Redknapp fue rechazado de esa forma por el portero colombiano René Higuita en la que es para muchos una de las mejores (si no la mejor) parada de la historia del fútbol. Esta forma de golpeo de balón (conocida inicialmente como el balancín) es dificil como delantero, pero aún lo es más si quien la ejecuta es un guardameta y en el caso de Higuita estamos hablando de uno de los porteros más acrobaticos que han habido, Paradojicamente, el colombiano no sólo destacó parando, sino metiendo goles, anotando unos 40 (de falta o penalti). 

domingo, 22 de abril de 2018

¡A Santiago de Compostela!

En la Edad Media habían tres sitios de perenigración claves para los Cristianos: el primero era Jerusalén, donde tuvo lugar la Pasión, muerte y resurreción de Jesús, el segundo era Roma, donde se encuentra la Sede de la Iglesia Universal y el tercero y último era Santiago de Compostela, donde según la tradición reposaban (y reposan) los restos del Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan (Los Hijos del Trueno). Ubicada a 65 km. al sur de La Coruña y a 62 km. al norte de Pontevedra, Santiago, capital de Galicia y Patrimonio de la Humanidad, es un sitio trascendental en la historia de España, así como del Cristianismo. En muchas de las construcciones se refleja a Santiago por sus "tres naturalezas": como Santo (con la aureola), como peregrino (con la concha) y como guerrero (con la espada). 


Ciudad poderosa, con un clima ciertamente benigno, donde viajan muchas personas de diferentes lugares del mundo no ya sólo por Fe, sino por la experiencia e incluso por superar un reto u conocer gente, en Santiago destaca por supuesto la Catedral (en la cerca está la hostal que impulsaron los Reyes Católicos) con gran cantidad de capillas, donde podemos abrazar la imagen del Santo (eso si tras hacer una buena cola),una experiencia inolvidable. 


Podemos hallar obras de gran calibre como el Palacio de Rajoy (impulsado por el Arzobispo Bartolomé de Rajoy), el Colegio de San Jerónimo (fundado por el Arzobispo Alonso III de Fonseca en el siglo XVI para estudiantes pobres), el monasterio de San Martín Pinario o el convento de San Francisco, sin olvidar la Fachada norte de la catedral o de Azabachería, la plaza de abastos (que se llamaba Puerta del Paraíso porque por allí entraban los peregrinos) o la plaza de Platerías.


Mención aparte merece la La Plaza del Obradoiro justo en el Corazón de Santiago, cuyo nombre hace alusión al taller u obrador ("obradoiro" en gallego) de canteros que funcionaba en la plaza durante la construcción de la Catedral. En el centro de la plaza se encuentra el km. 0 de todos los caminos a Santiago. Plaza donde confluyen los peregrinos como uno solo, al oeste de la misma se encuentra el Palacio de Rajoy, al norte, el Hostal de los Reyes Católicos y al sur, el colegio de San Jerónimo. 

 
 
Sin lugar a dudas es una ciudad  que merece ser visitada porque más allá de la Religión, que influye notablemente en una ciudad como Santiago, estamos ante un pedazo grande de la historia de Galicia y de España.

