martes, 15 de septiembre de 2015

Clásicos Inmortales: Uno, Dos, Tres

No era la primera vez que se nos mostraba en el cine de los conflictos entre el capitalismo y el comunismo desde un punto de vista cómico. Lubitsch ya lo había hecho en "Ninotchka" o Kubrick a otro nivel en "¿Teléfono Rojo? volamos hacia moscu". Wilder, que ya había guionizado "Ninotchka", recurre a este tema de forma magnífica, recuperando a uno de los grandes de los grandes actores basicamente de los años 30, y 40: James Cagney, en una actuación tardia, pero también una de las más recordadas.


Nos encontramos en una época complicada, la de la guerra fría en la que dos bloques estan enfrentados y no hay mejor ejemplo de ello que la Alemania dividida entre la occidental y la oriental, controlada por el comunismo. En la Alemania occidental, el señor MacNamara (James Cagney), de origen norteamericano, es el Jefe de ventas de Coca-Cola en Berlín, y vislumbra salir de ese agujero para dar su gran salto profesional dirigiendo la compañia en Londres gracias a sus negociaciones con los comunistas para extender las actividades de la compañía al otro lado del Telón de Acero.

Sí hay algo que no soporta MacNamara es la excesiva disciplina de sus empleados (que se levantan cada vez que pasa por el pasillo para llegar a su despacho, le abren la puerta antes de que el mismo lo haga o su asistente como Schlemmer (Hanns Lothar), que taconea cada vez que se presenta ante él), aunque, por lo menos, tiene a una secretaria (Liselotte Pulver) que "le enseña a hablar alemán correctamente".

MacNamara y sus sueños de grandeza

McNamara se reune con Peripetchikoff (Leon Askin), Borodenko (Ralf Wolter) y Mishkin (Peter Capell), agentes comunistas, para extender la Coca Cola más allá del telón de acero. Ellos le piden a MacNamara que les de la formula, pero éste se niega, ya que es parte de la esencia de la compañia ("Se la damos a ustedes y a los cuatro días la China comunista ya la tiene"). Al final, tras tirarse las vergüenzas a la cara, los comunistas acaban aceptando, esperando que lleguen los papeles y que a ser posible los lleve la secretaria rubia de MacNamara, que los ha encandilado, al hotel Potemkin donde se alojan. Sin embargo, esa no serán las preocupaciones más serias de MacNamara. En esos días, su mujer e hijos se van a Venecia, por lo que tendría tiempo para estar con su secretaria para "perfeccionar su alemán".


Es en ese momento, cuando recibe el encargo del presidente de la empresa (Howard St. John) de cuidar a su hija, Scarlett (Pamela Tiffin), excecivamente enamoradiza y a la que ha enviado a Europa, de visita temporal en Berlín. La visita iba para unos pocos días y ya van para unos meses. 
Una noche desaparece Scarlett. Inician la búsqueda hasta que el choffer (Karl Lieffen) del propio MacNamara que todo este tiempo había llevado a la joven hasta la frontera con la Alemania oriental, desconociendo el motivo. MacNamara se siente desesperado dada la situación, temiendo que la Coca Cola lo destine a un sitio poco recomendable. Para colmo, su jefe y esposa van a visitar Berlín para saber cómo esta su hija. Al final aparece Scarlett con el motivo de su desaparición.
Y es que la joven se ha casado con Otto (Horst Buchholz), un comunista, que desprecia todo el sistema capitalista y no duda en insultar al propio MacNamara al que considera el mismo demonio, diciendo que impondran el sistema comunista en todo el mundo. MacNamara considera el matrimonio nulo, ya que Scarlett es menor, pero al final accede. MacNamara, al principio desesperado, tras saber, además, que ambos van a vivir a la Rusia soviética para que Otto pueda estudiar ingeniera aeroespacial.


Parece calmarse al ver que Otto tiene que pasar el telón de acero para recoger sus cosas para ir con su esposa a la Unión Soviética. Incluso les regala un reloj de cuco. Sin embargo, algo se esconde en la aparente tranquilidad de MacNamara y es que en el reloj de cuco aparece un tio Sam cada vez que da las en punto. Por otra parte, su asistente pone en el tubo de escape de la moto de Otto un globo con el lema "Russki go home" que se hinchara, dejando ver el mensaje.

