viernes, 2 de octubre de 2015

Caciques y pucherazos

Sí hay una forma de actuar tan patética y miserable en España es aquella en la que uno o varios hombres utilizan su influencia para pervertir el resultado de unas elecciones. Esa fue la forma de actuar en España durante la época conocida como Restauración, aunque es bien sabido que caciques siguen habiendo... y demasiados. 


Ciñendonos al periodo histórico que les acabo de mencionar, un cacique era una persona con gran influencia en territorios rurales, que utilizaban su poder para que fuera elegido determinado político; se hiciese ganar si o si a la "persona propuesta por el cacique" por afinidad ideológica u otros intereses. Las técnicas para conseguir esto eran muy diversas: desde el amedrentamiento, pasando por colocar las urnas en lugares de muy difícil acceso y acabando por hacer que votaran los lázaros (votos de fallecidos que, al menos, para ese momento, resucitaban como el Lázaro de los Evangelios) y los cuneros (votantes que se inscribían irregularmente en una circunscripción que no les correspondía), aunque la más conocida es la del pucherazo. 

Mapa del caciquismo en España

Con el pucherazo se guardaban papeletas de votación (por ejemplo en pucheros, de donde viene la denominación), y se añadían o se robaban de la urna electoral a conveniencia del resultado deseado.  Esto posibilitó que la etapa restauradora, que comenzó con Alfonso XII, fuera una Democracia de mentira destinada a favorecer al Partido Conservador de Cánovas del Castillo o al Partido Liberal de Sagasta, que se repartieron el poder durante todos estos años. Con la desaparición de los lideres históricos y los cambios sociales en los comienzos del Siglo XX, el sistema restaurador, así como el caciquismo, iniciaron la decadencia. 

Sagasta encumbrado por el caciquismo y el pucherazo

Evidentemente, en las ciudades no habían caciques con influencia y esto se tomo en cuenta para decir que las candidaturas republicanos habían ganado en las elecciones municipales, ya que triunfaron en 37 capitales de provincia y las monárquicas sólo habían triunfado en 10. El caso es que los monárquicos, aunque ganaron holgadamente, vieron como aquellas simples elecciones municipales dieron lugar a la Segunda República. 


Que hoy en día hay caciques, es una obviedad, pero en este caso es el mismo político el que practica el caciquismo y sin utilizarse el pucherazo o devolver la vida a los muertos. Existe una palabra mágica para hacer que alguien te vote, resultando legal. Esa palabra se llama subvención. Dejando de lado la educación adoctrinadora que se vive en algunos territorios, en la actualidad hay personajes que supuestamente dan de todo a muchos votantes de forma directa o indirecta (dinero), acabando por estar en el cargo hasta 30 ó 40 años... y no es broma. El caciquismo no es algo de un pasado más o menos lejano; lo vivimos en la actualidad.

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