martes, 16 de mayo de 2017

La lista del ángel

Nos encontramos en el año 1988. Una mujer de nombre Greta está haciendo limpieza en el desván de su casa encontró un maletín, que ella nunca había visto. En éste habían fotos de 669 niños, una lista con el nombre de todos y cada uno de ellos, aparte de algunas cartas de sus padres. Sabiendo que dicho maletín sólo podía ser de su marido, le preguntó a éste. A Nicholas Winston, que así se llamaba, un agente de bolsa retirado, no le quedó más remedio que contarle la verdad a su mujer. 


Nicholas era un hombre cuya familia era de judío, aunque convertida al cristianismo. De hecho, el apellido original era Wertheim, pero lo cambiaron para integrarse. Él era agente de bolsa y a eso había comenzado a dedicar su vida en su ciudad natal, Londres, pero algo cambio su vida. Una llamada.
"Tengo una propuesta muy interesante para ti. No te molestes en traer los esquís"
En plenos años 30, con la amenaza nazi más patente que nunca, un amigo suyo, Martin Blake, le pidió que cancelara todos sus planes (en ese momento estaba de vacaciones en Suiza) y se dirigiera a Praga para echarle una mano y trabajar temporalmente en los campos de refugiados de la zona. Allí comprobó para su horror como miles de niños judíos vivían en condiciones infraumanas. Todos ellos eran carne de cañón para el nazismo y, de hecho, estaban destinados a morir asesinados. 


Decidió montar una oficina en la habitación de su hotel en el que se hospedaba y comenzó a elaborar un plan para sacar del país a tantos niños judíos como fuera posible para llevarlos a otros países.  Varías familias e origen judío se enteraron de la labor de Winston y decidieron enviarle cartas pidiéndole que sacara a sus hijos del país.
Winton contó con la ayuda de algunos familiares como su madre, aparte de algunos voluntarios para elaborar una lista de niños, incluso cuando tuvo que reincorporarse a su país. Varías familias estaban pendiente de acoger a todo aquel niño judío que escapara del horror. Las familias aportaron el dinero para el transporte desde Checoslovaquía a Londres. El primero de ellos se efectuó el 14 de Marzo de 1939 en avión, mientras en los siguientes meses se organizaron otros siete transportes, todos por tren. La estación de destino era la de Liverpool donde esperarían las familias de acogida. 

Trenes de niños

El octavo no se pudo efectuar debido a que Alemania invadió Polonia, cerrandose las fronteras. 250 niños no pudieron escapar del horror y ese fue uno de los momentos más tristes de Winton, que, sin embargo, gracias a su tesón, había salvado a 669 niños. 


Su hazaña quedó en el olvido, ya que prefirió mantenerlo en secreto, y no se conoció hasta ese 1988. Una historia muy humana en medio del horror por parte de un hombre (fallecido en 2015 con 106 años) que fue un auténtico ángel para aquellos niños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario