sábado, 28 de febrero de 2015

"Hay que matar a Prim"

Eso debieron decirse aquellos que planearon y ejecutaron un asesinato que cambió la historia. Tal acto no se iba a cometer contra un hombre cualquiera. El objetivo de los conspiradores de la calle del turco era el General Juan Prim y Prats, uno de los más destacables militares y políticos españoles. Un hombre que había posibilitado el estallido de la Gloriosa, que había acabado con la detestable Monarquía de Isabel II. Un hombre que se había propuesto desde el cargo de Presidente del Consejo de Ministros la llegada de un Rey que fuera votado por el Congreso de los Diputados.


La idea de Prim era claro. Desde su sentimiento monárquico y desde el respeto a la Democracia, ningún Borbón ocuparía la Corona Española. Eso le granjeo poderosos enemigos entre los divididos republicanos (federalistas y centralistas) y entre los monárquicos que defendian los derechos al trono del hijo de Isabel II, Alfonso de Borbón. El propuesto por Prim sería Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel II, último Rey de Cerdeña y primer Rey de la Italia unificada. Amadeo sería elegido como Rey por el Congreso y todo el mundo esperaba su llegada a España como Rey de una Monarquía plenamente parlamentaria. 

Gobierno provisional liderado por Prim

Sin embargo, todo cambió el 27 de Diciembre de 1870. Ese día Prim salía del Congreso y, tras despedirse con cortesía de diputados y ministros y cruzar unas tensas palabras con el líder de los republicanos, se dirigió a su coche, una berlina verde de cuatro ruedas tirada por dos caballos. La berlina emprendió la ruta habitual, por la calle del Turco (actual Marqués de Cubas), hacia el Ministerio de la Guerra (Palacio de Buenavista), donde estaba la residencia presidencial.


El atentado fue una auténtica encerrona y los asesinos apostados a los lados comenzaron a disparar en los flancos, alcanzandole algunas balas a Prim, que apenas tuvo tiempo de reacción al igual que el cochero que se alejo como pudo hasta la residencia presidencial. Allí se le amputaron algunos dedos y se le extrayeron varias balas, sin embargo, el General parecía sentenciado. Muchos dicen que murió rematado por algún secuaz de aquellos que querían acabar con él. El caso es que acabaría muriendo a los tres días. 

Amadeo de Saboya ante el feretro del General Prim

Se habló de complot monárquico, republicano e incluso que desde las colonias se "apretó" el gatillo que acabó con Prim. A día de hoy es un caso que sigue abierto. Lo que es seguro es que Amadeo de Saboya, nuevo Rey de España como Amadeo I, se quedó sin su principal apoyo y sería a los dos años cuando dimitiría de su puesto como Rey, proclamandose la I República Española. Una muerte sin esclarecer que tuvo muchas consecuencias. Unas consecuencias que no sabemos si eran el objetivo de aquellos que entre dientes, en la calle del Turco, apretaron el gatillo, contra una de las personalidades más importantes de la historia de España en el Siglo XIX.

1 comentario:

  1. Que Dios le perdone porque los españoles no podemos ni debemos hacerlo, el trajo el sexenio revolucionario cuyo fruto fueron tres guerras civiles simultaneas.
    Que arda en el infierno

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