lunes, 4 de mayo de 2015

Cuando Stalin asesinó a Trotsky

León Trotsky se convirtió en una auténtica piedra en el camino para Josef Stalin. Ambos eran unos radicales y agitador, pero uno venció claramente al otro... al menos en la obtención del poder. Tenemos que recordar que Trotsky había sido una de las personas clave de la denominada revolución rusa, siendo el que propicio la salida de Rusia de la Gran Guerra y el que organizo al ejercito rojo que se encargaría de llevar a cabo las ordenes totalitarias que pretendían ejercer los revolucionarios contra todo aquel que fuese acusado de estar en contra del nuevo orden ruso. 


Trotsky estaba clarisimamente destinado a ser sucesor de Lenin, sin embargo, el poder lo obtendría Stalin. Nunca sabremos qué decía el testamento de Lenin, puesto que Stalin se encargo de que no apareciera. Lo cierto es que muchos estaban a favor de  Trotsky dentro del partido bolchevique (lo que conocemos como el partido comunista) y la fricción conllevo el exilio del creador del ejercito rojo y con ello la orden de busca y captura por parte de la URSS por ser considerado traidor a la patria y, por ende, a la revolución. 

De izquierda a derecha: Stalin, Lenin y Trotsky

Muchos intentos hubo de asesinato, mientras Trotsky se dedicaba a dar conferencias desprestigiando a Stalin al que odiaba, aunque hay que decir que el sentimiento era mutuo. La muerte le llego en Méjico, mediante un radical español llamado Ramón Mercader, que era un agente de la NKVD soviética. Para ello se ganó la confianza de su objetivo y consiguió penetrar en su casa. El agente lo asesino por la espalda y aún así no falleció en el acto, pudiendo incluso identificar a su asesino a su propia mujer. El alarido de dolor de Trotsky se oyó en todo la casa. Tras estar en coma, moriría al día siguiente. 


Mercader fue puesto en prisión, aunque acabaria saliendo para ser recibido con honores en la URSS y recibiendo la nacionalidad soviética. Su gran logro: purgar a un radical que era odiado y perseguido por otro radical. Lo cierto es que entre ratas andaba el juego, aunque el que dijo la ultima palabra sería un ser despreciable como Stalin que, sin estar en Méjico, apretó el gatillo que acabo con su principal rival por el control ideológico de la URSS y del partido comunista.

1 comentario:

  1. He llegado a este blog por imágenes de Google. Un comentario muy pobre pero sobre todo las ilustraciones dan lugar a error. Has puesto un cuadro del "realismo socialista" donde se ve a Kalinin conversando con Stalin bajo el retrato de Lenin. Y luego una foto retocada de Stalin, Lenin y Kalinin en el VIII Congreso del Partido Bolchevique (1919). Mijaíl Kalinin fue el presidente de la URSS, fiel al stalinismo. Sólo tiene en común con Trotsky las gafas redondas y la perilla.

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