Las Islas Canarias fueron por su situación geográfica un punto de encuentro de diferentes nacionalidades, destacando muy especialmente los ingleses, que recalaban en la zona bien de paso porque eran marinos o bien para quedarse, formandose una nutrida colonia de británicos. Fueron precisamente éstos los que trajeron el football a las islas, celebrandose partidos o encuentros en la que de forma inmediata se apuntaron los jovenes canarios de entonces, los cuales acabarian creando teams o sociedades por el mero hecho de disfrutar de un deporte que ya en los años 80 del Siglo XIX se practicaba de forma profesional en Inglaterra, jugandose la primera edición de la Primera División de dicho país en 1888.
En estos años, como una consecuencia del tráfico marítimo, la ciudad de Las Palmas se abre hacia los arenales, construyendose los primeros hoteles, practicandose deportes como el golf o el football. Ya entonces surgieron las primeras rivalidades entre los teams de entonces, disputandose diversos encuentros o matchs. Fue con ese desarrollo turístico (y futbolístico) de Las Palmas donde nace nuestro protagonista.
José Gonçalves García, nació en Las Palmas en 1894, siendo hijo de un marino portugués natural de Funchal establecido en el Puerto de la Luz. Pepe (como siempre se le conoció) vivió en Inglaterra muchos años debido sus estudios y las relaciones familiares con los mercados ingleses (basicamente con los puertos de Liverpool y Newcastle). A su vuelta, junto a otros héroes, fundo el Club Victoria, cuyo nombre se debe a la Reina Victoria de Inglaterra, cuya vestimenta sería la blanquinegra en honor del Newcastle, club de los amores ingleses de Pepe. Recibirían el título de Real de manos de Alfonso XIII.
Gonçalves vivió por y para el football. Destacó tanto como jugador, entrenador o
árbitro, siendo uno de los promotores la Federación
Canaria de Fútbol de la que fue miembro. Como futbolista comenzó jugando de delantero centro.
Gonçalves conocía muy bien sus limitaciones y virtudes: era corpulento, pero cabeceaba muy bien, lo que sirvió al Victoria para ganar muchos partidos, entre ellos uno al Club Sporting Tenerife (embrión del futuro Club Deportivo Tenerife) que acabó 0-1. Pepe llegó a jugar incluso de portero. El Real Victoria fue el primer team canario en viajar a la península para disputar encuentros en Valencia, Castellón, Barcelona, Zaragoza y Madrid. Varios jugadores del club recibirian ofertas, acabando por irse a la Península, entre ellos José Padrón, al que se conoció como "El Sueco", formando parte de un glorioso Español de Barcelona con una magnífica linea de ataque liderada por él, Martín Ventolrá y Crisant Bosch. "El Sueco" sería el primer futbolista canario en jugar con la Selección Española (el primero de la provincia de Santa Cruz de Tenerife fue Ángel Arocha). Otros futbolistas que pasaron por el Real Victoria fueron el extraordinario Hilario Marrero, que jugó en el Madrid (sin título de Real) de Zamora, Quincoces y compañía, y Miguel "el palmero", poderoso extremo derecha del Atlético de Madrid en los años 50. Ambos fueron internacionales.
Volviendo a Pepe Gonçalves. Éste también actuó como árbitro (en aquella época era normal que jugadores o exjugadores pudiesen arbitrar partidos) ya que destacaba por su experiencia y
personalidad, Fue fundador y Presidente del Colegio
Canario de Arbitros, entrenando y presidiendo varias ocasiones al Real Club
Victoria, el cual muchos años después sería uno de los clubes fundadores de la U. D. Las Palmas, cediendo varios jugadores al club amarillo, los cuales protagonizaron un ascenso meteorico de la regional a la Primera División.
Pepe, gran hombre admirado por todos, fue toda una personalidad de la sociedad canaria en general y de Las Palmas en partícular, destacando por su cercania y una atractiva presencia, unida a su gran fama como bailador de tangos. Se le concedió la medalla al mérito futbolístico en 1929. Pocos suponían que en 1934 fallecería de forma prematura por una infección intestinal un 27 de Febrero de 1934 siendo enterrado un Martes de carnaval en una impresionante manifestación de duelo por parte de todos, lejanos y cercanos, que veían que se iba un hombre, el cual es, como dice un busto ubicado en el paseo de las Canteras de su ciudad, el pionero del fútbol canario.
La Asociación de fútbol inglesa (the Football association, FA) había sido fundada en 1863 en la Freemason's Tavern en la Great Queen Street, poniendo las bases sobre lo que sería el fútbol moderno y teniendo una gran influencia los primeros años al ser la primera federación o asociación reconocida. Ya desde el primer momento cuando no existía el profesionalismo y, por lo tanto, no existían las competiciones de todos contra todos (las Ligas), se barajó la posibilidad de que los jugadores de un mismo país disputarán partidos contra jugadores de otro país.
Por supuesto, los primeros fueron en las Islas Británicas entre ingleses y escoceses, pero no han sido reconocidos por la FIFA, organización creada muy a posteriori, debido a que en realidad con los escoceses jugaron ingleses con conexiones estudiantiles o laborales con Escocia. Se jugaron entre 1870 y 1872 y sus resultados fueron tres victorias para Inglaterra (1-0, 2-1 y 1-0) y un empate (1-1). Cabe decir que las reglas del football eran relativamente distintas a las actuales e incluso los onces, llegando a alinearse hasta 5 ó 6 delanteros.
El partido oficial reconocido por la FIFA tuvo lugar el 30 de Noviembre de 1872, día de San Andrés, patrón de Escocia, entre el combinado inglés y enteramente escocés, formado por futbolistas que jugaban en Escocia, concretamente todos eran del Queen's park Football Club de Glasgow, un equipo que hasta 2019 era amateur y cuyo lema es Ludere Causa Ludendi, que en latín significa "el juego por el juego mismo". La convocatoria inglesa por su parte llamó a futbolistas de hasta 9 clubs y asociaciones, incluida la Universidad de Oxford.
El encuentro se disputó en un campo de Escocia con una promoción relativamente importante, siendo observar por unas 4.000 personas. En un campo en mal estado por la lluvia de días previos, los escoceses llevaron el peso del partido, ya que se conocían por ser jugadores de un mismo club, algo que contrarestaron los ingleses debido a su compañerismo. Cuentan las crónicas que la deportividad y amabilidad entre jugadores fue ejemplar y que a pesar del 0-0 final, el partido fue ultraofensivo. En los últimos minutos, Escocia casi anota con un disparo de Robert Leckie, pero éste se estrelló contra la cinta que se hallaba entre los 2 postes con el objetivo de representar el poste horizontal. Así fue el primer partido internacional reconocido.
La Football League, la Liga inglesa, la primera competición de todos contra todos de la historia, no tendría lugar hasta 1888, siendo sustituida por la actual Premier League.
Antes de que la corona llegase al escudo del Madrid Football Club, éste tuvo diferentes escudos, destacandose el último (antes de 1920): redondel con las iniciales del club. Sin embargo, con el advenimiento de la II República, te tenía que quitar todo símbolo monárquico y con ello la Corona.
