domingo, 27 de noviembre de 2016

Quincoces, el mejor defensa del mundo

El Mundial de 1934 dejaría varias conclusiones para la Selección Española. La primera es que nuestro fútbol estaba a un gran nivel, la segunda es que Italia había sido beneficiada contra nosotros en cuartos de final y la tercera y última es que Jacinto Quincoces era el mejor defensa del mundo y así quedó para la historia por parte de los analistas de la época. 

 
 
Su nombre completo era Jacinto Francisco Fernández de Quincoces López de Arbina, aunque todos lo conocían simplemente como Quincoces. Siempre con un pañuelo en la cabeza (los balones de la época eran durisimos y los jugadores que solían disputar los balones aéreos tenían que protegerse), comenzó a destacar con el Alavés con el que ascendería a la Primera División, siendo el primer club de la historia en hacerlo. Allí ya haría un dúo formidable con su compañero defensivo Ciriaco Errasti, formando una saga casi inexpugnable. Su poderoso despeje, unido a su buen juego de cabeza lo hicieron muy grande.
Sería a principios de los años 30 cuando el Madrid (sin título de Real por el advenimiento de la Segunda República) les ficharía para formar junto a el Divino Zamora la mejor zaga defensiva de la historia y ganar dos Ligas seguidas, recibiendo 15 (record histórico de la Primera División) y 17 goles en dura pugna con el fenomenal Athletic de Bilbao. 

Zamora ataja ante la presencia de Quincoces y Ciriaco

Aunque los años siguientes no consiguieron la Liga, si ganaron dos Copas, mostrándose como un defensa seguro y ya en aquellos años considerado como el mejor del mundo. Durante la guerra condujo ambulancias y tras la misma volvería al equipo blanco en calidad de capitán, aunque evidentemente ya nada sería lo mismo. 

Ciriaco, Zamora y Quincoces

Quincoces se retiró del fútbol en un partido homenaje en el que volvió a formar defensa con Zamora y Ciriaco, siendo posteriormente entrenador de equipos como el Real Zaragoza, el Real Madrid (fue el que como Secretario Técnico del equipo blanco trajo a Molowny) y Valencia entre otros, ganando Tres Copas (en 1946 con el Real Madrid y en 1949 y 1954) con el Valencia y una Copa Eva Duarte (en 1949 con el Valencia). Durante aquellos años en el equipo valenciano apareció otro defensa de apellido Quincoces. Era su sobrino, que también llegó a ser internacional bajo el nombre de Quincoces II. 


Sin embargo, los más viejos del lugar asegurarían que a pesar de esto, Quincoces sólo hubo uno fue tan gran defensa que acabó siendo reconocido como el mejor zaguero del mundo. Uno de los más grandes de la historia.

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