Nido de ratas

Todo el mundo se ha parado a sobreanalizar el comunicado de esos asesinos cuando no sólo NO han dicho nada nuevo (tras cada atentado pedía "perdón" por las victimas colaterales) y no es más que un mero acto propagandistico para forzar al Gobierno de España a acercar a sus asesinos porque a los familiares de éstos les molestan viajar kilómetros para verlos; al menos ellos los pueden ver, mientras las familias de las víctimas va a los cementerios. Pero lo que realmente me molesta es la actitud de una Iglesia vasca, que sacó un comunicado (sincronizado con el de los asesinos) incluso tan asqueroso como el de los terroristas por la cierta connivencia que hubo con el clima de terror que se generó en el País Vasco con asesinatos, violencia, amenazas, exilio y división. Para colmo piden el acercamiento de presos. 
Esa indudablemente NO es la Iglesia que predicó Cristo y aquella Religión que entre sus Mandamientos está el "No Mataras", algo que esos curas vestidos de de políticos se pasaron por el forro (de la sotana), permitiendo el odio y existente y posibilitando que etarras hallaron su amparo hasta en los seminarios. Ellos permitieron que sus seminarios fueran única y exclusivamente un nido de ratas. ¡No tenéis vergüenza¡
Si hay Dios, acabareis muy mal, pero la Iglesia NO puede, ni debe tolerar tal y como ha venido haciendo hasta ahora (en muchas facetas) que en el País Vasco mientras con una mano se predicaba el amor, con la otra se predicaba la violencia y el odio, que propiciaron la destrucción de una sociedad en la que muchos elementos avalaban los muertos como algo necesario. Muchos curas vascos sois complices y espero que si en este mundo hay Justicia, acabéis delante de un Juez. Vuestro perdón NO me vale (y a muchos tampoco).

sábado, 21 de abril de 2018

Boris Karloff y el monstruo

Helados se debieron quedar los millones de espectadores que en la pantalla grande vieron la monstruosidad de su aspecto. La promoción en parte había surtido efecto: en los créditos iniciales no aparecía su nombre. Sólo un signo de interrogación. ¿Quién interpretará al monstruo? Su nombre real era William Henry Pratt, pero pasaría a la posteridad por su seudónimo: Boris Karloff.


Nacido en Londres, en su juventud quería ser diplomático (su hermano lo era), pero lo cierto es que su buena planta y su capacidad para actuar hizo que se decantase por la interpretación, apareciendo en diversas películas mudas cuando llegó a California, pero su fama vendría con el cine sonoro. 


Y es que Karloff fue el pavor. El monstruo de Frankenstein (papel que rechazó Bela Lugosi) produjo el terror esperado y desde ese momento le acompañó la fama como actor de películas de miedo (miedo patrocinado por la Universal), rodando películas como "La Momia", "El Gato Negro"y "El Cuervo" (basadas estas dos últimas en en obras de Edgar Allan Poe). Mención aparte merece "La Novia de Frankenstein", una de las primeras secuelas de la historia (de la que muchos decimos es mejor incluso que la primera), donde el monstruo no sólo nos da pánico, sino compasión ante su soledad. 


Luego haría otra secuela de Frankenstein sin el éxito esperado (se notaba que ya no la dirigía James Whale), "El Hijo de Frankenstein", coincidiendo con Bela Lugosi (con el que haría varías películas) y Basil Rathbone. Muy conocidas fueron las tediosas y largas sesiones de maquillaje con colodión y algodón a las que tuvo que someterse con el traje y los zapatos de plataforma, los cuales le causaron daños en la espalda que arrastraría para toda su vida. 

La novia y el monstruo

Karloff no sólo rodó terror, sino que apareció en otras películas como "La Patrulla Perdida" de John Ford e incluso hizo teatro, destacando en la comedia negra "Arsénico por Compasión" en la que interpretaba a un gángster homicida que era con frecuencia confundido con el propio Karloff. Frank Capra rodaría una exitosa versión para el cine con Cary Grant y Peter Lorre, pero no pudo contar con el propio Karloff.

Karloff y Lugosi

Karloff era el terror en la pantalla, pero un gran hombre (generoso y atento) fuera de ella, destacando por su cariño hacía los niños. Se dice que durante el rodaje de "Frankenstein" el equipo de rodaje temía que la pequeña actriz Marilyn Harris (la cual en la película es asesinada por el monstruo) huyera aterrorizada al ver a Boris caracterizado, pero no fue así, dado que congeniaron nada más verse porque el actor tenía un carácter afable. 


Una de sus últimas películas fue "El Terror" con un joven Jack Nicholson, aunque no podemos olvidarnos de otras como "La Zíngara y los Monstruos" (película donde hace de doctor loco que a su vez le devuelve la vida al monstruo) o "El Ladrón de Cuerpos" de Robert Wise.