Se ve que a la directiva de entonces le pareció que el antiguo escudo sin la corona era demasiado soso por lo que siguiendo la moda de entonces e impuesta por la II República (que a la franja inferior de la bandera le puso el morado) se le añadió la banda morada que se asociaba con el pendón de Castilla, algo que es un error histórico dado que el pendón de castilla NUNCA fue morado (para saber más... ) . Así el Madrid (sin título de Real) consiguió sus dos primeras Ligas, dos Copas y todos los campenatos Mancomunados.
Con la llegada del franquismo, el club volvió a recuperar la Corona (y con ello el título de Real), aunque dejando en el escudo la banda morada, el escudo de un club que ya antes y durante la guerra civil fue considerado como el equipo de la República. Ni que decir que nadie del régimen se dio cuenta que el escudo del club, que alcanzó la fama internacional con aquellas Copas de Europa consecutivas, era tanto monárquico como republicano.
Cuando tuvo lugar aquel accidente aéreo de Superga en 1949, que hizo perecer a aquel Gran Torino de los años 40 (probablemente el mejor equipo italiano no ya sólo del momento, sino de la historia), hubo una gran conmoción que trascendió al propio fútbol. Los accidentes de avión, aunque menos frecuentes, son terribles y el hecho de que fallecieran ídolos deportivos de muchísima gente, hizo que se hablara de esta tragedia, que más o menos se repitió años después con el accidente del Manchester United con motores y alas congeladas.
El año siguiente se volvía a disputar la Copa del Mundo después de doce años con una guerra mundial en medio. La competición se jugaría en Brasil, la segunda vez que se organizaba en territorio americano después de la accidentada primera edición en la que muchas federaciones se negaron a participar.
Fue tal el miedo a que ocurriera algo durante el vuelo a Brasil que la federación italiana organizó el viaje... en barco.
Así una Italia, que era vigente campeona del Mundo (bicampeona tras ganar en 1934 y 1938) y que había perdido a medio combinado porque la mayoría de sus jugadores eran del Torino) fueron en barco, en un viaje tortuoso en el que, mientras las otras selecciones ya entrenaban en Brasil, ellos lo hacían en la cubierta del barco, echando más de un balón al agua.
Estaban encuadrados en el grupo 3 donde les tocó Suecia y Paraguay. Perdieron contra los suecos por 3-2, ganando a los paraguayos por 2-0, quedando segundos tan solo por detrás de Suecia, que acabó tercera en la clasificación mundialista. A pesar de lo terrible del viaje, no les fue especialmente mal a los italianos.
Ahora que France Football la ha fastidiado dando onces de jugadores históricos, olvidándose de poner a grandes jugadores, yo quería precisamente poner mis onces históricos.
Y digo "mis onces" porque he realizado dos onces: uno con jugadores que no vi jugar (o al menos ya estaban más bien de retirada como es el caso de Maradona) basándome en vídeos y opiniones de personas que sí los vieron jugar, así como por trascendencia dentro del fútbol. El otro lo he realizado con jugadores que he visto in situ, pero que ya estén retirados. Me abstengo de poner a jugadores en activo más que nada porque una buena parte de la polémica de los once de France Football ha venido por ahí.
Las alineaciones serían 3-4-3 y después de cada jugador, entre paréntesis he puesto su periodo como profesional.
Once de futbolistas que no vi jugar
Portero: Lev Yashin (1947-1971)
Defensas: Carlos Alberto (1963-1982) Beckenbauer (1964-1983), Facchetti (1961-1978)
Medios: Garrincha (1951-1971), Maradona (1976-1997), Platini (1972-1987), Gento (1953-1971)
Delanteros: Pelé (1956-1977), Di Stéfano (1945-1966), Cruyff (1964-1984)
Once de futbolistas que vi jugar
Portero: Casillas (1999-2020)
Defensas: Cafú (1989-2008), Fernando Hierro (1987-2005), Roberto Carlos (1989-2015)
Medios: Figo (1990-2009), Fernando Redondo (1985-2004), Matthäus (1979-2001), Zidane (1989-2006)
Delanteros: Rivaldo (1989-2015), Ronaldo (1992-2011), Raúl (1994-2015)
"Aunque lo que vaya a decir sea algo fuerte, porque yo le tenía un
gran aprecio, Santiago Bernabéu nos traicionó en 1920 y se marchó al
eterno rival. Un año después, cuando arrepentido regresó al Madrid,
había perdido su antigüedad como socio y tuvo que ponerse a la cola. Si
mal no recuerdo, Santiago jugó un partido oficial con el Athletic Club
madrileño contra el Español de Madrid, además de posar con la camiseta rojiblanca con Julián Ruete, que hacía
años había sido jugador del Madrid y por aquel entonces era el
presidente del club rojiblanco"
Esto que contó José María Castell, arquitecto y capitán del Madrid (entonces sin título de Real) durante el campeonato de Copa de 1917 es verdad y fue durante muchos años escondido no ya sólo por el propio Bernabéu, el cual ya era Presidente del Real Madrid, sino por todo el orbe blanco dado que no se podía concebir que un madridista confeso, aparte de su capitán, pudiera en algún momento jugar con los eternos rivales colchoneros.
Oficialmente estuvo como jugador de la plantilla blanca hasta 1928, pero ya desde hacía varíos años ejercia como delegado e incluso ayudante del entrenador. Sin embargo, poco se supo de que durante la temporada 1920/21 cuando todavía no existia el profesionalismo, Santiago pasó a formar parte de la plantilla del Athletic de Madrid. Ya lo cuenta el mencionado Castell: la amistad con Julián Ruete, gran prohombre del mundo colchonero, pudo influir en su desición. Lo que no está claro el motivo de su salidad, aunque se sugiere que pudo ser por enfrentamientos con la directiva del club, algo que no era raro en aquella época, propiciandose cambio de jugadores. Incluso el propio Ruete, como cuenta Castell, llegó a formar parte de la pantilla blanca durante un tiempo.
Sin embargo, no es verdad que Bernabeu jugase algún partido oficial con el club rojiblanco (jugó amistosos). La Federación denegó tal posibilidad, puesto que no llevaba un año en la plantilla. La cosa es que su vuelta al club blanco fue tan misteriosa como su salida, puesto que para la temporada 1921/22 ya formaba nuevamente parte de la plantilla blanca.
A Pedro Parages, entonces Presidente del Real Madrid, no le hizo mucha gracia, pero... el año 1925 los defensas titulares del club, Patricio Escobal y Félix Quesada, tras un viaje a Inglaterra, se quedaron sorprendidos del maravilloso juego de un club inglés: el Corinthian Football Club, un club de Londres, cuya vestimenta era camisa blanca, pantalón negro y medias negras. Fue tal la admiración hacía tal club inglés que propusieron un cambio de uniforme, pasando del pantalón blanco de toda la vida al pantalón negro.
La cosa fue en un principio muy bien y eso, a pesar de que la temporada 1925/26 del Campeonato Regional Centro se inició con un empate a cero ante el Racing de Madrid. La confrontación fue con los rivales colchoneros en un año en la que tanto el campeón como subcampeón se clasificaban para la Copa de España. Las dos victorias ante Athletic de Madrid (2-0 y 0-1) dictaron sentencia, haciendo que la derrota de la última jornada ante la Gimnastica (4-2) fuera intrascendente.
