miércoles, 1 de marzo de 2017

"¡Hai que roelo!"

Quien iba al campo de Pasarón del Pontevedra las pasaba más que canutas para intentar sacar algo positivo de dicho campo. Parece mentira, pero el Pontevedra de aquellos años 60 fue uno de los equipos revelación de aquellos años. Era tan difícil ganar en su estadio que su afición todos los partidos gritaba "hai que roelo" ("hay que roerlo" en gallego), en clara referencia a la dificultad que entrañaba vencer a su equipo.


El primer ascenso del Pontevedra fue algo histórico. Campeones del grupo norte de la Segunda División (entonces la categoría estaba dividida en dos grupos: Norte y Sur de los que ascendían los primeros y los segundos jugaban la promoción de ascenso) en un partido ante el Celta, tras hacer competido con equipos con mucho lustre en la división de honor tales como el mencionado equipo vigués, la Real Sociedad, el Real Santander y el Real Gijón entre otros. Rafa era su entrenador.
Un año en la categoría y descienden con el lógico malestar de la afición, que sin embargo, recuperó la ilusión con otro ascenso... y esta vez llegaron para quedarse. Dicho ascenso lo consiguieron teniendo como entrenador el que fuera el histórico guardamenta del Atlético de Madrid Marcel Domingo. 

Juan Carlos de Borbón con la plantilla cuando estudiaba en la Escuela Naval de Marín

Con poco más de dos millones de presupuesto y 3.000 socios, el equipo gallego contaba con jugadores como Celdrán, , Azcueta, Batalla, Cholo, Irulegui, Calleja, Vallejo, Fuertes, Martín Esperanza, Ceresuela, Neme, Odriozola Plaza e Iglesias entre otros. 

"Hai que roelo"

Y con esta plantilla se convirtió en la revelación de la Liga, teniendo a su campo como un fortín. En la temporada del regreso (1965/66), el Pontevedra llegó a ocupar el primer puesto durante dos jornadas, llevándose el honorífico "título" de campeón de Invierno. Cuando el Pontevedra consiguió el liderato, la publicación soviética Pravda resaltó en su portada (siempre buscando un carácter meramente político) que en la aburguesada y millonaria Liga española, el líder era un equipo de proletarios cuyo capitán conducía un autocar. Se mantuvo en cabeza hasta que perdió con el Real Madrid, acabando en un meritorio séptimo puesto. 

Partido contra el Real Madrid

Años después siempre estuvo entre esos equipos cuyo estadio era un suplicio para el visitante debido a su fuerte defensa (siempre estuvieron entre los equipos menos goleados) y unos delanteros rapidísimos. Entre sus logros cabe destacar que En la temporada 1968/69, Héctor Rial, que dirigía al equipo, iguala la mejor defensa en campo propio, al recibir sólo 2 goles en 15 partidos (el Córdoba CF lo había conseguido cuatro años antes). Es el record de la competición. Sin embargo, un año después vendría la tragedia. 


La temporada fue horrorosa, y el entrenador no llegó a acabar su contrato. El equipo gallego descendió a Segunda División y tres años después caería a Tercera. Poco después ascendería a la recién creada Segunda B. Nunca han vuelto a la Primera División, pero para los aficionados y jugadores de la época siempre quedará aquello del Hai que roelo que tanto atemorizaba a los rivales... y es que el Pontevedra era un hueso muy duro de roer.

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