martes, 13 de octubre de 2015

La memoria de los cátaros

"Mátenlos a todos, Dios sabrá reconocer a los suyos"
Cuentan que esta frase fue pronunciada por el abad e inquisidor Arnaldo Amalric, muy enfadado por que la ciudad francesa de Béziers diera cobijo a unos hombres, que fueron considerados como peligrosos por salirse del marco propio de la Iglesia Católica. Nos encontramos en medio de la cruzada albingense o, lo que es lo mismo, la cruzada contra los cátaros. 


Antes de todo esto, el catarismo era una doctrina, cuyos seguidores eran los cátaros (también llamados albigenses debido a que surgió como tal en urgida en Albi, Francia, y en las llanuras de Loangue d’Oc, región cuya capital era Toulouse). Este movimiento religioso de carácter gnóstico se propagó por Europa Occidental a mediados del siglo X, estando muy arraigada en Francia durante el Siglo XII. 

Cruz cátara, también llamada cruz de Occitania

Mucho se ha discutido sobre el origen de la palabra cátaro, aunque parece ser que proviene del griego καθαρός (kazarós): "puro". Y de hecho, sí hay algo que destaca en los cátaros es la pureza de su corazón. Existen diversos estudiosos en la materia que era la forma más pura de cristianismo. Las creencias cataras eran: 
  • El mundo esta en un eterno conflicto entre Dios (que representaría el mundo espiritual) y Satán (que representaba al mundo físico, que el mismo había creado y que ellos rechazaban). 
  • El Reino de Dios no es de este mundo y, por lo tanto, todo lo físico había sido creado por Satán, incluyendo las guerras y la Iglesia Católica. Esto llevaba a que incluso rechazaran el bautismo, ya que el agua como sustancia material había sido creada por el diablo.
  • Creían en la Reencarnación. Las almas se reencarnarían hasta que fuesen capaces de un autoconocimiento que les lleve a Dios y, de esta forma, poder escapar del mundo material y elevarse al paraíso inmaterial.
  • El modo de alcanzar la Paz espiritual y llegar al Cielo era vivir de forma ascética, rechazando todos y cada uno de los vicios. Por otra parte, rechazaban los alimentos tales como la carne, el huevo o la leche, generados por un ser vivo. Eran vegetarianos. 
  • Afirmaban que Jesús no se encarnó, sino que fue una aparición que se manifestó para mostrar el camino a Dios, algo que es común en otras doctrinas o sectas salidas en torno al año I y II y es que muchas de las creencias cataras tenían influencias del maniqueísmo. Para ellos, un Dios bueno (y por lo tanto inmaterial) era imposible que se encarnara; se transformara en alguien material.
  • Negaban la veracidad del Antiguo Testamento, puesto que veían en el Dios hebreo a un ser vengativo; era "Dios de la guerra" más que al ser pacífico. 
  • El consolamentum (na especie de bautismo, comunión y extremaunción juntas) era el único sacramento de la fe cátara, con excepción de una suerte de Eucaristía simbólica, el Melioramentum, sin transubstanciación. 
  • Los juramentos eran pecado por ser ataduras al mundo material.
Viendo estas creencias, la Iglesia decidió actuar pacíficamente y, tras comprobar que era imposible hacer que creyeran en lo que la Iglesia proclamaba, pasaron a la acción violenta, donde la Inquisición dijo muchisimo. 

Santo Domingo y los albigenses

Se habla exageradamente de las cruzadas en Tierra Santa o del asesinato de los Templarios, pero la de los cátaros fue una increíble y sangrienta cruzada de una creencia contra otras. Lo cierto es que poco a poco se acabo con los cátaros a los cuales varios intelectuales católicos (y por lo tanto, libres de sospechas a la hora de opinar) llegaron a decir que eran "Cristianos Puros". 

Castillo de Montsegur, uno de los muchos refugios cátaros

Lo cierto es que la Cruzada albigense comenzó en 1209 y acabó en 1244, teniendo su epicentro, como es lógico, en Francia. No obstante, los cátaros estaban en la clandestinidad y fue progresivamente cuando desaparecieron bien por muertes naturales o no o bien por abandonar sus propias creencias. 


Sin embargo, a partir de ahí surgieron teorías en torno a su desaparición y a un posible secreto que los mismos cátaros ocultaban, haciéndose referencia a un supuesto tesoro, algo que estuvieron buscando unos asesinos como los nazis. Puede que, aparte de sus creencias con las que podemos estar de acuerdo o no, el tesoro más grande que tuvieron los cátaros fue su ansías de encontrar a Dios; su Vida Espiritual.

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