jueves, 30 de octubre de 2014

Llorando por Granada

1492 fue un año histórico por muchas cosas. Ese año Cristóbal Colón iniciaria su primer viaje a las Indias por mediación de los Reyes Católicos. Y serían precisamente en ese año cuando Isabel y Fernando concluirian la guerra Santa para echar a los musulmanes d ela Península Ibérica en un periodo que pasaría a la historia como la Reconquista.


La Guerra contra el Reino Nazari de Granada terminó con el comienzo del año (2 de Enero) más que por mediación de las batallas, por la lucha interna de un territorio muy dividido y en que Boabdil fue el más flojo de los Emires. 
Boabdil reconoció su derrota y le entrego la símbolica llave de Granada a los Reyes Isabel y Fernando. Ese día fue muy triste para Boabdil y muy alegre para todo el Reino de Castilla. El último Emir de Granada salio pensativo de la ciudad de Granada. No quería mirar atras. Granada estaba en el pasado. 


Sin embargo, mientras iba camino de su exilio, no pudo resistirse para contemplar una vez más la belleza de su Granada. Años después el poeta Francisco de Icaza recito aquella magnífica frase que decía "Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada". Sin embargo, la pena de Boabdil en aquel momento era no ser precisamente ciego para no poder contemplar la belleza de Granada. Tal fue su congoja que no pudo evitar el llorar por pena tan grande. Su madre le espeto:
"No llores como una mujer lo que no supiste defender como hombre"
Sea cierto o no tal hecho, algunos siguen creyendo que el alma de aquel musulman, Boabdil "el chico", sigue rondando por la Alhambra, lamentandose por haber perdido el bello Reino de Granada.

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