lunes, 20 de junio de 2016

¡Maldito bambino!

Habían pasado cuatro años desde el éxito del Campeonato del Mundo en Brasil en el que España había acabado cuarta y aún existía cierta euforia frente a lo que el combinado hispano podía hacer en el Mundial de Suiza del año 1954. Cabe resaltar que los partidos de clasificación se jugaban por cercanías geográficas por lo que a España le tocaba Portugal. Sin embargo, dichos criterios habían sido cambiados, tocándole a cada combinado un rival de forma aleatoria. A España la suerte le emparejó con la exótica Turquía. 


El primer partido se jugaría en Chamartin. Aunque no pudo contarse todavía con Kubala, el Seleccionado Hispano barrió a los otomanos. Se adelantaron por mediación de Venancio, aunque Recep consiguió empatar. El fenomenal Gaínza, Miguel y Alsua II completaron la goleada. En el siguiente partido jugaría "Lazly" y, a pesar de los intentos de éste, no se conseguía abrir la lata. Un contragolpe turco significó el único tanto del partido que llevaba la eliminatoria a un desempate, ya que antes para la FIFA las contiendas no se dirimían por globales goleadores, sino en cuanto a partidos. Así, la goleada en Chamartin no había servido para nada. 


El partido de desempate se jugaría en terreno neutral, teniendo lugar en París, Francia. Antes de jugarse el encuentro, saltó la noticia. Los integrantes de la Federación Española recibieron la siguiente nota de parte de la FIFA: “Attention equipe espagnole situation jouer Kubala” ("Atención equipo español situación jugador Kubala"). Dicho comunicado daba a entender que Kubala estaba siendo investigado par ver si era lícito que jugara con España. Y es que hay que recordar que Kubala era húngaro y la FIFA dictaminaba que para que un jugador pudiera defender los colores de un país en el que no había nacido debía de haber pasado al menos tres años en dicho lugar. Kubala, a priori, cumplía con dicha obligación, ya que había aterrizado en España en 1950, pero sus papeles se los hicieron en 1951. Ante la duda, y el temor de que una posible alineación indebida que  supusiera la descalificación de España, los miembros de la Federación decidieron que el delantero no jugara el choque decisivo.

Kubala dispuesto a centrar

El partido no pudo ir peor. Arteche adelanto a los hispanos, pero los turcos remontaron. Escudero haría el definitivo empate, ya que durante la prórroga, a pesar de los intentos, no se consiguió mover el marcador. Cabe decir que antes no existían los penaltis, por lo que era necesario otro partido de desempate (para el que había tiempo y que acabó desechandose ante la ineptitud de las autoridades federativas españolas que no protestaron) y literalmente la suerte, dirimiendose el ganador mediante una moneda o la mano inocente. Para esta eliminatoria se elegiría esta última. 

Selección turca

Fue entonces cuando uno de los mandamases de la FIFA vio a un niño que se coló entre la multitud de directivos que estaban decidiendo quién sería la mano inocente. Dicho mano sería la de este niño de origen italiano, cuyo nombre era Franco Gemma. Tras poner los Presidentes de las Federaciones turcas y española la papeleta de sus respectivos países y serle vendado los ojos al bambino, la mano inocente sacó la papeleta. "Turquía". La alegría de los turcos fue monumental (sería su primera participación en una fase final), mientras la tristeza embargaba a los españoles. "Un bambino dejaba fuera del Mundial a España" decían algunos periódicos y era verdad. Con España no sólo se cebaba la mala suerte dentro del campo, sino fuera de éste y la falta de gol en Turquía y la mano de un niño italiano habían ajusticiado a los hispanos. 


Turquía de un considerable bajo nivel no pasó de primera ronda de un campeonato que ganó la Alemania Federal de Fritz Walter (famosa por el impresionante milagro de Berna), mientras España no volvería a un Mundial hasta 1962 con un equipo descompensado donde no pudo debutar Di Stéfano debido a sus dolores de espalda y Luis Suárez, Puskas, Gento y Peiro no pudieron hacer nada  en un grupo donde les tocaría la campeona Brasil, pero esa es otra historia.

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