miércoles, 26 de agosto de 2015

Chamberlain y la mordedura del lobo nazi

Chamberlain representa lo que fue la ingenuidad (y gran parte de miseria) europea durante los años 30 con respecto a los totalitarismos, especialmente la Alemania nazi. Nadie lo recuerda o dice no recordarlo, pero cabría hablar de todas las cosas buenas que se decían de Hitler y sus acólitos. Se decia que no importa que algunos políticos fueran encarcelados o la población alemana hubiera perdido su Libertad. Todo pasaría; sólo cabía pactar con el lobo nazi para evitar la guerra.


La política de los nazis era sin lugar a dudas la anexión de territorios y así a mediados de los años 30 tuvo lugar la que se denominó como Crisis de los Sudetes en la que la Alemania nazi pretendió anexionarse la región checoslovaca de los Sudetes mediante una agresiva campaña de propaganda y violencias de los alemanes étnicos, que vivían en la zona, contra las autoridades checoslovacas. 
Para resolver tal situación tuvo lugar la llamada Conferencia de Múnich de 1938 (entre el 27 y el 30 de Setiembre), donde el Primer Ministro inglés Neville Chamberlain trató que Hitler renunciara a sus pretensiones, pero cuando ese criminal le dijo tajantemente que mantendría su presión sobre Checoslovaquia a toda costa, Chamberlain prefirió plegarse a la demanda nazi. Entonces ¿Qué pasó?


Chamberlain aseguró a Hitler que Gran Bretaña no intervendría en favor de Checoslovaquia, algo a lo que se sumó Francia. Galos y británicos presionarían miserablemente al Gobierno checoslovaco a aceptar las demandas nazi, advirtiendoles que no contarían con ayuda militar de sus aliados.

Dando la mano al diablo

Chamberlain, para justificar su posición ante la opinión pública británica, señaló que "sería terrible para nosotros prepararnos para una guerra motivada por un pueblo lejano y por gentes de las que nada sabemos". 


El 1 de Octubre, tras regresar a Londres, Chamberlain fue celebrado por la prensa como "el hombre que traía la paz bajo el brazo" y el mismo Chamberlain declaró llevar "la paz para nuestro tiempo", mostrando el papel con las firmas que supuestamente garantizaban la paz.


Esto no sólo no trajo la Paz, sino más conflictos que culminaron en la invasión de Polonia y, por lo tanto, el estallido de lo que sería la Segunda Guerra Mundial. Chamberlain sería sustituido por Winston Churchill. Seis meses después el hombre que "trajo la Paz" moría de cáncer. El caso de Chamberlain refleja a la perfección lo que pasa por no defender la Justicia; la llegada de conflictos que pueden degenerar en cosas muy terribles... y con los nacionalismos no se debe pactar.

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