sábado, 26 de noviembre de 2016

Los viajes de Marco Polo

Lo cierto es que ya antes, según se cuenta, su padre Niccolò y su tío Maffeo, comerciantes venecianos habían viajado a Asia donde habrían conocido al mismísimo Kublai Kan. Marco Polo, nacido en el año 1254 habría seguido la estirpe familiar de comerciante y viajero, pero fue más allá poniendo por escrito lo que había visto. 


El contexto de la época de Marco Polo era muy distinto al actual. El mundo conocido por los europeos no iba mucho más allá del actual Oriente Medio y es que las pocas noticias que se tenían de lo que estaba más allá, las estepas asiáticas donde imperaba el control del Imperio Mongol, eran generalmente confusas y muy mitificadas. 


Los viajes de Marco Polo o Libro de las maravillas como lo conocemos mejor nos dio algo de luz sobre las tradiciones antiquísimas que imperaban en Asía, aunque algunos ponen en duda la veracidad de sus historias, afirmandose que son invenciones mitificadas del continente asiático o fueron relatadas por otro que indudablemente añadió elementos fantásticos, mezclando verdad con mentira. 

La ruta de la seda

Según parece en 1269 padre y tío de Marco Polo lo llevaron con ellos en un viaje comercial a Asia, en el que habrían visitado Armenia, Persia y Afganistán, recorriendo la maravillosa Ruta de la Seda, hasta llegar a Mongolia y China. 

Ruta de Marco Polo

La tradición afirma que Marco Polo permaneció más de 20 años al servicio del Kublai Kan, emperador de Mongolia y China, llegando a ser Gobernador durante tres años de la ciudad china de Yangzhou y volviendo a Venecia en 1295. La falta de mención directa de Polo en los escritos chinos o mongoles como cuando supuestamente fue Gobernador hace que se dude de la veracidad si no de toda, de gran parte de su historia. 


Allí Marco conoció el uso de la seda (desconocida en Europa) o los fuegos artificiales, aparte de una belleza inusitada y muy desconocida para occidente de ahí que a su libro también se le llame de las maravillas; una obra que fue santo y seña para muchos viajeros que como él, buscaron explorar nuevos territorios. El relato de sus viajes, inspiró, entre otros muchos, a Cristóbal Colón que poseía un ejemplar del libro cuidadosamente anotado cerca de su cama, soñando con emprender una aventura que tan solo pudiera igualar a las maravillas que contempló Marco Polo.

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