miércoles, 29 de julio de 2015

El eterno Melquíades Álvarez

Vivió como un defensor de la república y fue asesinado por aquellos que supuestamente decían defender la república. Melquíades Álvarez es el político olvidado de la historia de España. Álvarez era uno de aquellos grandes hombres, cuya oratoria era del agrado de todos. 


Siendo republicano por convicción, Álvarez era un hombre al que el sistema por el que se regía España no era tan importante como el hecho de que en el país hubiera una auténtica Democracia. En 1917 participó en el movimiento entre republicanos y socialistas, cuya finalidad era convocar Cortes Constituyentes. Melquíades Álvarez iría moderando su discurso hasta aproximarse al Partido Liberal de la Monarquía, lo que le permitió acceder en 1923 a la presidencia del Congreso de los Diputados. Precisamente ese año, Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, hizo un golpe de Estado por el que destruía una Democracia española que no era tal, aunque dejando en su puesto de Rey a Alfonso XIII. Muchas veces trató de convencer al Rey para que retornara al parlamentarismo liberal, pero los éxitos de Primo de Rivera en la guerra en Marrueco, así como el que era un hombre muy querido dentro del mundo militar y de la sociedad. 


Tras el advenimiento de la Segunda República, Melquíades, miembro del minoritario Partido Republicano Liberal Demócrata, abrazó con gran alegría la llegada de un sistema que esperaba acabara con los males que acuciaban a una España cada vez más anticuada. Desgraciadamente, a pesar de lo que se decía desde el Gobierno, mediante la censura (si; también en la república hubo censura), el hecho de que se cerraran varios medios de comunicación, se quemaran Iglesias y conventos y el que los partidos tanto de la derecha como de la izquierda hubieran sucumbido frente a los totalitarismos, hizo ver a Álvarez que España iba hacía la desgracia bien con un golpe de la izquierda (como casi ocurre en 1934) o con un golpe militar, algo que ocurrió en 1936, aunque su fracaso degeneró en una guerra civil, que duró tres años. 


A esas alturas, don Melquíades Álvarez era odiado tanto por la derecha, por defender sus ideas republicanas, como por la izquierda, que lo consideraba un traidor vendido a los fascistas. Y es que él había pasado de una postura izquierdista a una forma de ser más moderada, más cercana al centro. Don Melquíades estaba en medio de una España confrontada por culpa de las ideologías, que odiaban la Democracia y a España. 
En Agosto de 1936, un mes después del comienzo de la confrontación civil, don Melquíades Álvarez fue recluido, al igual que otros dirigentes políticos conservadores, en la Cárcel Modelo de Madrid y posteriormente asesinado por milicianos izquierdistas. El asesinato de Álvarez dejo una honda impresión en muchos, encontrandose entre ellos Manuel Azaña, ya que había sido su mentor político. 


Don Melquíades Álvarez, defensor de la moderación en la política, es uno de aquellos hombres de los que hacen falta en muchos ámbitos de la vida social; don Melquíades Álvarez defendió la Democracia en una época donde habían muy pocos demócratas.

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