Se tenía gran esperanza en la Copa (título que no ganaban desde 1917) y en fase de grupos se superó a Sevilla y Real Murcia. En Cuartos de final se enfrentarían Real Madrid y Barcelona (duelo que no tenía lugar desde aquel lejano 1916 con escandalo incluido, origen de las hostilidades entre ambos clubes (para saber más...). El club blanco contaba contaba aparte de los mencionados Quesada y Escobal, con futbolistas del carisma de Félix Pérez, Monjardín, Del Campo y Uribe, mientras los azulgranas tenían a los Samitier, Piera, Alcantara y tantos otros grandes futbolistas de su tiempo.
Pedro Parages
El duelo podría haber sido más equilibrado si a los defensas Escobal y Quesada no se les hubiera ocurrido aplicar mal la táctica del fuera de juego intentando que cada vez que Samitier pasaba al centrodelantero, ambos se adelantaban un paso para dejarlo en offside, pero no estaban bien coordinados y uno tras otro llegaron los goles de los barcelonistas sin oposición. En Chamartín se perdió 1-5 y en Les Corts por 3-0. A cada pase que daba el mago Samitier, ni Escobal, ni Quesada pudieron hacer nada. Manos a manos que se convirtieron en goles y, de hecho, si no llega a ser por la actuación del portero Martínez, podrían haber sido muchos más.
Cuentan que Parages entró muy enfadado en los vestuarios y en lugar de echarle la culpa a los jugadores (especialmente a los defensas), se la echo al mal fario de los uniformes corinthianos y le ordenó al encargado del
material que se deshiciese de ellos. Para el año siguiente, el Real Madrid recuperó su tradicional vestimenta blanca, desterrando para siempre el pantalón negro. Cabe decir que el club cambió las medias negras (tradicionales desde el inicio) por las blancas en 1955.
PD: el buen juego del Corinthians inglés llegó hasta Brasil hasta el punto de que se fundó el club brasileño del Corinthians.
Ricardo Zamora lo había sido todo para el fútbol español. Portero del Español en dos etapas, del Barcelona y por último del Madrid (sin título de Real por la II República) y capitán y eterno portero del la Selección Nacional con la que habia disputado 46 partidos (¡una barbaridad para la época!) desde aquella medalla de Amberes. En medio muchos títulos y paradas, entre ellas la mítica zamorana (suerte de despeje con el codo) a la que se le atribuye su "invención", aunque él siempre dijo que la había copiado de otros. Ese portero se despidió con la antologica parada al barcelonista Escolá, que certifició y valió un título de Copa para el Madrid; el del año 36, su último partido y también el último partido antes de la contienda que desangraria España.
Precisamente sus miedos, sus angustias, ante la inminente retirada lo reflejó en un artículo para el diario YA para el que escribía de forma asidua (muy celebre fue su pseudonimo de amoraz; su apellido al reves):
"Noche de insomnio. ¿Qué hacer? Entrechócanse contradictorios pareceres. Es un diálogo cerebral. Zamora, opónese, contradice las razones de Ricardo.
-¿Retirarme ahora? ¡Estás loco! Un año más, sigo un año más. Si he sido capaz de hacer esto ahora, ¿por qué no he de hacerlo dentro de un año?
-No, no –contesta Ricardo-. No seas loco. Eres, como siempre,
apasionado, tarambana. Te conozco. ¿Qué momento mejor puedes elegir para
retirarte? Dices que todavía tienes facultades; lo creo. Pero, ¿a qué esperas? ¿A no tenerlas? Entonces, no te retirarás tú, te echarán. Ya estoy cansado de seguirte a todas partes. Tengo otras cosas que atender.
-Bah, eso no es más que cobardía. Tienes miedo. No confías ya en mí.
Eres, como los otros, impresionable. Además, Ricardo, gracias a mí, no
lo olvides, tienes esta popularidad. ¿Qué sería de Ricardo sin Zamora? A ti nadie te conoce más que en casa, ¡en cambio a mí! No, no; seguiré jugando, mal que te pese. Quien manda soy yo y tú obedeces.
-Pues no obedezco. Me rebelo. Me impongo. ¡Vanidoso! Me cansa y me revienta tanto Zamora y le revienta a los demás. Ya no volverás a jugar porque yo lo mando.
La disputa se agria. Palabras gruesas. Lucha. Pelea feroz. A la mañana se levanta solamente Ricardo. ¿Y Zamora? Pero Ricardo siente haber matado a Zamora. Trabajosamente va trazando su necrología futbolistica. La pluma que escribe mójase en honda emoción y son líneas temblonas las que traza. El molde las dio a kuz. Decían: MI ADIÓS AL FÚTBOL. Jugué en Valencia el último partido de mi vida".
Hoy en día nos puede parecer llamativo, pero la retirada de Zamora fue un boom de calibres proporcionados. Este artículo fue escrito poco antes de precisamente esa final en Valencia y antes de que saliera a hombros del campo no sólo por la victoria, sino por aquella parada tantas veces mencionada y que justificaba una carrera (para saber más...).
Es verdad que Ricardo había matado a Zamora, aunque la llama del Divino portero seguía ahí como uno de los hijos del fútbol. Poco después sería encarcelado por el bando republicano por burgues y, de hecho, no pocos hicieron correr que Zamora había sido fusilado, mientras, tras la guerra, los nacionales lo inhabilitaron durante un tiempo (para saber más...).
Parece mentira tratándose del Real Madrid, pero hasta el fichaje de Di Stéfano, el club blanco sólo había ganado dos Campeonatos de Liga y teníamos que remontarnos hasta la época de la II República cuando ya no tenía título de Real (añádiendose al escudo una banda morada) para recordar a un equipo madridista campeón, contando en ese momento con un trío defensivo demoledor (Zamora, Ciriaco y Quincoces), uno de los mejores interiores de la historia del fútbol español (Luis Regueiro) y su primer máximo goleador (Olivares). Mucho tiempo había pasado...
Desde ese lejano 1933 hasta 1954, el club consiguió 4 Copas. Las dos primeras fueron ante Valencia y Barcelona antes de la terrible guerra civil (todas las guerras y más entre compatriotas son terribles) y las dos últimas en plena posguerra, ya con el título de Real, con don Santiago Bernabéu de Presidente y de forma consecutiva ante un equipazo como el Valencia tricampeón de Liga (el de los Mundo, Epi, el exmadridista Lecue y el Bala Roja Gorostiza, el cual vivía una segunda juventud a orillas del Turia) y el Español de Barcelona. También se había sido subcampeón, precisamente ante el Español en una final del 40 donde destacó el tremendo calor y ante el Atlético de Bilbao con gol de Zarra, tras la histórica semifinal ante el Barcelona con aquel 11-1.
Real Madrid 3-1 Valencia (Copa 1946)
Real Madrid 2-0 Español (Copa 1947)
Aparte de eso, consiguió en 1947 la Copa Eva Duarte, denominada así porque fue donada por la propia Evita en su viaje a España, siendo el antecedente directo de la Supercopa de España, ya que la jugaban los campeones de Liga y Copa, con la diferencia es de que era en campo único. La primera edición la ganaron los blancos, tras remontada al Valencia, por 3-1, consiguiendo los dos goles victoriosos en la prórroga. Un año antes de la llegada de Di Stéfano ganaron la denominada Pequeña Copa del Mundo, organizada por la Federación Venezolana de Fútbol y a la que la FIFA, UEFA Y Conmebol han pretendido quitarle oficialidad. Fueron campeones tras una liguilla en la que compitieron contra el Botafogo brasileño, que fue subcampeón, el Millonarios colombiano y la Salle venezolano.
En esos 18 años de sequía (aunque 21 si contamos la mencionada guerra civil) el club blanco había pasado muchas cosas y casi todas malas, no necesariamente desde el punto de vista deportivo.
La parada de Zamora (final.Copa 36)
Ya antes de la guerra podía haber ganado alguna Liga, pero los errores al final lo lastraron. Primero con el Betis de los vascos en el 35 y después en clara pugna con su rival bilbaíno en el 36. Durante la guerra,el club fue incautado por el Gobierno republicano, poniendo al frente a políticos y sindicalistas, mientras el Barcelona evitó que el club blanco jugase el Campeonato Catalán, algo que habría supuesto un alivio para las arcas madridistas (para saber más...)
Bernabéu se enfadaba muchísimo cuando le decían que el club blanco era el club del régimen cuando la realidad es que el Madrid fue una entidad asociada al bando republicano y, de hecho, algo que se supo después es que el franquismo estuvo literalmente a punto de cargarse a la institución porque estaba llena de "rojos y masones", gente peligrosa para la dictadura. Se sugiere que don Adolfo Meléndez, militar y expresidente de la entidad, evitó tal cosa (para saber más...).
En cuanto al papel en esos años ligueros fue entre "falto poco para ganar" hasta "casi descendemos". No estoy bromeando: en la 1941/42 quedaron segundos a 7 del Valencia, mientras en la 1944/45 también quedaron segundos... ¡a un punto del Barcelona!
El gran capitán Ipiña
El equipo solía empezar bien, pero a mitad de temporada flojeaba con decepcionantes terceros, cuartos y quintos puestos o en mitad de la tabla luchando por no descender. Tras la inauguración del nuevo Chamartín (uno de los primeros grandes proyectos de Bernabéu) se decía entre la afición que "tenemos un estadio de primera y un equipo de segunda". Ese año de 1947 precisamente se estuvo a punto de descender. Quedaron en el puesto once, empatado con el que jugaría la promoción ese año (a diferencia del Barcelona, los blancos nunca la disputaron), ganando en la última jornada al Real Oviedo con dos goles de Pruden en su última contribución como blanco.
Real Madrid 3-1 Atlético de Madrid (1945)
Real Madrid 4-1 Atlético de Bilbao (1945)
Real Madrid 2-1 Barcelona (1946)
No todo evidentemente eran cosas malas y, de hecho, hubo curiosidades. Un ejemplo: el Real Madrid llegó a evitar en la temporada 1946/47 que el Atlético de Madrid fuese campeón de Liga en la última jornada ganando 2-3 en el Metropolitano con remontada incluida sin jugarse nada (finalmente quedaron séptimos) con tres goles de Pruden, que precisamente fue máximo goleador con el Atlético cuando estos llevaban las alas del ejército de aviación. Precisamente los blancos jugaron un tiempo como local en el Metropolitano cuando se estaba construyendo el nuevo Chamartín (los rojiblancos en su momento también actuaron como locales en el estadio madridista mientras se arreglaba un Metropolitano inservible tras la guerra).
Inauguración Nuevo Chamartín
También fue sorprendente la idea del Secretario Técnico del club, antiguo portero de la entidad en los primeros años 20 y prohombre del madridismo durante los 30 y 40, Pablo Hernández Coronado, el cual se encargaba de hacer las alineaciones (mientras el inglés Alexander Keeping se encargaba de entrenar a los jugadores) de que hubiese dos onces: uno para casa y otro para jugar a domicilio. Dicha idea tuvo lugar en la temporada 1948/49 y, tras la derrota en Riazor, se constató que no funcionaba. En la siguiente jornada el Real Madrid ganó en un abarrotado Chamartín al Barcelona por 6-1. El siguiente año no se pudo fichar a Kubala en clara pugna por su fichaje con el Barcelona donde hubo de todo: desde tintes políticos (Lazly era un evadido de la Hungría comunista que jugaba con otros como él en un equipo hecho a su medida: el Hungaria) hasta familiares (Kubala quería imponer como entrenador a su cuñado Ferdinand Daucik como entrenador, algo que Bernabéu no aceptó). El régimen aprovechó políticamente la situación política de Kubala realizando una película donde se nos relataba la huida del jugador húngaro del terror comunista. La obra en cuestión se titula "Los Ases buscan la Paz". Por otro lado, a pesar de todo, Bernabéu tuvo una excelente relación con Lazly, algo que se demostró en una situación que el futbolista agradeció toda su vida al padre de la patria blanca (para saber más...).
Pablo Hernández Coronado
Todo eso mientras se imponían los dorsales en los jugadores. Cuando éstos no existían pasaba muy a menudo que se confundiera el anotador de determinado gol o incluso que un árbitro expulsase al futbolista equivocado. El Real Madrid fue también pionero en eso. Al inefable Hernández Coronado se le ocurrió dicha idea, poniendo número a los jugadores del 1 al 11. El primer partido con dorsales fue contra el Atlético de Madrid, perdiendo los blancos por 5-0, diciendo los colchoneros con sorna que habían ganado por Ortiz a cero, ya que ese era el apellido del jugador madridista que llevaba el dorsal número cinco (para saber más...).
Pahiño, máximo goleador
A nivel internacional poco que hablar. La Copa Latina sólo la jugaban los campeones de las principales Ligas latinas (España, Portugal, Francia e Italia), aunque podemos destacar la resonancia que tuvo la victoria en el Metropolitano el día de Navidad de 1947 (se tuvieron que esperar para apartar la nieve) contra un equipazo como el San Lorenzo de Almagro por 4-1 (con una extraordinaria actuación del capitán blanco, Ipiña) y por 1-0 al Milán en 1949. Años después, el Real Madrid jugaría las semifinales de la primera edición de la Copa de Europa contra el club italiano. La entidad presidida por Bernabéu fue alabada por esas victorias, muy especialmente por la conseguida ante los argentinos, los cuales vapulearon a todos sus adversarios de esa gira española (el capitán de los argentinos llegó a decir que doblarian el resultado que habían tenido contra los colchoneros a los que habían ganado 4-1. La arenga de Ipiña a sus compañeros para contrarrestar las bravatas argentinas surtió efecto). A ese nivel tampoco podemos olvidar las fastuosas Bodas de Oro del club aderezada con el famoso triangular entre madridistas, Norrköping sueco y los colombianos del Millonarios con aquella extraordinaria Saeta Rubia. Gran parte del éxito de todos aquellos actos se lo debemos a un entonces desconocido joven llamado Raimundo Saporta, el cual comenzó como tesorero para acabar a la muerte de Bernabéu siendo vicepresidente.
Real Madrid 4-1 San Lorenzo de Almagro (1947)
Real Madrid 1-0 Milán (1949)
Real Madrid 2-4 Millonarios (1952, Bodas de Oro)
El club en ese periodo no tenía malos jugadores precisamente, pero le faltaba un líder que levantase los ánimos cuando las cosas se ponían feas. Además del mencionado Pruden, el club contó con el portero Bañón, Barinaga, Huete, el Capitán Ipiña, Corona, Moleiro, Alday, Clemente, Pahiño (que fue máximo goleador) y ya en las últimas etapas con Molowny (el primer gran fichaje de Bernabéu), Olsen, Miguel Muñoz, Juanito Alonso y Joseito entre otros, los cuales formarían parte del equipo que lideró Di Stéfano. Pero... ¿qué cambió con la Saeta Rubia en el césped?
Precisamente el saber sufrir cuando La moneda no salía de cara. Di Stéfano, tras la confrontación Madrid-Barcelona que tantos ríos de tinta hizo correr (para saber más...) debutó en la jornada tercera ante el Santander con un 4-2, haciendo el argentino el tercero y el primero de sus muchos goles de blanco. El entrenador era Quique Fernández, el cual ya había triunfado como entrenador del Barcelona.
Tras la derrota en Nervión ante el Sevilla de Arza, los blancos le hicieron una manita al Barcelona en Chamartín con un juego vertiginoso que hacia tiempo que no se veía. Dos goles de Di Stéfano, dos de Olsen y uno del mangas parecían certificar que los blancos era candidato a la Liga.
Real Madrid 5-0 Barcelona (1953)
La pájara de mediados de temporada llegó. Una victoria por la mínima ante Español, tres salidas empatando (Osasuna, Santander y Coruña), una derrota (Bilbao) y dos victorias por la mínima (Oviedo y Sevilla) en Chamartín antes de visitar Les Corts donde, a pesar del gol inicial de Di Stéfano, se cayó con estrépito por 5-1. El Barcelona empataba con 30 puntos. El partido siguiente ante el rival rojiblanco era vital, pero ya nada era lo mismo. Pareciese que Di Stéfano habia contagiado su espíritu de lucha a los demás hasta el punto de que muchos de aquellos que hasta hace nada se hundían ante la más mínima derrota, creían en la victoria.
Real Madrid 2-0 Uruguay
Ante rojiblancos: al gol inicial de Silva, respondió Di Stéfano. Sería un gol con el tacón de la Saeta Rubia el que daría la victoria a los blancos, consiguiendo el liderato en solitario tras la derrota por la mínima de los azulgranas en Pamplona. Después de sendas victorias en Atocha ante la Real Sociedad (3-6) y Real Jaén (6-0) en Chamartín con una derrota azulgrana en Santander (4-3) recuperando la distancia de cuatro puntos, los blancos visitaron el José Zorrilla. En una tarde desgraciada del portero Pazos (lo cual le costaría primero la titularidad y después la salida del club) en 6 minutos los locales pasaban de ir perdiendo por 1-3 a ganar 4-3.
Una victoria por 4-0 ante el Real Gijón con tres goles de Di Stéfano y una derrota por la mínima de los azulgranas en la Coruña hizo que volviera la distancia de cuatro puntos. El tan ansiado alirón podía haberse cantado en Vigo, pero se tuvo que esperar una semana, el partido ante el Valencia de Wilkes.
Ese 18 de Abril de 1954 fue apoteósico. Un Di Stéfano supersónico anotó dos goles casi seguidos. Ya en la segunda parte, Olsen anotaba el tercero y en una grada que ya gritaba el "campeones, campeones" se cantaba el cuarto gol, el tercero de la cuenta de un Di Stéfano que lo había cambiado todo. Ya daba igual lo que hiciera el Barcelona, que estaba perdiendo 1-4 contra el Español en les Corts. Di Stéfano seria el máximo goleador del campeonato con 27 goles, cuatro por encima de Kubala y nueve más que Wilkes.
Tras 21 años de sinsabores y frustraciones varias, el Real Madrid volvía a ganar un campeonato de Liga, algo que desató la euforia entre los aficionados que ondeaban la bandera blanca por las calles de Madrid subidos a los coches (muy lejos de las muy posteriores celebraciones multitudinarias) y con las pitas resonando. Por todos y cada uno de los años de espera, tal explosión de alegría merecía la pena.
Mi padre decía que era el mejor que había visto y él los vio a todos en mayor o menor medida. Di Stéfano, aquel jugador velocisimo, el omnipresente como lo bautizó France Football debido a que era un jugador todoterreno. No sólo cambió la historia del Real Madrid o el fútbol, sino la importancia del delantero centro. Éste ya no sólo era un simple goleador, sino que se involucraba en la creación de juego.
No minusvaloro a los "Pelé", Maradona, Cruyff y demás, pero la Saeta revolucionó el fútbol hasta niveles insospechados. Él es el Rey.
"Ningún jugador es tan bueno como todos juntos"
"Un 0-0 es como un Domingo sin sol"
"Jugamos como nunca y perdimos como siempre"
"Las finales no se juegan, se ganan"
"Marcar goles es como hacer el amor, todo el mundo sabe cómo se hace, pero ninguno lo hace como yo"
"Puskas manejaba la bola con la pierna izquierda, mejor que yo con la mano"
"Se juega mejor con once, y si es con doce, mejor"
"El balón está hecho de cuero, el cuero viene de la vaca, la vaca come pasto, así que hay que echar el balón al pasto"
"Ser segundo es ser el primero de los últimos. No vale de nada hacer 200 goles si quedas segundo"
"Me retiré a los 40 años porque mis hijas un día me miraron y me dijeron: 'Papá, calvo y con pantalones cortos, no quedas bien'"
En una época donde el fútbol femenino se está abriendo paso o al menos está comenzando a tenerse en cuenta por parte de los medios (ya era hora), una delantera proveniente de Tenerife ha comenzado a destacar desde hace algunos temporadas, demostrandose como una de las delanteras a tener en cuenta en el fútbol español. Es María José Pérez.
Natural del barrio de Añaza en Santa Cruz de Tenerife, formando en un equipo como el Añaza, aunque el gran paso lo daría con el Sabadell en 2002 (toda una aventura) con el que vivió una étapa gloriosa: fue campeona de Copa y subcampeona de Liga. En 2005 paso de Sabadell al Estudiantes de Huelva, un equipo potente que llegó a enlazar siete jornadas en el liderato, Luego al Puebla extremeño, con el que llegó a jugar la Copa de la Reina, pero en la final se cruzaron con el Levante. Dos de los entrenadores que más le han marcado fueron Cándido Rosado, en Huelva, y Antonio Contreras, en Puebla.
Pero volvería a Tenerife. El Tacuense le ofreció jugar en Segunda. No dudó. Volvía a casa, con su familia, compaginando el fútbol con otro trabajo. Dos temporadas en las que alcanzaron la promoción de ascenso, pero se quedaron con la miel en los labios (años después el Tacuense ascendería finalmente). Luego llegó la llamada del Charco del Pino, que llegó a convertirse en el tercer equipo del municipio de Granadilla, que llegó a categoría nacional. Tras un periodo nuevamente de tres años en el Tacuense volvió a Granadilla, pero no para jugar en el Charco del Pino, sino para formar parte de la recien creada Unión Deportiva Granadilla.
