lunes, 4 de enero de 2016

El realismo llegó con la Magnani

Criada en los suburbios de Roma y nacida artísticamente en los clubes nocturnos y los cabarets de la zona, puede que la dura vida inicial que le toco vivir a Anna Magnani hizo que sus interpretaciones, ya de por si impresionantes, se convirtieran en todo un canto al realismo salido de las cenizas de la trágica Segunda Guerra Mundial. Y es que con ella comenzó el neorrealismo italiano. 


La Magnani, que estudió en la Academia Romana de Arte Dramático junto al celebre actor Paolo Stoppa, comenzó su vida artística en el teatro, afición que, a pesar del cine, nunca abandonó del todo, llegando a actuar en Roma, Turín o incluso Buenos Aires en Argentina. 
Aunque ya había participado en otras películas, sería con la desgarradora historia de Roberto Rossellini "Roma Ciudad Abierta" con la que obtendría el reconocimiento no sólo en su país, sino a nivel mundial, quedando la escena de su muerte como uno de los momentos más trágicos de la historia del séptimo arte. A partir de ahí, su estrella no pararía de crecer. 


La Magnani, la cual tuvo una relación más que tempestuosa con el mencionado Rossellini, fue de esas mujeres que tanto dentro como fuera de la pantalla demostraba una fuerza llamativamente increíble para los papeles femeninos de la época. 


Películas como "Bellissima" de Luchino Visconti hizo que los cineastas estadounidenses de su época se comenzaran a fijar en ella hasta el punto de que dio el salto para que interpretara el papel de una mujer viuda, madre de una hija adolescente en "La rosa tatuada" de Daniel Mann. Un papel pensando para ella por parte de "Tennessee" Williams, del cual era amigo. Se cuenta que era tal el poderío de Anna Magnani, que actores como Burt Lancaster, igualmente protagonista de "La Rosa Tatuada" quedaron impresionados.


Por este papel ganó el Globo de Oro a la Mejor Actriz Dramática y el Oscar a la Mejor Actriz, el cual no recogió puesto que no fue a la ceremonia de entrega, ya que creía poco probable que se lo dieran ¡Qué equivocada estaba!


Después llegarían otras grandes interpretaciones como "Viento salvaje" de George Cukor o la aclamada "Mamma Roma" de Pier Paolo Pasolini donde interpreta a una prostituta que quiere dar a su hijo una vida decente. Siempre con esas interpretaciones brillantes, la Magnani consiguió hacerse un hueco en el corazón de todos. 


Fallecida de un cáncer de páncreas en 1973, el entierro de Anna Magnani, todo un símbolo nacional italiano,  se convirtió en una concentración popular por parte de un pueblo que había disfrutado y llorado con una mujer única no sólo en la pantalla, sino fuera de ella. Y es que, pueden preguntarle a cualquiera, en el cine no hubo una mujer tan grande como la Magnani.

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