martes, 30 de octubre de 2018

Y entraron las tropas de Pavía

La Primera República Española estaba al borde del colapso. Tras los conflictos cantonales, que dejaron linchados y muertos,  Castelar, el cual tenía una visión unitaria del país, estaba contra las cuerdas. Las guerras carlistas continuaban desangrando el país, Cuba era un problema y los republicanos (los pocos que habían) estaban divididos entre los unitarios y los federales. Para colmo, Castelar se apoyaba en militares clarisimamente monárquicos para los combates en el norte. Es por eso que pasada la medianoche del 3 de Enero de 1874 se produjo una votación de cuestión de confianza, liderada por Pi y Margall, Figueras y Salmerón (los tres ya habían sido Presidentes de la República) en la que el Gobierno salió derrotado por 100 votos a favor y 120 en contra, lo que obligó al propio Castelar a presentar la dimisión, habiendo a continuación un receso para que los partidos consensuaran el candidato que habría de sustituir al Presidente saliente.


Ya había ganado la facción más federalista de la República, algo que no gustó a los militares, los cuales muchos eran monarquicos, pero también los había repúblicanos, que por lo general defendían un Estado unitario. Sabiendo que el establecimiento de una República Federal podía acabar con España, el General Manuel Pavía, principal jefe militar contra los movimientos cantonales, al conocer el hecho de la perdida de confianza de Castelar (noticia que le llegó gracias al diputado canario Fernando León y Castillo), dio la orden de salir hacia el Congreso de los Diputados a los regimientos, situandose en la plaza frente al edificio con su Estado Mayor desde donde ordenó a dos ayudantes que comunicaran a Salmerón, Presidente del Congreso de los Diputados, la orden de disolución de la sesión de Cortes y el desalojo de dicho edificio en cinco minutos con una escueta nota "Desaloje el local". La Guardia Civil, que custodiaba el Congreso de los Diputados, se puso a las órdenes del General Pavía. En ese momento eran las siete menos cinco de la mañana del 3 de Enero y se estaba procediendo a la votación para elegir al candidato federal Eduardo Palanca Asensi.

Nicolas Salmerón

Salmerón suspendió la votación, comunicando lo que estaba sucediendo. Muchos diputados pidieron que Pavía fuera declarado fuera de la ley y sometido a un Consejo de Guerra, algo que fue bien valorado por el Ministro de la Guerra, el General José Sánchez Bregua, el cual redactó un decreto en el que el General Pavía era destituido y se le quitaban todos sus honores y condecoraciones. El propio Salmerón preguntó a los señores diputados si se dejarian matar por no abandonar sus escaños y éstos contestaron que sí, pero...
Las fuerzas de la Guardia Civil y del Ejército entraron en el Congreso disparando al aire, lo cual provocó el miedo entre los mismos diputados que hasta hace segundos decían que se "dejarían matar". Algunos diputados llegaron incluso a descolgarse por las ventanas para escapar. Pavía, sorprendido (y seguro que riendose), preguntó a estos mismos diputados: "Pero señores, ¿por qué saltar por las ventanas cuando pueden salir por la puerta?"

Estampida en el Congreso

Como pueden ver, Manuel Pavía no entró en el Congreso y ni mucho menos a lomos de un caballo tal y como se dijo después. El propio Pavía llamó a este hecho "acto" y la historiografía lo ha dado en llamar golpe de Pavía. Es verdad. Fue un puñal para un régimen muy débil; una República muerta.

El General Pavía

Tras el golpe, el propio Pavía convocó a todos los partidos políticos, excepto cantonalistas y carlistas a los que despreciaba, para formar un Gobierno de concentración nacional, que daría el poder al General Serrano, comenzando así una dictadura republicana (conocida como la dictadura de Serrano) que duró unos meses, siendo el precedente de la restauración de la Monarquía en la persona de Alfonso XII, tras el pronunciamiento del General Arsenio Martínez Campos en Sagunto.

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