Formado con jugadoras en su mayoría del Charco del Pino (que hasta hace nada habían disputado el play-off de ascenso a la Primera División), del Tacuense y de la provincia de Las Palmas, el equipo comenzó su andadura, teniendo a Mari Jose como una de sus delanteras más destacadas.
A base de trabajo y goles, el Granadilla consiguió el histórico ascenso a la Primera División del fútbol femenino español en la promoción de ascenso ante el Real Betis. Era el primer equipo canario que alcanzaba tal cosa.
Después llegarían partidos muy bonitos en la Primera División, muchos y muy buenos goles de Mari Jose (algunos desde el centro del campo como aquel que metió al Athletic de Bilbao en Lezama) e incluso ha sido internacional (10 veces en total).
Jugaría un año en el Levante, pero volvería a su tierra, nuevamente al Granadilla, consiguiendo históricos cuartos puestos por detrás de escuadras con una estructura de fútbol masculino (Atlético de Madrid, Barcelona, ...) y que, por lo tanto, tienen un nivel económico importante, y clasificandose para semifinales de Copa.
Mari Jose sigue siendo una delanteras insignias del club, bien acompañadas por otras (Cristina Martín-Prieto), pero todo va más allá de la competición o de meter muchos o menos goles, lo importante de jugadoras como ella es su pasión por el fútbol y todo lo que disfruta cada vez que juega.
Debio ser un boom en la época. ¿Un mito azulgrana como Pepe Samitier al Madrid (sin título de Real)? Parecía impensable hacía tiempo, pero ese año de 1932 lo que parecía imposible, se llevó a cabo y todo por las gestiones de don Santiago Bernabéu, entonces Secretario Técnico y que era buen amigo de Sami.
Para los que no han oído hablar de Samitier (porque gente que lo vio jugar ya quedaran más bien pocas o ninguna), éste era un jugador formidable con una capacidad para controlar y pasar el balón sublime hasta el punto de que lo llamaran el mago y eso por no hablar de su gran habilidad con el balón, por lo que se ganó el apodo del hombre langosta. Aparte de eso, llegaba con notable facilidad a zona de remate. Por otro lado, era gran amigo de todos, incluso de adversarios (deportivamente hablando) como el propio Bernabéu o Ricardo Zamora con el que había jugado también en el Barcelona (hasta que el club azulgrana le hizo el vació al divino) y en la Selección.
El Madrid jugaba el 6 de Enero de 1933 el partido de Liga cobra el Barcelona. Samitier, que había pasado ya la treintena y empezaba a tener detractores dentro de la directiva, había recibido miserablemente el 28 de Diciembre una comunicación oficial por la que se le anunciaba que el club deseaba prescindir de él y le autorizaba a irse a cualquier otro equipo, sin restricciones. Otros también recibieron dicha comunicación, pero lo que no se entendía es que como un mito del club e internacional español se le dejaba ir por la puerta de atrás, pudiendo ser fichado por cualquiera. Por supuesto, no iba a jugar el partido contra los blancos. El Barcelona había tenido una mala temporada anterior, en la que le echó de la Copa el Betis con un rotundo 4-0, mientras en Liga acabó cuarto. El equipo catalán era un club aparentemente viejo y literalmente quería deshacerse de jugadores y uno de ellos era Samitier, que ante su edad y la posibilidad de que nadie quisiera contratarle, pensaba incluso en la retirada.
Zamora y Samitier
Don Santiago, que lo ve alicaído, lo considera aún aprovechable y habla con él en Barcelona, preguntandole si quiere fichar por el Madrid y Samitier le dice que sí. El dia 5 firmó la baja y el 7 ya estaba en Madrid para firmar su fichaje por los blancos. Desde el club catalán se quiso hablar de traición, pero lo cierto es que Sami podía hacer lo que le diera la gana.
Ya era mayor, pero el club blanco supo aprovechar sus cualidades. En su primer partido con el Madrid en la jornada 12 metió el segundo de la victoria por 2-0 en Chamartín contra el Alavés, pero su revancha partícular la tuvo en la jornada 15 conra el Barcelona con una victoria 2-1 donde metió los dos goles. El Madrid acabó ganando su segunda Liga seguida.
En la segunda (y ultima) temporada con los blancos apenás jugo en Liga (3 partidos). No fue así en la Copa donde jugó una cantidad importante de encuentros, entre ellos una complicada final ante el Valencia, que se le puso cuesta arriba y que remontó gracias a un fantástico Samitier, que si bien no marcó (a punto estuvo con un balón que sorteó al portero y parecía colarse... pero dió en el palo), dió las asistencias de los dos goles, que supusieron el 2-1 final. Ese fue su último partido de blanco.
Ya en los 40, tras su paso por Francia, volvería a España y, de hecho, entrenó al Barcelona (ganando una Liga) y siendo posteriormente su secretario técnico, siendo el responsable de la contratación de Kubala. Sin embargo, de poco sirvió porque en 1960 volvió a ser echado de mala manera (si es que hay otra forma). ¿Y saben quién volvió a contratarlo para hacer exactamente lo que hacía en Barcelona? Pues el mismisimo Bernabéu, que ya desde 1943 era el Presidente del Real Madrid, aunque con la diferencia de que el club blanco acababa de ganar su quinta Copa de Europa seguida.
1932 fue un año trascendental para el Tenerife. El equipo blanquiazul tenía un equipo soberbio, liderado por Bernardino Semán, pero con otros jugadores de calidad como el todocampista Pancho Arencibia (que años después, tras la guerra, triunfaría en el Atlético Aviación con el que ganaría dos Ligas seguidas), Morera (después de su periplo peninsular con el Real Madrid), Luzbel, Chicote y en portería el gran Gilberto Cayol, asentado en la portería, sustituyendo a Baudet. Tras una inolvidable goleada contra el Hesperides (12-2), tenía que ganar al Iberia para lograr el titulo insular y poder medirse al Betis en los dieciseisavos de final de la Copa de España. El Tenerife ganó 3-1 con un gol portentoso de Arencibia que, al no llegar a rematar de cabeza (pues se había pasado de frenada), conectó el balón con el tacón para golear ante la salida del portero en un remate parecido al que muchos años después haría Di Stéfano contra el Real Valladolid en una clásica imagen de la Saeta Rubia.
Una semana después el Tenerife se embarcaba en el Villa Madrid para disputar la eliminatoria, ambas en la Península, ya que el "efecto insular" hacía que los equipos peninsulares no quisieran embarcarse a jugar partidos oficiales en las islas. Los blanquiazules jugaron de locales en Mestalla, obteniendo un buen empate a uno, aunque en el partido del Patronato se perdió mediante un arbitraje adverso con un gol legal anulado y un penalti en contra inexistente, aderezado con tres jugadores lesionados (hasta los años 70 no existíeron las sustituciones, por lo que tuvo que jugar en desventaja numérica). No obstante, el vistoso juego ante los verdiblancos le hizo ganarse un prestigio tal que posibilitó la visita de equipos penínsulares a Tenerife para captar nuevos talentos, entre ellos el Madrid (sin el título de Real por la II República), que entonces acababa de conseguir su primera Liga, sin perder un sólo partido y que venía a la isla con todas sus figuras (Zamora, Ciriaco, Quincoces, Luis Regueiro, Olivares, Lazcano...).
