domingo, 1 de noviembre de 2015

El Espíritu de San Juan

Tradicionalmente el arte nos lo ha presentado como un hombre joven, casi adolescente, normalmente recostado sobre el hombro de Jesús en la Última Cena, aunque como muchos de los discípulos de Jesús, apenas sabemos algo de su vida que no este en las escrituras. 


Juan era hermano de Santiago conocido como el Mayor (el mismo al que se atribuye la evangelización en la Península Ibérica), siendo ambos hijos de Zebedeo y pescadores de profesión (Jesús los llamaba "boanerges" que significa hijos del trueno por tener un fuerte carácter). Juan debió ser uno de los personajes más importantes de las primeras comunidades cristianas, aunque apenas conozcamos certezas sobre su vida posterior a la Resurrección de Jesús. Ahí es donde entran los denominados escritos Joanicos. 


Éstos son una serie de obras atribuidas a San Juan, que nos pueden dar cierto detalles sobre su vida, aunque no tenemos seguridad en cuánto al nombre de su autor, salvo uno. Es por eso que algunos dividen al Juan Apóstol (discípulo de Cristo) y a Juan el Evangelista (el autor de estos escritos, denominado así por el Evangelio que lleva su nombre). Las obras atribuidas a San Juan son:
  • El Evangelio de San Juan.
  • Primera, Segunda y Tercera Epístola de San Juan.
  • Apocalipsis.
Todos y cada uno de estos escritos destacan por un fuerte simbolismo e incluso por una manera de forma totalmente distinta al resto de libros que componen el Nuevo Testamento. Así en el Evangelio de San Juan vemos como aparecen determinados relatos que no aparecen en los otros tres (Las bodas de Caná por ejemplo), la forma de hablar de Jesús es algo distinta (en verdad, en verdad te digo), haciendo hincapié en lo que dice más que en lo que hace, el relato sobre la Pasión y Muerte es tremendamente diferente (da especial importancia al lavatorio de los pies y la conversación entre Jesús y Pilatos es impresionante) y se menciona una y otra vez al "discípulo amado" al que algunos consideran que es el propio Juan, acompañando a la Virgen María.  


Tanto las epístolas como el Apocalipsis repiten el carácter simbólico de San Juan con un lenguaje avanzado que ha llevado a considerar estos escritos como muy posteriores no ya sólo a la época de Cristo, sino incluso al propio San Juan. El mencionado Apocalipsis es un texto que nos da pistas: nos refiere a un tal Juan que esta exiliado en la isla griega de Patmos y sería allí donde tiene la diferentes visiones sobre el futuro de la humanidad y la llegada en su Gloria de Jesús. 


Algunos, para justificar un lenguaje demasiado culto para lo que sería la época en la que vivió San Juan, hablan de que estos textos no fueron escritos por un hombre llamado Juan, sino por seguidores y discípulos del apóstol del mismo nombre. La tradición enmarca su muerte en Efeso durante el Imperio Romano dirigido por Trajano.


Lo cierto es que San Juan ha pasado a la historia del Cristianismo como ejemplo de discípulo perfecto, uno de los pilares del cristianismo primitivo. San Juan tiene como símbolo la denominada Águila de Patmos (por la isla en la que supuestamente escribió el relato apocalíptico) por "la devoradora pasión del espíritu" que caracterizó a este hombre. San Juan sería un discípulo bastante apreciado muy especialmente en España, donde se leía muy habitualmente al Apocalipsis, siendo su símbolo del Águila por los Reyes Católicos entre otros como escudo de armas. 

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