sábado, 23 de marzo de 2019

Notre Dame de París y el Amor de Victor Hugo

Victor Hugo se asomaba por las calles de París y veía qué atrocidades habían cometido sus conciudadanos con las calles en general y el arte gótico en particular. Hugo, un gran amante del París medieval y el arte gótico, veía como lugares emblematicos como Notre Dame de París habían caído bajo la pesada losa que sobre ella habían puesto los arquitectos con el devenir del tiempo. Fue entonces, cuando el encargo de un libro facilitó lo que había venido haciendo hasta entonces (que no eran otra cosa que panfletos a favor de un arte gótico y medieval que debía preservarse para el disfrute de las generaciones futuras). Notre Dame de París sería su canto de Amor al París medieval y al arte gótico, encarnado en la joya de la corona artística de la Cité. 


En el París del Siglo XV, en el que reinaba Luis XI de Francia, con sus oscuras callejuelas pobladas por los desheredados de la Tierra y espíritus atormentados por el dolor y cuya única labor era sobrevivir, aparece la gitana Esmeralda (codiciada por todos los hombres), que es acusada injustamente del intento de asesinato de aquel a quien ella quiere, Phoebus de Châteaupers, aunque en realidad el que a punto estuvo de cometer el homicidio fue el archidiácono Claude Frollo, enamorado de la misma gitana con un Amor lascivo, capaz de cometer las mayores atrocidades; hombre a la que la gitana rechaza. 


Es precisamente la Esmeralda quien es condenada al cadalso, pero no contaba (ella, ni nadie) que un sordo, medio cojo, jorobado y deforme, la rescatara de aquel suplicio y la lleve a la misma Catedral de Notre Dame de donde es campanero bajo un solo grito ("¡¡¡Asilo!!!"). Él jorobado es Quasimodo, un hombre que apenas ha conocido el Amor y respeto de sus semejantes debido a sus deformidades, y con el que, en su su momento, la propia gitana tuvo un acto de compasión, dandole agua cuando éste la pedía (sin que nadie le hiciera caso, siendo objeto de las burlas más crueles), mientras estaba siendo azotado merced a un castigo. Quasimodo, el campanero de Nuestra Señora (campañas, cuyo sonido lo había dejado sordo), era además el hijo adoptivo de Frollo, el cual lo había recogido cuando lo habían dejado en la propia Catedral cual bebe expósito. El asilo (nos lo cuenta el mismo Victor Hugo) era una manera de escapar a la justicia de los hombres, aunque eso llevaba a que la Catedral o Iglesia de turno fuera como una cárcel de piedra de la que el criminal no podía escapar. 


La obra, que está dividida en 11 libros, es maravillosa y nos presenta un catalogo curioso de personajes entre, además de los que ya he citado, se incluyen hombres como el fracasado poeta Pierre Gringoire, que se ve forzado por los gitanos a ser un truhán, tras haber llegado por accidente a la "Corte de los Milagros", la informal "asamblea" (podría llamarse así) de los gitanos, mendigos y ladronzuelos de la ciudad de París, Clopin, jefe de los truhanes, Fleur de Lys, la enamorada de Phoebus (el cual la engaña con la Esmeralda, algo que pudo tener fatales consecuencias), la cabra de la gitana, Djali (por la que Gringoire tiene un cariño especial), o Gudule, la madre cuya perdida de su hija la ha llevado a la desesperación. Incluso aparece Luis XI, que ordena la detención (y ajusticiamiento) de la gitana a pesar del asilo, debido al motín que han organizado los truhanes parisienses para rescatarla de la Catedral. 

¡¡¡Asilo!!!

El único defensor de la Esmeralda es Quasimodo, un hombre que por fin es tratado con cierto cariño por alguien (la gitana), a pesar de las deformidades que le afean el rostro. Lo cierto es que independientemente de todo ello, Quasimodo, hombre de fuerza hercúlea, encierra un corazón sensible, que siente mucho Amor por la joven. 

Victor Hugo

Como si de una obra teatral (tiene mucho de ello), Víctor Hugo nos presenta, aparte del arte arquitectónico de su amada París, una obra llena de tragedia, oscuridad, Amor, compasión, corrupción y mucha pasión con una serie de personajes que parecen estar atrapados en la historia y cuyo testigo mudo es Nuestra Señora de París. 


Tras la publicación (con mucho éxito) de Nuestra Señora de París, las autoridades locales tomaron buena nota e hicieron reformas que respetasen el entorno de la zona, así como su arte, incluyendo en ella la mismísima Notre Dame de París. 
El texto siguiente es el inicio de la obra y representa el motivo por el que fue escrita: 

"Hace algunos años que, visitando ó, por mejor decir, huroneando la catedral de Nuestra Señora de París, encontró el autor de este libro en un oscuro rincón de una de sus torres, esta palabra grabada á mano sobre la pared:

ÁNÁΓKH.

Estas mayúsculas griegas, denegridas con el tiempo y profundamente entalladas en la piedra, no sé qué signos peculiares á la caligrafía gótica, impresos en sus formas y actitudes como para revelar que las había escrito allí una mano de la edad media, y sobre todo, el sentido lúgubre y fatal que encierran, hirieron vivamente la imaginación del autor.
Preguntóse á sí mismo, procuró adivinar cual podia ser el alma en pena que no había querido abandonar este mundo sin dejar aquella marca de crimen ó de infortunio en la frente de la vieja iglesia.
Después, han embadurnado ó raspado (no sé cual de los dos) la pared, y la inscripción ha desaparecido; porque esto es lo que se está haciendo hace ya cerca dé doscientos años con las maravillosas iglesias de la edad media. De todas partes les vienen las mutilaciones, de dentro como de fuera: el sacerdote las pintorrea, el arquitecto las raspa; el pueblo llega enseguida y las derriba.
Así que, excepto el frágil recuerdo que le consagra aquí el autor de este libro, nada queda ya en el día de la misteriosa palabra grabada en la sombría torre de Nuestra Señora, nada del ignorado destino que tan melancólicamente reasumía. El hombre que escribió allí aquella palabra desapareció hace muchos siglos de enmedio de las generaciones; la palabra ha desaparecido también de la pared de la iglesia, la iglesia misma acaso desaparecerá bien pronto de la haz de la tierra.
Sobre aquella palabra se ha compuesto este libro"

Marzo de 1831

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