sábado, 11 de febrero de 2017

¡Bienvenido, Majestad!

Podría decirse que tras muchos años de espera, un Rey de España visitaba finalmente las Islas Canarias. Tras la Regencia de su madre María Cristina de Habsburgo por la muerte de Alfonso XIII cuando ni tan siquiera había nacido, a Alfonso de Borbón le adelantaron la mayoría de edad (tenía 16 años) en 1902 para que pudiera reinar de forma efectiva como soberano de España. Entre las múltiples visitas que realizó por toda la geografía española aquellos primeros años se encontraron la que realizó a las Islas Canarias en 1906. 


Alfonso XIII visitó cada una de las siete islas del Archipiélago Canario, que después de mucho esperar recibían a un Rey (la lejanía no ayudaba mucho) y como tal lo recibieron con infinitas muestras de cariño. Acompañado por el Ministro de la Gobernación, el Conde de Romanones, Alfonso XIII se quedó hondamente impresionado por la pobreza en islas como el Hierro, diciendo que encargaría al Gobierno el que resolviera los problemas de los canarios. 


El Rey, que había embarcado en Cádiz a bordo del vapor correo que llevaba el nombre de su propio padre, perteneciente a la Compañía Transatlántica Española, estuvo en Canarias desde el 26 de Marzo hasta el 5 de Abril, siendo la Gran Canaria y Tenerife en las islas donde permaneció más tiempo. A ritmo de coros, arcos y pretendidas inauguraciones que recogieran el momento, Alfonso XIII pasó por todas las Islas en los que llegó a recibir presentes, entre los que se encontró un camello, que me imaginó moriría de frío dada las diferentes temperaturas de la Península con respecto a Canarias. 

En la Orotava durante su visita a la Isla de Tenerife

A su regreso a Madrid el conde de Romanones redactó una Memoria que elevó al Consejo de Ministros para que se llevaran a cabo mejores en las Islas. Romanones concluye su relato de esta forma:
"Aquella visita del Rey señaló para el Archipiélago canario una nueva época; las Islas Afortunadas, que habían estado muy olvidadas de los Gobiernos, fueron desde entonces objeto de su atención; bien lo merecen, pues, no obstante la distancia a que se hallan de la metrópoli y de la cuantía de los intereses extranjeros,especialmente ingleses, allí constituidos, su amor a la patria continúa inquebrantable. El extranjero allí no echa raíces"
El Rey, por su parte, agradeció las atenciones recibidas, otorgando el título de Real a varías instituciones canarias, así como el grado de Excelencia a algunos Ayuntamientos. Lo cierto es que la visita real causó gran impacto, pero desgraciadamente (a pesar de lo escrito por Romanones) ésto no se vió en cuanto a la posibilidad de que las islas mejoraran su situación económica, siempre precaria y que llevaba a muchos isleños a la inmigración a América. Ni los Gobiernos habidos con Alfonso XIII, dictaduras o la II República aliviaron la situación de las Islas Canarias, aunque con la entrada de España en la modernidad en los 70 con la llegada de la Democracia todo cambio de forma considerable. 


En 2006 los entonces Reyes de España volverían a las Islas con motivo de la conmemoración de la histórica visita de Alfonso XIII. Su nieto, Juan Carlos I, y la Reina Consorte, Sofia de Grecia, visitaron las siete islas tal y como hizo el Rey de España aquel lejano 1906 en la que fue la primera visita de un Rey a las Islas Canarias.

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