martes, 14 de marzo de 2017

Las elecciones del franquismo

Hace unos años en una pequeña caja de recuerdos, había cosas sorprendentes como pocos. Entre dichas cosas, quizás como una ejemplificación de unos años convulsos,  entre papeles, fotos y demás había un extraño papel. En ella, ni más ni menos había una papeleta como de unas elecciones (parecía de un referéndum) con la cara de Franco y un gran SÍ. Y es verdad. Durante el franquismo hubo elecciones... no libres por supuesto. 


Es verdad que el régimen al salir de una guerra y por lo tanto no obtener legitimidad alguna era fuertemente antidemocrático, pero eso no impidió que hubieran votaciones siempre auspiciadas por el poder, aunque eso no impidió que hubiera rencillas entre los propios candidatos e incluso acusaciones de amaño y pucherazos.

 
 
 Durante el franquismo hubieron tres elecciones sindicales (1944, 1966 y 1975), dos referéndum nacionales propuestos directamente por el propio dictador (en 1947 el de la Ley de Sucesión Orgánica del Estado donde se designaba a Franco como  Regente y en 1966 el de la Ley Orgánica del Estado donde se dividía el cargo de Jefe del Estado y Presidente del Gobierno y donde se contemplaba la posibilidad de crear asociaciones políticas) y 10 legislaturas (3 años cada una) en las que se elegían a los cargos municipales (todos afines al régimen), siendo la primera la del año 1948. Lo cierto es que las elecciones, celebradas bajo una fuerte represión, se caracterizaron por la abrumadora mayoría de síes y las cifras extraordinarias de participación (una anécdota es que eran tan "bestias" que se llegó a decir que habían habido participaciones del 100% de participación y, por lo tanto, más electores que población existente).


Otra cosa muy distinta fue la del tercio familiar. En cada una de esas legislaturas, se constituían las Cortes a base de procuradores. Los procuradores eran miembros por derecho propio, designados por el propio Franco o elegidos entre las entidades corporativas y no sería hasta 1967 cuando se concretó la forma de elección de un tercio familiar, que era la forma de referirse a la representación orgánica de las denominadas entidades que el Estado consideraba "naturales" que según ellos eran los únicos cauces posibles para la expresión de la voluntad popular. Por lo tanto, la España franquista se definía como una Democracia Orgánica. Los tercios en cuestión eran la familia, el municipio y el sindicato.


En cuanto a la familia, la Ley decía que serían "Dos representantes de la familia por cada provincia, elegidos por quienes figuren en el Censo Electoral de Cabezas de Familia y por las mujeres casadas en la forma que se establezca por la Ley". En cuanto a los que tenían derecho a votar la mayoría de edad se establecía, con distintos efectos según la situación familiar, para los varones a los 21 años y para las mujeres a los 25. Sólo en los referéndums también podían votar las mujeres de 21. Hubieron elecciones para cubrir esa fracción (familiar) de los procuradores en Cortes en 1967 y 1971 en lo que ya sería el 

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