viernes, 22 de marzo de 2019

La legititima defensa

Resulta curioso que la Constitución Española avale el derecho a la propiedad privada, pero que, sin embargo, un individuo pueda entrar en NUESTRA casa, robar lo que se le antoje, maniatarnos e incluso molernos a palos y si se nos ocurre hacer algo contra esa gentuza, la Justicia pueda caer sobre nosotros (si hay denuncia del delincuente o sus familiares) porque no se nos garantiza la legitima defensa como un derecho a no ser que usemos lo que los legisladores llaman proporcionalidad. Que un policía o un Guardia Civil me hable de proporcionalidad a la hora de defenderse, está bien, pero que un juez con su negra toga me diga a mi lo que es o no proporcional resulta curioso. El tipo viene con un cuchillo, pues voy a agenciarme otro que sea del mismo tamaño para que ante esa situación de máxima tensión, no venga nadie a imputarme.
No habló de que se arme a la población, puesto que la posibilidad de portar armas afortunadamente no es un derecho constitucional como en los Estados Unidos, ni vivimos en una dictadura como Venezuela donde la vida vale poco o nada. Se trata de defender no sólo lo nuestro o la propia vida, sino la de aquellos que más queremos y que merecen protección siempre y más cuando vienen unos tipos, muchos de los cuales violentos, a asaltar lo que no es de ellos. 
La legitima defensa debe ser un derecho inalienable del ser humano y como tal así debe ser reconocido. Si la Constitución reconoce la propiedad privada, que reconozca la defensa de esa propiedad, incluyendo lo más preciado que tenemos, que es nuestra propia vida o integridad física. ¿Los delincuentes? la sensación que tenemos muchos es que España (así como determinados organismos internacionales que dicen preservar los derechos humanos) son demasiado garantes con los delincuentes o asesinos y muy poco o nada con las víctimas.

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