sábado, 3 de enero de 2015

"París bien vale una misa"

Esta frase forma parte de nuestro acervo cultural y significa que es preferible hacer una cosa por conveniencia, aunque no estemos del todo de acuerdo o paguemos un precio más o menos alto. Pero ¿De dónde viene tal frase?


El origen aceptado en la actualidad es el siguiente y tiene un contexto histórico determinado. Y dicho contexto tiene lugar en la Francia del Siglo XVI que vivía en medio de una guerra entre dos bandos de cristianos, enfrentados, como casi siempre, por debates internos en torno a la Fe. Estos eran los protestantes y los católicos. Diferentes soluciones pacíficas al conflicto venían proponiéndose por intelectuales moderados de ambos bandos. La convocatoria de los Estados generales de 1593 no condujo inmediatamente al fin de la guerra, pero sí a la comunicación por parte de Renaud de Beaune, Arzobispo de Bourges, de la voluntad de Enrique de convertirse al catolicismo, cosa que ocurrió en la ceremonia de abjuración que tuvo lugar el 25 Julio de 1593 en la basílica de Saint-Denis. 
El hecho básicamente de que Enrique aceptara cambiar su Fe fue debido básicamente a que sería reconocido como Rey tanto por el Papa como por Reinos Católicos como España. Los Estados Generales se dieron por finalizados el 8 de Agosto sin alcanzar acuerdos, pero el peso de la aceptación del nuevo Rey por la ciudad de París permitió a Enrique entrar triunfante en la ciudad el 22 Marzo de 1594. 

Entrada de Enrique en París

Hasta 1595 se mantuvo la excomunión papal, pero ya en ese tiempo, Enrique era Rey de Francia y, según los historiadores y los propios franceses, uno de los mejores, puesto que intento, en cierta medida, mejorar el nivel de vida de sus súbditos. Por su entrada triunfante en París, le es atribuida al que sería conocido como Enrique IV de Borbón la famosa frase de "París bien vale una misa".

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