En medio de la soledad más absoluta. En medio de la enfermedad que poco a poco mimaba su cuerpo se debatía el más grande de aquellos virtuosos de la música. Y ahí, cuando la tristeza había nublado su Alma por la proximidad de la muerte, se oyó un portazo en la puerta.
El propio inquilino abrió la puerta. La figura que vio ante sus ojos, le lleno de pavor como si en ese preciso instante hubiera visto a la mismísima muerte a los ojos. La figura iba completamente vestida de negro. Éste rehuso identificarse y sabiendo de la calidad compositora de aquel a quien estaba visitando le encargo un Réquiem. Esto sobrecogió al inquilino. No porque fuera una petición inusual, sino por lo que significaba dicho encargo. El visitante también rehuso decir para quien iba dirigido el Réquiem.
Los meses de trabajo incesante para realizar dicho encargo, nublaron aún más si cabe la cordura del compositor. En medio de su estado febril, el mismo había pensado que el visitante era un mensajero del destino y el Réquiem era para su propio funeral.
Nunca lo sabría pues falleció sin haberlo terminado. Tampoco supo sí tal visitante, era el mensajero del destino. Lo que si sabemos todos es que dicho compositor ha sido uno de los más grandes de la historia. Había muerto Wolfgang Amadeus Mozart. Murió el hombre; permaneció su leyenda.
Poco después, se supo que el oscuro personaje era un enviado del Conde Franz von Walsegg, músico aficionado cuya esposa había fallecido. Dicho Conde deseaba que Mozart compusiese la misa de Réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.
No se por qué, pero lo de Jordi Pujol me sorprende tanto como comprobar que el cielo es azul durante el día. Ese "señor" que se atrevió, junto a sus miserables acólitos a llamar ladrones a los españoles (se acuerdan de el "España nos roba"), resulta que el era el ladrón supremo, un miserable ladrón, que desde hace 34 años dinero en Andorra.
Se rie de todos nosotros
Todo este tema salio a raíz de la carta de disculpa del individuo, que según propia confesión "no había encontrado el momento de declararlo". Y así 34 años de ignominia por parte de un ser que ha dirigido este proceso independentista estúpido, que ha empobrecido a Cataluña porque, no nos engañemos, el tal Arturo Mas no deja de ser un minipeón en sus planes fanáticos.
Una Cataluña empobrecida, cuyo Gobierno ha recibido cantidades ingentes de dinero que, en lugar de utilizarlos para la sanidad o la educación, se lo han gastado en sus miserables embajadas, sus echaderos y sus corruptelas.
Pero no sólo Pujol es culpable. Son culpables por omisión aquellos que deberían haber estado atentos e investigados los asuntos del padrino Pujol y su familia, así como de todos y cada uno de los casos de corrupción que tienen lugar en este país. Tampoco debe lanzar las campanas al vuelo el periódico "El Mundo" muy dado en sacar informaciones fantásticas, pero que sí dichos papeles son pruebas irrefutables debería entregársela al juez o a la fiscalía (los supuestos papeles de Barcenas es otro ejemplo).
El tema Pujol no es más que uno de los múltiples casos que demuestran que la corrupción en este país ha sido sistemica y es un problema de todos y cada uno de nosotros, tanto de los partidos como del ciudadano común. La corrupción es intolerable, independientemente de la ideología del sujeto. Y aunque parezca un iluso, espero que la gente despreciable que ha robado acabe en la cárcel.
Kubrick siempre fue un visionario incomodo. Ya sease por su antibelicismo, por su visión de la ciencia ficción o de hacía donde iba la sociedad, con sus obras nos mantenía en alerta ante la brutalidad del propio ser humano. Uno de los ejemplos los tenemos en ¿Telefono Rojo? Volamos hacia Moscú en la que pone de relieve con fino toque de humor negro el miedo existente ante la posibilidad de una guerra nuclear en una época en la que el mundo se dividía en dos bloques: el de los Estados Unidos y la Unión Soviética. Unos años que fueron conocidos como los de la guerra fría.
Y de hecho la película ya nos marca desde el inicio el miedo existente por parte de los Estados Unidos, cuyo ejercito mantiene en el aire bombarderos B-52 cargados de misiles nucleares. El objetivo: evitar un ataque nuclear ruso por sorpresa.
Un día los bombarderos reciben la orden del General Jack D. Ripper (Sterling Hayden), comandante de la base aérea de Burpleson, de atacar la URSS, haciéndose fuerte en la base y cortando todas las comunicaciones, utilizando los bombarderos un código especial de transmisiones que sólo conoce el propio General.
