martes, 9 de septiembre de 2014

Clásicos Inmortales: Testigo de Cargo

Estamos ante una de las películas arquetípicas de Billy Wilder durante los años 50. Aquellas que mezclaban intriga, drama y un poco de cine negro, siempre aderezado con el toque cómico propio de Wilder. En este caso con una gran adaptación de la obra homónima de Agatha Christie. Y con un final increíble. Llego a ser tan sorpresivo, que en la propia película, en los créditos finales, se dice al espectador que no comente dicho final fuera de las salas de cine.  


Sir Wilfrid Robards (Charles Laughton), un abogado cascarrabias, sale del hospital con graves problemas del corazón. Junto a él su enfermera de cabecera (Elsa Lanchester), que no para de decirle lo que tiene que hacer, algo que lo saca de quicio. Debido a sus problemas cardiacos le han recomendado que no haga ningún esfuerzo, ni se ocupe de algún caso que requiera "apasionamiento".


El caso es que precisamente se le presenta un asunto de gran trascendencia. El posible cliente es Stephen Vole (Tyrone Power). Éste es un inventor sin oficio, ni beneficio, casado con una cantante alemana, que conocio en plena II Guerra Mundial, formando parte del ejercito de los aliados. Vole es acusado del asesinato de Emily Frech, una viuda y adinerada señora, que hace todos sus caprichos. La acusación se basa en que llamativamente la viuda cambio su testamento para dejarle una gran parte de su fortuna a Vole.

Vole explica su caso

Tras marcharse Vole, llega su esposa Christine (Marlene Dietrich). El abogado descubre que, aunque actua de una manera fría y distante, Christine puede proveer de una coartada a su defendido. Sin embargo, considera que ésta sería poco útil para la defensa de Vole por venir de su propia esposa, quien, según las leyes inglesas, no puede testificar en contra de su marido. La idea es que su colega Brogan-Moore (John Williams) haga de abogado, pero finalmente, a pesar de las protestas de su enferma, acepta finalmente el caso y tanto él como su colega defenderán a Vole.


La situación es dificil, puesto que el fiscal es un hueso duro de roer. Primero, llamando al jefe de la investigación y después a la criada de la asesinada (Una O'Connors), que guarda un gran resentimiento desde el principio hacía el acusado, al que nunca vio con buenos ojos y encima, según ella, hizo todo lo posible para que la señora Frech cambiara el testamento a su favor. 
Sin embargo, aparece un testigo sorpresa: la propia señora Vole, que confiesa que esta casada de Alemania y por lo tanto, ante la sorpresa de Vole, no es su marido y puede testificar en su contra, algo que ella hace, diciendo que él le dijo que la había asesinado y que lo que ella le dijo a la policía anteriormente no era verdad. Sir Wilfrid, todavía asombrado, duda de las palabras de Christine, puesto que sí mintió antes, puede ser que mintiera ahora. Vole, que hasta ese momento no sabía nada de Christine, puesto que no lo había visitado, se siente abatido y es incapaz de soportar el duro interrogatorio del fiscal. El que lo vieran en una agencia de viajes "colgado" de una morena, no ayudo en nada a un Vole derrumbado.


Todo parece sentenciado para Leonard. Christine no parece despertar la simpatía de la gente, pero la creen, mientras Vole, que parece despertar la simpatía entre el público (especialmente el femenino), no es creído. Esa misma noche recibe una llamada de una mujer, que tiene algo muy interesante y revelador sobre Christine. La misteriosa mujer le dará unas cartas de Christine hacía su amante Max. El affaire que revela la correspondencia entre Christine y su supuesto amante le da a la esposa de Vole muchos motivos para haber mentido, lo que hace que el jurado considere a Leonard no culpable y el juez le absuelva de todos los cargos.
La mujer misteriosa

Sir Wilfrid ha triunfado, pero en su fuero interno piensa que algo se le esta escapando y es la proia Christine la que se lo revela: su relato ante el tribunal era cierto, pero no las cartas. Ella era la misteriosa mujer que le entrego las cartas y urdió el plan para conseguir que quedara en libertad. Le ama profundamente y sabía que actuando así conseguiría liberarle. Si declaraba a su favor, el resultado no sería tan favorable dado que lo tomarían como una declaración interesada.

Christine le cuenta toda la verdad a Sir Wilfrid

Leonard estaba seguro de que Christine haría algo, pero la sorprendida sera ella cuando el propio Vole le cuenta que mantenía en secreto una relación con otra mujer (la morena de la agencia de viajes), se marchará con ella a disfrutar del dinero, dejando a Christine en la estacada. A pesar de dicha confesión, nadie podrá hacer nada, puesto que, según las leyes, una persona no puede ser juzgada por el mismo delito. Según Vole su trato con Christine es un pago justo: él la saco de la miseria en Alemania y ella lo libero de la cárcel.


Cristine no puede soportarlo, ya que le ama demasiado como para dejarlo marchar, y antes que verlo con otra prefiere acabar con él. Así que coge un cuchillo y se lo clava a Vole, muriendo en el acto. Ella es arrestada. Sir Wilfrid, que ha sido testigo de todo y esta sorprendido por la actitud de la mujer, decide hacerse cargo de su defensa.


Estamos ante una de las grandes películas del momento, la cual crece en emoción hasta el final y es que es destacable las actuaciones de Tyrone Power, Marlene Dietrich y Charles Laughton. Un trio único para una de las obras maestras de Wilder.

Ficha

Dirección
Billy Wilder
Producción
Arthur Hornblow Jr.
Guión
Larry Marcus
Billy Wilder
Harry Kurnitz
Obra: Agatha Christie
Música
Matty Malneck
Ralph Arthur Robert
Fotografía
Russell Harlan
Montaje
Daniel Mandell

Otros datos

País
Estados Unidos
Año
1957
Género
Intriga, Drama
Duración
116’

Protagonistas

Actor
Personaje
Tyrone Power
Leonard Vole
Marlene Dietrich
Christine Vole/Helm
Charles Laughton
Wilfrid Robarts
Elsa Lanchester
Miss Plimsoll
John Williams
Brogan-Moore
Henry Daniell
Mayhew, procurador de Vole
Ian Wolfe
Carter, el jefe de la oficina de Wilfred
Torin Thatcher
Mr. Myers, el fiscal de la Corona
Norma Varden
Señora Emily Jane French
Una O'Connor
Janet McKenzie, la ama de llaves de Mrs French
Francis Compton
Juez
Philip Tonge
Inspector Hearne
Ruta Lee
Diana, la amante de Leonard

Premios
David di Donatello

Categoría
Persona
David di Donatello al Mejor Actor Extranjero
Charles Laughton

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