Uno podría pensarse que Karloff fue un actor menor dado que casi siempre rodó películas de terror, las cuales muchas de ellas tenían efectos pésimos (era cosa de la época) o incluso de Serie B. Ni mucho menos. Era un actor que te hace creer que lo que estás viendo es muy real (demasiado real) y lo más importante es que nunca dijo una mala palabra de las películas en la que estuvo. Es más; sus palabras SIEMPRE fueron de agradecimiento dado que pudo demostrar sus dotes interpretativas; hacer lo que más le gustaba. El gran Boris Karloff, buen hombre en la vida real y el terrible monstruo en el cine que nos dio pesadillas a más de uno. 

El Juramento de los Horacios

La Patria y el deber para con ella. Tres hermanos expresan su lealtad y solidaridad con Roma antes de la batalla, haciendo el clásico saludo romano (brazo extendido con la palma hacia abajo), estando totalmente apoyados por su padre, Horacio. Esos tres hombres están deseosos de entregar sus vidas por deber para la Patria. Jacques-Louis David pretendía representar las más altas virtudes patriotas que debían regir el corazón de los hombres, mientras las mujeres se quedan en casa llorando, esperaran el regreso de sus maridos.


Esta pintura representa una de las partes de la obra "Horacio" de Pierre Corneille, publicada en el año 1640, y que se sitúa en los orígenes de Roma. El Juramento de los Horacios, realizada en 1784 (antes por lo tanto de la Revolución Francesa), perteneciente al estilo artístico del Neoclasicismo, el cual buscaba en sus obras reflejas los principios de la Ilustración, lo podemos hallar en el Museo del Louvre, París, siendo una de las obras que definitivamente marcó toda una época.

La Honra y la Fuerza de la Sangre

Entre todas las Novelas Ejemplares de Cervantes, la que levantaría más polémica no sólo hoy, sino en su tiempo (al menos en parte), es desde mi punto de vista la Fuerza de la Sangre. Cierto es que todas estas obras son hijas de su tiempo y reflejan el pensamiento de la época (en la Gitanilla se nos dice que los gitanos son ladrones desde que nacen hasta que mueren), pero es que la novela ejemplar a la que me refiero empieza con una violación.


Efectivamente, un hombre de buena posición, Rodolfo, queda prendado de la belleza de una joven llamada Leocadia y, ante el posible rechazo de ella, la rapta (con ayuda de unos amigos) y, tras taparle los ojos, la viola cuando ella está insonsciente y, tras volver en si, incluso ella le dice que la deje y le promete que no contará nada. Fruto de ese acto (del cual don Miguel nos hace un relato de forma explicita) dará a luz un niño, Luis, al que para librar de la deshonra de la violación, los padres de ella (abuelos en realidad) lo trataron como su sobrino.


Un día, el niño tiene un accidente que lo precipitara todo. Fruto de un coche con un caballo en plena carrera, el niño sufre un traumatismo, que la abre una gran brecha. Cuenta Cervantes que un hombre rico, que había visto todo, corrió a socorrerlo, diciéndole a las criados que lo atendieran. Evidentemente, era el padre del padre (por lo tanto el abuelo paterno) y nos dice don Miguel que el viejo sintió como si algo, una fuerza irresistible, lo llamara a socorrer a ese niño. Cervantes le dio un nombre: la Fuerza de la Sangre.


Al final se supo todo e incluso tanto Rodolfo (que había ido a Italia) como Leocadia acaban juntos, casándose (para salvaguardar la honra de las dos familias), felices y con descendencia, lo cual como ya comente resulta llamativo, teniendo en cuenta como empieza el relato. Por otro lado, desde un punto de vista sociológico de la época, refleja que lo IMPORTANTE era el Honor de las mujeres tanto en cuerpo como en Alma y aquel que la poseyera, debía asumir las consecuencias y casarse con ella.