"Rusos largaos"

Otto será detenido por el mensaje del globo y el reloj de cuco que se abre con la marcha del tío Sam y parece que los problemas de MacNamara se han acabado. No es así, ya que Scarlett esta embarazada. Así que tendrán que pasar el telón de acero para rescatar al desdichado Otto, que esta siendo torturado psicológicamente por la policía de la Alemania oriental. 
Para ello intentara hacer que los agentes comunistas, con los que negoció la expansión de la Coca Cola más allá del telón de acero, lo saquen, utilizando como moneda de cambio a su secretaria. Se muestran remisos y de hecho tienen que hablar entre ellos a ver que hacen. Dos estan dudosos, mientras uno de ellos les confiesa que había sido puesto con ellos por la policía para investigar sus actividades, pero él quiere aceptar la propuesta de MacNamara y quedarse con la secretaria. 
Mientras, tras debilitarlo psicológicamente, Otto confiesa ser un agente capitalista. Poco después Peripetchikoff, Borodenko y Mishkin consiguen sacarlo y MacNamara les engaña y en vez de darle a su secretaria, les da a su asistente con el traje de ella. Cuando se dan cuenta, inician una persecusión que acaba con los comunistas burlados chocando contra una columna, mientras el coche de MacNamara acaba saliendo del Berlin oriental.


Otto se ve en la encrucijada de qué hacer debido a que sus correligionarios comunistas lo ven como un agente capitalista, mientras al otro lado del telón de acero lo ven como un comunista. Al final, le acaba diciendo a su jefe que su hija se ha casado con un Conde. Así deciden hacerlo todo un "capitalista", haciendo que se vista elegantemente, actúe de forma educada y acorde con su estatus y que, incluso un noble venido a menos, el Conde von Droste-Schattenburg (Hubert von Meyerinck), lo adopte como su hijo.


En todo esto, llega la esposa de MacNamara que desea volver a Atlanta donde Coca Cola tiene su sede central y, al ver que su marido presta más atención a su secretaria y a la vida de Otto como nuevo capitalista, decide irse con los niños a Atlanta. 
Mientras tanto, Otto no para de protestar por todas las atenciones que se le dan y las extrañas costumbres capitalistas, que desprecia, y un periodista se interesa por el rumor de una rica casada con un comunista. El periodista aceptara la historia de MacNamara sobre la boda de un noble con Scarlett cuando reconozca a Schlemmer de la época de la guerra.

¿Cómo ser un buen capitalista?

Por otra parte, cuando Otto le esta dando practicamente un mitin a MacNamara, diciendole que el comunismo triunfara en todo el mundo, entra uno de los tres agentes comunistas Peripetchikoff al que le han vendado la cabeza y puesto el brazo en cabestrillo debido al accidente de coche. Le dice a MacNamara que, tras traicionar a los otros dos, ha desertado del comunismo, ya que en el mundo capitalista se vive mejor.  Tras recibir una reprimenda de Otto debido a la traición a sus supuestos camaradas, Peripetchikoff le hace referencia a las clásicas traiciones comunistas ("¿Qué cree usted que le hizo Stalin a Trostky?"). El mundo esta loco para Otto y no le queda otra que ser un Conde y yerno de un capitalista.


Al final van a recibir a los padres de Scarlett, causandoles una buena impresión a éstos, que no saben que hasta hace poco su yerno era todo un comunista. Le causa tanta buena impresión su yerno, que lo coge como director de la Coca Cola en Londres (el puesto que quería MacNamara) y MacNamara irá a Atlanta. Tras encontrarse con su familia, les comunica que, tras muchas visicitudes, irán a la tan añorada Atlanta.


En esta película, Wilder pone al capitalismo y al comunismo al mismo nivel, destacando las miserias de uno y de otro, llegando a la crítica social a los Estados Unidos ("Atlanta es como Siberia pero con discriminación racial") o haciendo alusiones a la carrera espacial entre soviéticos y estadounidenses. Wilder repite gran parte de los recursos utilizados en "Ninochtka", destacando por unos diálogos llenos de ironia y mucho humor en una de sus películas más logradas a la par que más locas. 

Ficha

Dirección
Billy Wilder
Producción
I. A. L. Diamond
Doane Harrison
Billy Wilder
Guión
I. A. L. Diamond
Billy Wilder
Música
André Previn
Fotografía
Daniel L. Fapp
 
Otros datos

País
Estados Unidos
Año
1963
Género
Comedia
Duración
115’

Protagonistas

Actor
Personaje
James Cagney
MacNamara
Horst Buchholz
Otto Ludwig Piffl
Pamela Tiffin
Scarlett Hazeltine
Arlene Francis
Phyllis MacNamara
Liselotte Pulver  
Fräulein Ingeborg
Hanns Lothar
Schlemmer  
Howard St. John
Wendell P. Hazeltine
Leon Askin
Peripetchikoff
Ralf Wolter
Borodenko
Peter Capell
Mishkin
Karl Lieffen
Fritz  
Hubert von Meyerinck
Conde von Droste-Schattenburg
 
Una dura negociación


Capitalismo vs. Comunismo


Uno, Dos, Tres


"Todo el mundo esta corrompido"

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