Fueron en Junio de 1932. Se concertaron tres partidos, que se jugarían en el Stadium de Santa Cruz de Tenerife (actual Heliodoro Rodríguez López). En la vispera, podríamos decir que los casí 60.000 habitantes con los que contaba Santa Cruz de Tenerife estaban pendientes del "Vapor de Cádiz", que traería a los blancos, comandados por el divino Zamora, el mejor portero del mundo. En una época donde crecía la afición (aunque no es como ahora), todo se desbordó. Los aficionados acompañaron a los jugadores blancos hasta el hotel donde habrían de hospedarse.
Uno de los partidos del Tenerife y el Madrid
En el primero de los partidos, un inmenso Cayol sostuvo a los locales, que consiguieron un milagroso empate a cero. Seis días después, un gol de Semán puso un histórico 1-0 definitivo. Para el tercer partido, los visitantes no supieron abrir el cerrojo defensivo del Tenerife, que acabó ganando 2-1, confirmándose como referente no sólo de la isla, sino de toda Canarias, algo que se siguió siendo gracias a las victorias ante el Donostia (nombre de la Real Sociedad durante la II República). El Madrid, por su parte, fue a Las Palmas donde jugó cuatro partidos, dos con el Victoria (que ganó por 1-3 y 1-2) y dos con el Marino (con el que empató a dos y a cero). Más de una década después, tanto el Marino como el Victoria fueron dos de los equipos fundadores de las Palmas. De hecho, el mangas Molowny jugaba en el Marino cuando fue fichado por el Real Madrid en 1946 (enlace).
El equipo blanco volvió a ganar la Liga el año siguiente (con su eterna lucha ante el Athletic de Bilbao) y dos años después fichaba a Gilberto Cayol como suplente de Zamora, aunque la mala forma de éste en aquella temporada, posibilitó que el mencionado Cayol jugase varios partidos a gran nivel. Sólo estuvo ese año, volviendo a la isla (enlace).
Está historia es veridica y demuestra muchas cosas que se le podría decir actualmente no sólo a algún directivo, sino a algún supuesto aficionado que se cree que sabe más que nadie. Estamos en el año 1959. El Real Madrid se jugaba ganar su cuarta Copa de Europa seguida en una temporada donde había quedado segundo en la Liga a 4 puntos del Barcelona. La final era ene Neckarstadion, en Stuttgart, siendo su rival, precisamente, el Stade de Reims, reeditandose la final de la primera edición del año 1956.
El conjunto blanco salió a arrollar. Puskas no fue convocado (se hablo de lesión o de que no fue convocado para evitar los pitidos de los alemanes, ya que la familia de Puskas después de la Segunda Guerra Mundial se cambió su apellido original a Purczeld, que era de origen alemán para evitar suspicacias en Hungría), pero su ausencia no se notó, puesto que sería su sustituto, Enrique "Fifirichi" Mateos (uno de los jugadores más queridos por la afición, muy buen interior, que además se había criado en el Plus Ultra) el protagonista del mismo, anotando el primer gol a los dos mínutos, tras espectacular jugada y tiro con el exterior que batió al internacional frances, Colonna.
Poco después, provocó un penalti tras entrada de Jonquet dentro del área. Al no estar Puskas, Di Stéfano era el encargado de lanzarlo, pero Mateos le pidió lanzar la pena máxima (el propio Di Stéfano dice que cuando estaba colocando el balón, oyó que alguien le chistaba desde atras. Era Mateos): " Saeta, déjamelo tirar a mí que si lo meto soy la estrella con dos goles, tengo que renovar y no sabes lo que es para mí". Don Alfredo accedió y le recomendó que "tirase fuerte porque el arquero es un gato". El interior disparó a su izquierda, pero una gran estirada de Colonna, evitó el segundo, llegandose al descanso con la mínima ventaja.
Buen lanzamiento, pero fenomenal estirada
Sería en el descanso cuando pasó el "incidente". Resulta que el directivo Antonio Calderón, histórico gerente del club, entró en los vestuarios hecho un basilisco porque le habían dejado tirar el penalti a Mateos. Di Stéfano, que estaba metiendo las manos en agua porque se le hinchaban durante los partidos, lo oyó y le dijo que el que alguien tirase o no un penalti era cuestión de ellos, a lo que el directivo respondíó que estaban como una cabra. Está vez el que se enfadó fue la propia Saeta, espetandole que quién narices se creía él para decirle a él o a cualquiera de los jugadores lo que tenía o no tenía que hacer durante el partido. El "incidente" se terminó con Di Stéfano diciendole que a ellos les dejara jugar al fútbol y que él lo que tenía que hacer era sentarse en el palco y ponerse a vender entradas. "¡Váyase a vender entradas!".
Tras el intermedio precisamente Don Alfredo hizo el segundo gol al poco de la reanudación (casualmente el mínuto 2 de la Segunda parte) en un partido curioso en el que Kopa, en el que sería su último partido de blanco (volvería precisamente el Stade de Reims), se lesionó (jugando el Real Madrid con 10 durante casi todo el encuentro. Todavía no existían las sustituciones) y a Gento le anularon un gol de falta porque era un libre indirecto. El Real Madrid acabó ganando su cuarta Copa de Europa seguida y los jugadores siguieron a lo suyo, mientras suponemos que Antonio Calderón seguiría "vendiendo entradas".
El cabreo de Bernabéu fue morrocotudo. ¿Qué narices era eso de que un jugador de su club apareciera en un cartel... anunciando medias de mujer? Lo peor no era ya eso... es que lo hiciera con el escudo del Real Madrid en el pecho. El jugador no era otro que el mismisimo Di Stéfano.
El anuncio apareció en el ABC el 15 y 18 de Diciembre de 1962 con unas sugerentes piernas de mujer debajo de la imagen de la Saeta donde se decía que si fuera su propia mujer, luciria las medias de tal marca. Lo cierto es que en dicha época los contratos de los jugadores no tenían ninguna cláusula que le impidiera hacer anuncios, dado que era muy poco habitual que anunciaran marcas (no como ahora que ganan más por lo que hacen fuera de los campos de fútbol). Lo cierto es que Bernabéu (y la afición) se cogieron un empute importante, habiendo una bronca al jugador por parte del Presidente.
Bernabéu consiguió que no volviese a salir el anuncio. Lo cierto, es que el propio Di Stéfano llegó a admitir años desùés en una entrevista que lo que hizo fue una "boludez". Ese fue el primer encontronazo (que se sepa) que tuvo Di Stéfano con el Presidente. El segundo sería dos años después, tras aquella lamentable final de Copa de Europa contra el Inter de Milán, que se perdió 3-1, donde la Saeta y el entrenador Miguel Muñoz se mandaron a la m... y Bernabéu se puso del lado del entrenador merced a los informes técnicos que tenía sobre el propio jugador y su castigada rodilla. La bronca entre Presidente y jugador fue tal que Di Stéfano no volvió a hacer nada en el club hasta la muerte de don Santiago. Lo de las medias fue una broma en comparación.
