martes, 15 de marzo de 2016

Natalie Wood, de niña prodigio a grande del cine

Cierto día, una madre y su hija estaban paseando cuando se encontraron con un rodaje. La madre le dijo a la niña que fuera a sentarse en las rodillas del director y que le cantara una canción a ver si la cogía para la película. Éste, al escuchar su hermosa voz y su gracia, le hizo su primer un contrato para su obra en la que ella tenía un papel más que destacado. Dicha película era "De Ilusión también se Vive" ("Miracle on 34th. Street" en inglés) y la niña, hija de emigrantes rusos,  se llamaba Natalia Nikoláevna Zakhárenko, aunque todos la conoceriamos por su nombre artístico: Natalie Wood.


Desde esa primera película (tenía unos 9 años, haciendo de hija de Maureen O‘Hara), Natalie se convirtió en una auténtica niña prodigio del cine con películas como "El Fantasma y la Señora Muir" (con Gene Tierney y Rex Harrison) y "La Promesa Verde". 


Sería con "Rebelde sin Causa" (inolvidable junto a James Dean y Sal Mineo) y "Centauros del Desierto" (con un pequeño papel de su hermana haciendo de ella cuando era pequeña) cuando demostró que podía hacer papeles adultos destacados.

Con James Dean

Una pequeña decepción se la llevó con "West Side Story" cuando, en su papel de Maria, las canciones interpretadas por ella (no tenía mala voz) fueron dobladas, algo habitual en varios musicales de la epoca. 


Seria con "Esplendor en la Hierba" (con un desconocido Warren Beatty) donde alcanzaría la excelencia interpretativa, siendo nominada al Oscar, algo que pasó otras 2 veces, aunque nunca se llevó la estatuilla. En los 70 seguiría demostrando más su gran capacidad interpretativa en televisión que en el cine.


Su extraña muerte, aún no esclarecida del todo, nos privó de ver a una de las más extraordinarias actrices del momento. Natalie Wood hizo lo que consiguieron pocos: pasó de ser una niña prodigio a una grande del cine.

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