viernes, 3 de febrero de 2017

La alcoba de Mesalina

Claudio, a pesar de las dificultades que derivaban de sus taras físicas (por las que muchos lo llamaron tonto), era un gran intelectual y ha sido sin lugar a dudas uno de los más reconocidos Emperadores Romanos. Sin embargo, a nivel personal lo pasó muy mal y normalmente por no estar a la altura. Dejando de lado que el Emperador que lo sucedió fue Nerón, uno de sus mayores fracasos lo encontró en Mesalina. 


Valeria Mesalina fue la tercera mujer del Emperador Claudio, el cual era su primo y era mucho más mayor que ella. Emparentada con la familia Imperial, era una mujer de gran belleza que sí en algo destaco fue por su ninfomania, algo a lo que aparentemente daba rienda suelta sin el conocimiento de su propio esposo, el cual estaba perdidamente enamorado de la joven, que decía amarlo y al parecer esas palabras le bastaron al Emperador para contraer matrimonio con ella.

El Emperador Claudio

Su anécdota más conocida es cuando lanzó un reto al gremio de las prostitutas de Roma:, instandolas a participar en una competición, que ella misma organizaría en palacio, aprovechando la ausencia de su esposo, quien estaba en Britania. Dicha competición consistía en saber quién podía "atender" a más hombres en un día. El certamen daría inicio por la noche, y a él asistieron muchos hombres importantes de la corte, además de otras damas a las que la propia Emperatriz había convencido de participar. 
 
 
Las prostitutas aceptaron y enviaron a como representante a la prostituta más famosa de Roma, una siciliana que respondía al nombre Escila. Después de haber sido poseída por 25 hombres, Escila se rindió y Mesalina salió triunfante, pues superó la cifra con creces, ya que siguió compitiendo hasta el amanecer. Se dice que llegó a la cifra de 200 hombres (Tampoco sería extraño, puesto que Caligula había convertido el Palacio Imperial en un burdel).
Sin embargo, su lascivía le llevó a un error fatal que desataría su final. Mientras Claudio estaba fuera de Roma, Mesalina aprovechó para casarse con su amante, el cónsul Cayo Silio, con el que conspiró para derrocar al propio Emperador... y con el Imperio no se juega. No sabemos si Claudio sabía las relaciones extramaritales anteriores de su mujer (para toda Roma había pasado de de ser Claudio el tonto a Claudio el cornudo), , pero si que con la ayuda de su liberto Narciso, descubrió la bigamia y la traición, condenándola al suicidio (los pertenecientes a la Familia Imperial tenían la postetad de matarse ellos mismos). Ante la falta de fuerzas de ella para hacerlo, sería un centurión el que acabaría decapitandola.  


De la unión entre Claudio y Mesalina nacieron Británico y Claudia Octavia, aunque vete a saber si eran hijos del Emperador. Esta historia nos dejó una palabra Mesalina, que según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) significa "Mujer poderosa o aristócrata y de costumbres disolutas".

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