El incidente trasciende y el Presidente de los Estados Unidos Merkin Muffley (Peter Sellers) se reune en el Pentágono con los máximos responsables políticos y militares del país, y con el embajador soviético para buscar una solución diplomática, llamando al Presidente ruso Dimitri al que le indican los objetivos de sus bombarderos para que los destruyan antes de que los alcancen, ya que, de lo contrario hará su estallido "el arma definitiva", un ingenio armamentistico nuclear de los soviéticos que, como explica el Dr. Strangelove (Peter Sellers), un ex científico nazi y actual asesor del Presidente estadounidense, es un arma disuasoria, que explotará en caso de un ataque nuclear a Rusia, que tiene la capacidad para acabar con toda la vida de la tierra, y cuyos efectos durarían casi cien años.
Intentarán capturar al enajenado Ripper, para lo que envían tropas a la base, que se encuentran con una fuerte resistencia. Dentro, el capitán Lionel Mandrake (Peter Selelrs) encerrado con el General, que lo tiene de rehén, trata de convencerlo para que desista.
Ripper explica la razón de su decisión: hay una conspiración soviética para fluorizar el agua, contaminando los fluidos corporales. Cuando toman la base y temiendo las torturas que recibirá, Ripper se suicida. Mandrake contacta con el Presidente y les comunica el código secreto que dedujo de las palabras y de unos bocetos de Ripper, comunicando la orden de regreso a sus bases a los aviones.
El General Turgidson desconfia de los rusos
Pero los ataques soviéticos anteriores derribaron tres aparatos y dejaron a otro muy dañado, por lo que los militares estadounidenses no pueden recibir las ordenes, ya que la radio esta muy dañada.
Muffley comunica a los rusos los objetivos del avión para que lo destruyan antes de que los alcance. Sin embargo, los daños del avión le hicieron perder combustible lo que hace que se replanteen la misión, decidiendo atacar un objetivo próximo.
La compuerta de los misiles quedó bloqueada, y al intentar soltarla de forma manual, el Mayor "King" Kong, sube sobre unos de los misiles cayendo con él, cogiéndolo con una mano y ondeando su sombrero de vaquero como si de un rodeo se tratara, explotando.
Kong como en un rodeo
El dispositivo del día del juicio final se activa y el Doctor Strangelove recomienda al Presidente Muffley el modo de preservar la vida humana, ocultando a 100.000 personas en una mina a más de 1.000 metros, donde la radiactividad no los pueda alcanzar, para que la Tierra pueda repoblarse.
El Doctor Strangelove, en una de las escenas más recordadas de la película, se levanta de su silla de ruedas anunciando que tiene un plan, dándose cuenta en ese momento de que puede caminar y grita "¡Mein Führer, puedo andar!" Todo eso pasa un segundo antes de que las bombas del juicio final empiecen a detonar.
Dr. Stangelove: "¡Mein Führer, puedo andar!"
Película extraordinaria y que, como muchas de las obras de Kubrick, generó cierta controversía ya que en ella podemos ver el miedo muchas veces irracional y el toque antibelicista de su director, que pone a las guerras y desmanes de los hombres como posibles causantes de la desaparición de la raza humana. A destacar las grandes actuaciones de Peter Sellers, ya que tiene el merito de hacer de hasta tres personajes diferentes (Mandrake, el Presidente Muffley y el Doctor Strangelove).
Ficha
Dirección
Stanley Kubrick
Producción
Stanley Kubric
Guión
Stanley Kubrick
Peter George
Terry Southern
Obra: Peter George
Música
Laurie Johnson
Fotografía
Gilbert Taylor
Montaje
Anthony Harvey
Otros datos
País
Reino Unido
Año
1964
Género
Comedia
Duración
93’
Protagonistas
Actor
Personaje
Peter Sellers
Capitán Lionel Mandrake, Presidente Merkin
Muffley y Doctor Strangelove
George C. Scott
General 'Buck'
Turgidson
Sterling Hayden
General Jack D. Ripper
Keenan Wynn
Coronel 'Bat' Guano
Slim Pickens
Mayor T. J. 'King' Kong
Peter Bull
Alexi de Sadesky, Embajador
de Rusia
James Earl Jones
Teniente Lothar Zogg
Premios BAFTA
Categoría
Persona
BAFTA a la Mejor
Película
-
BAFTA a la Mejor Película
Británica
-
BAFTA al Mejor Diseño
de Producción (Blanco y Negro)