martes, 9 de febrero de 2016

Recuerdos de Lana Turner

La primera vez que vi una película de Lana Turner fue la inmortal cinta de cine negro "El cartero siempre llama dos veces" y tengo que reconocer que John Garfield hubiera sido de cartón sí no se hubiera enamorado de la joven Cora (anclada en un matrimonio sin Amor) en una atracción tan pasional como fatal. Lana, que ya había actuado en diversas películas, alcanzaría la fama gracias a su papel fatale, encumbrandola a la categoría de símbolo sexual en una época en la que no se utilizaba tal término (al menos hasta la llegada de Marilyn Monroe). 


Sin embargo, Lana era algo más que una cara bonita y todos querían contratarla. Así la podemos ver en  Cautivos del mal  de Vincente Minnelli con Kirk Douglas, Vidas borrascosas de Mark Robson (por la que obtuvo su única nominación a los Oscars) o la trágica Imitación a la vida de Douglas Sirk. Antes de hacer de la bella Cora ya había rodado películas como "El extraño caso del Dr. Jekyll" de Victor Fleming con Spencer Tracy y una jovencisima Ingrid Bergman (estamos hablando del año 1940). 


Pero su vida interpretativa no se correspondió con su vida personal hasta el punto de que le afectó como actriz. Hasta siete matrimonios, unidos a sus escarceos amorosos y a un vicio como el alcohol, que la acabaría lastrando (moriría de cáncer de esófago en los años 90). No obstante, un acontecimiento marcaría su fin de la actuación: en 1958 fue asesinado su amante Johnny Stompanato (el cual estaba casado y tenía hijos) de una cuchillada por parte de su hija Cheryl Crane, de tan solo catorce años, supuestamente en defensa propia ante el maltrato al que él las sometía. 

Cautivos... de Lana Turner

Lo peor llegó en el juicio cuando se manejaron cartas y testimonios que desvelaron las aficiones sadomasoquistas de Lana, lo que acrecentó el escándalo y que la prensa amarilla se ensañara con la actriz. El año siguiente se terminaría de rodar "Imitación a la Vida", la que es la última importante de Lana Turner. 
El escandalo la llevaría al declive inexorable, dejando de rodar películas a finales de los 80, aunque participó en la serie "Falcon Crest".


El qué hubiera sido de Lana Turner de no mediar sus malas decisiones personales, nunca lo sabemos. Lo cierto es que siempre nos quedaran sus muy buenas actuaciones en grandes películas y especialmente en aquella magnífica cinta en la que la bella Cora robó muchos corazones. Y es que muy pocas veces una cámara de cine amó tanto el rostro de una mujer como el de la siempre recordada Lana Turner. 

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