viernes, 15 de marzo de 2019

Feminismo... una semana después

Tras pasar una semana desde la huelga (con manifestación incluída) de supuestas feministas, las cuales en su gran mayoría eran estudiantes (menudas pellas las de aquel día) mi conclusión sigue siendo la misma. La izquierda española (ignoro otros países) ha secuestrado el concepto de feminismo hasta el punto de que todas las asociaciones tienen representantes que de una forma u otra están vinculadas a dicho movimiento ideológico. Lo que es curioso es que este supuesto feminismo parece tener un carácter que se asemeja más a los dogmas de Fe planteados por las religiones que a un movimiento que desde la transversalidad y la discrepancia ideologica, busca la igualdad efectiva entre hombres o mujeres... porque de eso trata el feminismo. Si no te amoldas a los dogmas de las aociaciones feministas oficiales eres un héreje.


No se trata de hacer leyes más o menos beneficiosas para un sexo o el otro o hacer una especie de cuotas en la que una mujer tenga que estar en determinado puesto por el hecho de ser mujer. Tampoco somos nada serios con la basura que nos intentan imponer como el lenguaje inclusivo (que no deja de ser la prostitución del idioma de Cervantes), con la necesaria eliminación de toda violencia contra las mujeres o con las estadísticas que hablan de brecha salarial. Unos dicen que la brecha salarial es mayor o menor y me imagino que es por intereses de quien hace dicha estadística.
Yo no me declaro feminista porque para defender tal cosa no hace falta serlo; basta con ser demócrata. Como todas las Constituciones de todos los Estados de Derecho, el artículo 14 de la tan vilipendiada (por algunos) Constitución española consagra la igualdad de todos los ciudadanos sin distinción de sexo (así como de religión, orientación sexual y demás); y lo único que hay que hacer es simplemente (aunque para algunos no es tan simple), de seguir implementando su aplicación real y efectiva en asuntos tales como la conciliación de la vida familiar con la laboral (algo por los que los Gobiernos, sindicatos y patronal no han hecho precisamente mucho); la maternidad (algo que fomentaría una natalidad que en España lleva décadas bajo mínimos) o la mencionada brecha salarial (que es importante, pero que se ve que hasta que llegó Rajoy al Gobierno a nadie pareció importarle demasiado). También para condenar sin matices la llamada violencia contra las mujeres (el género es de las palabras; no de las personas) basta con ser demócrata porque el concepto de igualdad (ya sea entre hombres y mujeres o de cualquier otra indole) trasciende cualquier movimiento. 


Desgraciadamente, existe un feminismo que propugna la igualdad y otro la diferencia; uno es inclusivo y otro no inclusivo; un feminismo transversal (que va más allá de toda ideología) y otro que es de carácter exclusivamente izquierdista y en muchos casos comunista. A este último es al que se da valor y el que parece haber triunfado dentro de la opinión pública (probablemente por su carácter radical y en muchos casos violento). .El secuestro del feminismo por parte de la izquierda se ha intensificado este año debido a las urgencias electorales, llevando a un Gobierno que ganó una moción de censura gracias a los comunistas y los que quieren liquidar España a colocar a sus Ministras (mujer de "Pedro, el guapo" incluída) al frente de la manifestación de Madrid como meras pancarteras; una manifestación que una persona de derechas o liberal no puede, ni debe compartir  ¿Cómo se puede atacar de forma virulenta a la derecha y afirmar ésta no defiende la igualdad de las mujeres? ¿Cómo se puede denunciar que el PP no asistiera cuando sistemáticamente es insultado o vilipendiado? ¿Cómo se puede insultar y atacar verbalmente a Ciudadanos y a sus mujeres, que decidieron asistir? Para colmo, Ciudadanos no compartía el panfleto (ese nombre es más apropiado que el de manifiesto) y aún así decidieron ir en lo que es un craso error y no sólo por no compartir dicho panfleto, sino porque al igual que el año pasado las mujeres de Ciudadanos iban a ser insultadas por otras mujeres o chicas, las cuales por cierto iban tapadas. Hasta donde yo sé, si alguien se tapa para que no lo reconozcan es porque trabaja en la lucha antiterrorista o (como parece el caso) va a cometer ilegalidades o tropelias. 


Con un lenguaje propio del marxismo-leninismo, el panfleto de este año (al igual que el anterior) identifica a la economía de mercado y al liberalismo como enemigos de las mujeres (¿?). Olvidan sus simplistas redactoras que las Democracias actuales son meros productos históricos de las revoluciones liberales y, en definitiva, del liberalismo; que todos los Estados de Derecho poseen economías de mercado y que no existe ni un solo caso de una Democracia que se sustente en otro sistema económico que no sea el capitalismo y es precisamente el liberalismo lo que ha propiciado que la mujer tenga las mismas oportunidades que un hombre. En los Estados fascistas (incluída la España franquista) la labor de la mujer se reducia al hogar y la procreaciçon, pero en los estados comunistas (que esas individuas defienden) no era mejor.  En la antigua URSS, en China, Vietnam y Corea del Norte, en Cuba y en la Venezuela chavista, la mujer tuvo (y tiene) un papel social y político más que subordinado al varón, mientras en los países teocráticos de corte musulmán, en África y Asia se sigue practicando la ablación, existe la poligamia, el matrimonio forzoso de niñas y otras prácticas aberrantes que van en contra de todo principio moralmente aceptable. En Irán y Afganistán las mujeres deben salir a la calle amortajadas en burkas cuando por ejemplo antes de la revolución cultural en Irán (la misma que alabó Borrell en una serie de tweets infames) las mujeres iban en minifalda o podían estudiar. 

Mujeres iraníes antes de la revolución islámica

Afortunadamente, el liberalismo (del que beben todas las Democracias) ha posibilitado que las mujeres puedan alcanzar sus sueños no mediante cuotas o etiquetas, sino por méritos. Que hay personas machistas, por supuesto (discutir eso es una necedad), pero que no metan en el mismo saco a todos los hombres o a un país (España NO es machista; machistas son las personas). Y ni mucho menos que la izquierda y la extrema izquierda se apropie de un concepto que nos compete a todos. El que te declares demócrata implica la defensa de la IGUALDAD como un concepto máximo al que nos debemos.

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