jueves, 27 de agosto de 2015

La Marca Hispánica

Antes que nada, conviene señalar qué es una Marca. Una Marca era un territorio fronterizo de un Imperio o Reino extremadamente extenso. Dichas regiones o territorios estaban gobernados directamente por un señor feudal que ejercía los poderes en la zona, tanto a nivel civil como militar y cuya dependencia o independencia del poder central dependía de la capacidad de éste para mantener su autoridad y control sobre el territorio. Este tipo de Marcas eran propias de la Edad Media y en esencia se hicieron como bastión defensivo frente a enemigos exteriores, especialmente los musulmanes. Con este objetivo, Carlomagno fijo determinadas Marcas a lo largo del territorio europeo. Una de las más importantes y que tendría gran relevancia en la historia de la Península Ibérica sería la Marca Hispánica. 


Un tema de especial relevancia se había convertido la situación peninsular, tras el gran avance musulmán, que había sido cortado en la frontera francesa. al ser rechazados por el Rey carolingio Carlos Martel en la batalla de Poitiers. 

Batalla de Poitiers

Así, dada la preocupación de la Europa cristiana y especialmente de Carlomagno porque los musulmanes volvieran a intentar el asalto a suelo galo, se creo la Marca Hispánica, que comprendía una parte de lo que es hoy Aragón, avanzando hasta los Pirineos y llegando hasta lo que es Navarra. 

Territorios de la Marca Hispánica

El problema inicial es que, a diferencia de otras marcas, no había una estructura organizativa propia, aunque la dominación franca fue una evidencia durante siglos.  Para gobernar estos territorios, los reyes francos designaron Condes, algunos de origen franco y otros de origen local en función de criterios de eficacia militar en la defensa de las fronteras, así como de una lealtad y fidelidad a la corona.
La Marca Hispánica sería el origen fundacional de Reinos como Navarra y Aragón (que antes era un simple Condado) en el Siglo IX, así como de los condados catalanes como el de Osona, Gérona o Barcelona, inicialmente independientes y posteriormente dependientes del mencionado Reino de Aragón por razones dinásticas o matrimoniales. 

Wilfredo el Velloso, Conde de Gérona y Barcelona

El que desapareciera la Marca Hispánica como tal se debe al retroceso evidente del Islam, así como las ansias expansionistas del Reino aragonés sobre todo con vistas al Mediterráneo, por lo que los francos de forma paulatina fueron perdiendo su poder hasta perderlo de forma definitiva. 

Escudo del Reino de Aragón

Así el último Rey efectivo de Aragón (que también era Conde de Barcelona) sería Fernando II llamado el Católico, que, junto a su esposa la Reina de Castilla Isabel de Trastamara, acabó con cualquier resquicio de dominación musulmana en la Península Ibérica. Posteriormente, el nieto de ambos, Carlos de Austria unió en su misma persona tanto la Corona de Castilla como la de Aragón. 

Fernando de Aragón

Antes de todo esto, tuvo lugar un proceso muy largo de lucha entre cristianos y musulmanes en la que la antigua Marca Hispánica tuvo mucho que decir y que llevó a la constitución de Reinos como el de Valencia, Reyes buenos y malos y héroes del gran carisma de Rodrigo Díaz de Vivar (tras ser expulsado literalmente de Castilla), aquel al que los musulmanes llamaron Cid y los cristianos llamaron Campeador, que conquisto el mencionado Reino de Valencia. Así, con la Marca Hispánica se inició una parte importantísima de la historia de España.

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