miércoles, 28 de septiembre de 2016

El garachiquense que se hizo a la mar

La villa de Garachico en la isla de Tenerife lo vio nacer por el año 1545. Poco conocemos del insigne Tomé Cano y más de uno se extrañaria porque fue un hombre importantisimo en su tiempo. Este garachiquense fue Capitán de número de la Carrera de Indias, armador y consejero de guerra, viviendo además del comercio y del transporte, adelantándose a muchos por su innovación y sentido de la observación. Sus avanzadas técnicas constructivas con la finalidad de controlar las navegaciones le hicieron muy requerido por todos. 


Es notorio que al Capitán Cano siempre se le pedía consejo antes de emprender viajes complidados ¿Por qué? Porque conocía al detalle cómo se debía construir un buque con unas garantías de maniobra y resistencia, aportando el cálculo exacto de eslora, manga, longitud de mástiles, lastre, etc. 
En 1588, don Tome Cano formó parte de una empresa magnífica. Se unió a la reconocida Armada Invencible sobre la Inglaterra de Isabel I, embarcando en la escuadra andaluza al mando del Almirante Pedro de Valdés. La empresa resultó un fracaso por el temporal que se llevó por delante a media escuadra española.
Cano compiló sus experiencias y capacidad como ingeniero naval en su libro "Arte para fabricar, fortificar y aparejar naos de guerra y merchante" publicado en el año 1611. Su figura estuvo en alza, obteniendo nombramientos como diputado de la Universidad de Mareantes, miembro de la Cofradía de Mareantes de Sevilla (ciudad donde residia), Capitán ordinario del Rey y escribano de la Hermandad de Mareantes del convento de San Francisco de Veracruz en el actual Méjico. 


Es reseñable que Al capitán Cano siempre se le pedía consejo antes de emprender viajes complicados, pues conocía a la perfección la zona del nuevo mundo. Sería.bajo el auspicio de Felipe III cuando asesoraría a marinos que emprendían rutas prácticamente ignotas para la cartografía de entonces y que representaban accesos estratégicos para el control de los trayectos comerciales entre América y España. 


Don Tomé Cano falleció en la ciudad de Sevilla en 1618 como un hombre más que respetable. Un hombre del que se han inaugurado en las Islas Canarias, concretamente en la isla de Tenerife calles, avenidas o bustos, dandole nombre incluso a un colegio, pero del que desgraciadamente se desconoce su figura. Un hombre al que podríamos calificar como uno de los más importantes marinos de España, aparte de ser una de las grandes personalidades nacidas en las Islas Afortunadas.

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