sábado, 5 de marzo de 2016

En busca del Dorado

Es evidente que con el descubrimiento del continente americano, muchos europeos soñaron con descubrir mundos imposibles en el que hacer fortuna. Muchos sitios no resultaron ser lo que eran y otros partieron de leyendas que hablaban de fabulosos tesoros. Uno de esos últimos es el Dorado. 


Las tradiciones sobre el Dorado entroncan con los conquistadores como Vasco Núñez de Balboa, que hablaban de grandes joyas de oro puro utilizadas en ceremonias por los indingenas, así como de poblados donde el oro era habitual, no teniendo consideración entre los lugareños. 

Núñez de Balboa

El Dorado supuestamente estaría ubicado en el territorio del antiguo Virreinato de Nueva Granada, en una zona donde muchos decían que existian abundantes minas de oro. Lo cierto es que la riqueza atrajó la codicia de infinidad de exploradores que entre el Siglo XV hasta el XIX realizaron expediciones con la intención de hallar el Dorado. La fiebre del oro en su esencia más pura de la que muchos no regresaron. 

Posible localización del Dorado

Con la conquista de los diferentes territorios de América, una nueva expedición surgía, llegando a territorios tan dispares como Peru o Venezuela, alcanzando sitios inhóspitos hasta ese momento, pero ninguno (que se sepa) alcanzó ese fabuloso sitio que alcanzó la categoría de mito. 


Con la independencia de los territorios americanos de España, el interés por el Dorado comenzó a decaer, dándose por cierto que las historias de aquellos primeros conquisradores eran falsas (ya que tenían la intención de que vinieran cuanto antes miles de europeos a poblar América) o exageradas (algo que es bastante plausible). Lo que si podemos decir que el Dorado formo parte de una cultura popular, que trascendió épocas y sacó a la luz los legítimos aires aventureros de algunos exploradores o la codicia tan habitual en el ser humano de muchos.

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