Cuentan las crónicas que era un jugador magnífico, de esos que levantaba al público de sus asientos; con una técnica depurada y con llegada a gol. Lo único que le lastró fue su carácter (de hecho, a principios de los 40 se declaró en rebeldia porque quería cobrar más, algo poco habitual en la época) y sobre todo las lesiones. Me estoy refiriendo a Chus Alonso.
Nacido en la isla de Cuba en 1917, aunque de padres asturianos, era muy pequeño cuando sus progenitores retornaron a España, concretamente a Oviedo donde daría sus primeras patadas al balón, jugando ya como profesional en el Stadium Ovetense y después en el Real Oviedo, uno de los mejores equipos aquellos años anteriores a la guerra civil en el que se hallaban ni más ni menos que Isidro Langara y Herrerita. Precisamente la hermana de Chus se enamoraría de éste último, casandose poco después. Ya antes de la guerra fichó por las categorias inferiores del Madrid (sin título de Real por la Segunda República Española), convirtiendose después del desgraciado conflicto bélico en el ídolo del club de Chamartín. Cuando sus lesiones se lo permitieron, formó delantera con jugadores como Alday, Belmar, Barinaga, Pruden y Molowny entre otros.
Desgraciadamente el club no vivía buenos momentos en el plano deportivo. Alonso sólo ganó dos Copas de España, ya que entre la mala suerte y la falta de fichajes debido a la edificación del nuevo Chamartín, el club no conseguía ganar la ansiada Liga. En su haber tenemos que anotara dos goles en la inauguración del estadio con victoria blanca por 3-1 (el primer gol lo anotó Barinaga de cabeza) y el primer gol en partido oficial (ante el Athletic de Bilbao en Liga). En 1948 se iría al Real Zaragoza donde se retiró dos años después.
Años después, el hijo de Herrerita y su hermana Mercedes acabaría jugando en el Real Madrid con los Di Stéfano, Gento y compañía. Un accidente de tráfico acabaría con su vida cuando contaba con 24 años y una prometedora carrera por delante. Se llamaba Chus Herrera.
Aunque parezca curioso, el Tenerife y Las Palmas no se han enfrentado tantas veces a lo largo de la historia. Más que nada porque tanto Las Palmas como Tenerife no coincidieron en sus etapas doradas y lo normal es que si uno estaba muy bien, el otro estuviera extremadamente mal. El hecho de que Las Palmas fuera creada de la unión de los equipos de la capital de la Gran Canana a finales de los años 40, retrasó lo que serían los derbis de los dos equipos históricamente representativos de cada isla. No hizo falta muchos duelos entre ambos para que naciera la rivalidad, puesto que tanto uno como otro se erigieron como los representantes de cada isla (historicamente enfrentadas desde un punto de vista social, político y en algunos casos religioso) en el deporte Rey.
De hecho, el primer duelo fue en la promoción de ascenso a la Segunda División Española y, por lo tanto, a categoria nacional en la temporada 1949-50 con victoria de Las Palmas por 1-2 y 1-0. Volverían a verse las caras en la temporada 1953-1954 con dos empates (1-1 y 0-0) en la primera temporada de los blanquiazules en la Segunda División (Las Palmas ya había jugado en Primera). Precisamente ese año ascendió Las Palmas y el tinerfeño Antonio "El Loco" fue máximo goleador de la categoria (la zona Sur de la categoria), empatado con Xirau con 20 goles.
La primera victoria blanquiazul fue por 1-0 en el Heliodoro Rodríguez López con gol de Santos en la temporada 1960-61 donde los tinerfeños consiguieron el ascenso a la Primera División. Mi padre me contaba que en uno de esos derbis sesenteros, Betancort, guardameta de Las Palmas, que despues jugaría con notable exito en el Real Madrid, paró un penalti con los pies, a pesar de que se había tirado al lado contrario.
Gol de Santos
Muy recordada fue la eliminatoria de Copa de Dieciseisavos de Final donde Las Palmas ganó 2-0 con la replica del Tenerife, lo que hizo que se jugara un partido de desempate que acabó 0-0, dando lugar a otro desempate que ganaría Las Palmas por 1-0. Por aquel entonces no existían los penaltis. Es en Copa donde Las Palmas (que se codeó con los grandes del fútbol español, llegando a jugar la Copa de Ferías) demuestra un dominió avasallador. 19 partidos (10 victorias de la UD Las Palmas, 6 empates y 3 victorias del Tenerife) con ocho eliminatorias para Las Palmas (incluso estando en 2 División B y el Tenerife en Primera División), mientras el Tenerife sólo ha ganado una (temporada 1980-81).
Partícularmente recordado fue un derbi de la temporada 1983-84. La vuelta era en el Insular, en la penúltima jornada de Liga. Las Palmas no se jugaba nada y el Tenerife estaba a tan solo dos puntos del descenso. Los visitantes ganaron por 0-2 y acabaron logrando la permanencia. Al día siguiente, todos los periódicos hablaron en sus portadas de un posible amaño, algo incomprobable.
Otra cosa destacable es que la categoría más baja en la que se han enfrrentado es la Segunda División. Hasta el momento se han disputado 2 derbis en Primera División (victoria de Las Palmas por 1-3 y victoria del Tenerife por 0-1), 36 en Segunda (con 11 victorias del Tenerife, 18 empates y 9 victorias de Las Palmas) y 2 en la mencionada promoción de ascenso a Segunda División. Total: en 40 partidos ligueros, el Tenerife ha ganado 12, Las Palmas ha ganado 12 y 18 empates. Mención aparte merece la Copa de la Liga con claro domimio de Las Palmas tres victorias y un empate..
José Juan y Justo Gilberto, dos tinerfeños en Las Palmas
Precisamente, El derbi canario con más goles fue en la Copa de la Liga, en la temporada 1983-1984, donde Las Palmas ganó 5-3, anotando Pepe Juan tres goles en un encuentro inspiradisimo de los amarillos, que ya habían ganado 1-3 fuera. La mayor goleada registrada fue en Copa del Rey en la temporada 1986-87, cuando Narciso marcó cuatro goles en el Heliodoro Rodríguez López, certificando el pase por 1-4.
Narciso, una pesadilla para el Tenerife
En Liga es el tenerife quien ha conseguido la mayor goleada (temporada 2013-14) en el partido de la primera vuelta disputado en el Heliodoro Rodríguez López con un doblete de Ayoze Pérez y un tanto de penalti de Ricardo León. El primer derbi en el estadio de Gran Canaria en Siete Palmas fue en 2003 con un empato a uno, siendo muy recordado por el gol desde el centro del campo de Martin Posse para el Tenerife.
Estadisticamente, el defensa tinerfeño Paco Brito (que, por cierto, es hermano del ex-arbitro Juan Manuel Brito Arceo), con 14 participaciones en los derbis (jugó en el Tenerife de 1976 a 1985), es el jugador que en más ocasiones ha disputado el clásico canario, seguido de Felipe Martín (13), Tonono (12), Félix Marrero (12) y Julio Durán (12).
El máximo goleador en la historia del derbi canario es el asturiano Narciso Rodríguez, con seis goles para Las Palmas, seguido por Pepe Juan (5) y Víctor Celso (4, que jugó con ambos), mientras que Jorge, Noly, Tevenet y Contreras lograron tres goles cada uno.