sábado, 5 de septiembre de 2015

El Imperio Bizantino

Antes de nada, tengo que decir que el título de este post esta técnicamente mal. Nunca existió un Imperio Bizantino como tal. Este término proveniente del Renacimiento fue el designado para nombrar a lo que se conoció como el Imperio Romano de Oriente, creado sobre la antigua Bizancio, capital de Tracia en su momento, sobre la que Constantino I, Emperador de Roma construyó y fundó Constantinopolis, la que nosotros conocemos comúnmente como Constantinopla. 
 

La idea de Constantino era trasladar a parte de la vieja Roma, asediada por los bárbaros, a lo que sería la nueva Roma, la ciudad de Constantino. Para ello, construyo edificios magníficos, siendo bastante permisivo con los cultos religiosos, especialmente con el Cristianismo, que años después sería la religión oficial del Imperio.

Constantino I

Con el paso del tiempo, el Imperio Romano de Oriente alcanzó entidad propia, siendo testigo de como su hermana occidental caída defintivamente en manos de los bárbaros en lo que conocemos como el fin de Roma y el comienzo de una nueva etapa, que llamamos Edad Meda. 
Durante todo ese tiempo, Constantinopla sería el bastión por el cual se impidió el avance del pujante islam hacía la Europa occidental. A la antigua ciudad de Constantino podríamos considerarla como el vestigio que quedó de la desaparecida Roma, pero era mucho más que todo eso. Era uno de los centros comerciales del mundo, estableciendo una moneda de oro, que circuló por toda el área mediterránea. 

Mapa de la ciudad

Por otra parte, Constantinopla influyó en las leyes, los sistemas políticos y las costumbres de gran parte del viejo continente, y de Oriente Medio, y gracias a ella se conservaron y transmitieron grandes obras literarias y científicas del mundo clásico y de otras culturas. 


El Emperador Heraclio I fue uno de los hombres más influyentes en la historia de este Imperio, ya que su carácter reformista como la adopción del griego como lengua oficial o la reorganización del ejército posibilito la perduración de la antigua Bizancio más allá de la caída de la Roma occidental. Por otro lado, el mismo Heraclio sustituyó el antiguo título imperial de "augusto" por el de "basileus" (palabra griega que significa "rey" o "emperador").

Heraclio I portando la Vera Cruz en Jerusalén

Tampoco debemos dejar de hablar de lo que fue conocido como Arte bizantino, que podemos ver tanto en pinturas, como escultura y edificios. Sus principales características son: 
  • Influencia directa de la cultura grecorromana y oriental, proveniente especialmente de Siria y Asia menor, con una mezcla muy particular de las diferentes culturas. 
  • Estilo artístico con un uso muy fuerte de los colores. 
  • Presencia de temas religiosos cristianos.
Ejemplos de este arte lo tenemos en los celebres iconos de Jesús (por primera vez con barba) o la Virgen María, así como las Iglesias grandes y ostentosas como Santa Sofia o las esculturas y mosaicos que tienen un fuerte acento oriental. A día de hoy podemos disfrutar de estas maravillosas obras a las que podemos considerar como maravillas dentro de la historia del arte. 


Sin embargo, con el paso del tiempo, al igual que le pasa a todas las entidades fuertes, el Imperio Romano de Oriente comenzó a decaer ante la fuerza de los diferentes invasores y sería el islam el que acabaría con él en 1453, creándose lo que sería el Imperio Otomano. La cruz era sustituida por la media luna en una tierra que los Cristianos jamas recuperarían. 


La antigua Constantinopla, que sería conocida en plena Edad Media como "la Reina de las Ciudades"; la antaño magnífica Bizancio es la actual Estambul y aún ella aún podemos ver la magnificencia de lo que fue una de las grandes potencias de la historia de la humanidad a nivel político, social y artístico.

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