jueves, 17 de marzo de 2016

¡Vámonos a la 13, Rue del Percebe!

No sabemos cómo a Francisco Ibáñez se le ocurrió tal idea, pero el hecho de mostrarnos de forma secuencial lo que pasaba dentro de una comunidad de vecinos fue una idea revolucionaria dentro del mundo editorial de la historieta. Creada en 1961, el edificio en cuestión es la 13, Rue del Percebe.


En dicho edificio hay personajes de lo más variopinto, que puede ejemplificar a la perfección de lo que esta compuesto el mundo con sus virtudes y defectos (no nos engañemos: defectos): así vemos al tendero caradura, a la portera cotilla, a la enfervorizada animalista, al ladrón dispuesto a llevarse todo lo que encuentre aunque sean objetos inservibles,  un veterinario poco competente con una clientela algo variopinta, a una ama de casa que se la tiene que ver para críar a unos hijos bastante traviesos, la dueña de una pensión superpoblada y un hombre que siempre esta tomando el pelo a sus acreedores. Incluso la alcantarilla tiene su propio dueño. A ellos esta unido el típico ascensor que en el 90% de las historietas no funciona o si funciona, lo acaba haciendo pero de la forma más inverosimil. 


La 13, Rue del Percebe llegó a tener tanta popularidad, que en ella comenzaron a fijarse algunos personajes nefastos. Leyendo las historietas los jerifaltes del régimen franquista, no vieron con buenos ojos que uno de los personajes fuera un ciéntifico loco, el cual creaba monstruos horripilantes, siendo uno de ellos uno muy parecido al monstruo de Frankenstein de Boris Karloff (al que los crios traviesos de la vecina toman el pelo continuamente). Lo cierto es que Ibáñez fue censurado, puesto que "sólo Dios podia crear vida". Así se vió obligado a cambiar su personaje, añadiendo una serie de historias en las que la portera le presentaba la vivienda desocupada a personajes de lo más variopinto hasta que finalmente Ibáñez decidió que el que ocuparia tal vivienda fuera un sastre caradura. 


Dejando de lado esta historia rocambolesca (a la que podríamos poner dentro de las anécdotas de las historietas en España), la 13, Rue del Percebe pasa por ser una de las creaciones más logradas de un Ibález en estado de gracia en aquellos felices años para la viñeta española.

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