martes, 2 de agosto de 2016

El pez

Antes del Edicto de Milán, auspiciado por Constantino, los cristianos no podían revelar abiertamente su Fe, ya que podían ser perseguidos, encarcelados o ejecutados. Es por eso que el Cristianismo primitivo, al igual que todo grupo secreto y dirigido a un número concreto de personas, utilizaba símbolos para revelarse como cristianos frente a otro posible creyente. Este símbolo concretamente sería el ichtus o ichthys (en griego ΙΧΘΥΣ, "ijzús" o  "pez", ya que presenta la forma de dicho animal).


El acrónimo ΙΧΘΥΣ significa Ιησού Χριστέ, Θεού, Υιέ του Σωτήρα que en español quiere decir "Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador y según los estudiosos la forma de utilizar dicho símbolo sería el siguiente: una persona dibujaba unas líneas rectas y curvas en la arena de forma teóricamente aleatoria, de las que una de ellas era un arco circular. Si otra persona dibujaba más líneas en el suelo, completando la figura del pez, los dos sabrían que eran cristianos.

La persecución a los cristianos fue atroz

La relación de los cristianos con el pez es muy antigua y deriva de las propias escrituras. Los hermanos Simón Pedro y Andrés y los hijos de Zebedeo (Santiago y Juan) eran pescadores y hay varios capítulos del Evangelio relacionados con la pesca o el pez.


Por otra parte el pez se interpreta como símbolo de la verdad profunda (debajo del mar) que se oculta para ser atrapada y, a continuación, salir a la luz. Jesús sería el guía que nos llevaría a la luz y, por lo tanto, a esa verdad, mediante su palabra, el seguimiento a sus enseñanzas sirviéndose también de sus discípulos. Por eso tanto a Pedro como a los hijos de Zebedeo les dice aquello de "Seguidme y os haré pescadores de hombres". 

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