martes, 4 de junio de 2019

La República de Oliver Cromwell

Históricamente siempre hemos entendido a los ingleses como Monárquicos, pero hay Reyes y Reyes. Cuando murió sin descendencia Isabel de Inglaterra (a la que todos conocimos como la Reina Virgen), Jacobo Carlos Estuardo, hijo de María I de Escocia, accedió al Trono inglés bajo el nombre de jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia... a partir de ahí todo empieza a ir mal.


A su falta de tacto con el Parlamento (debido a su creencia en la condición divina de su cargo), se unió la provocación de conflictos que se derivaron en problemas provocados también por su hijo Carlos. El que el entonces Príncipe de Gales se casase con Enriqueta María de Francia, la cual era católica, fue una de las muchas gotas que colmó el vaso. 
Carlos era tan absolutista como su padre e incluso más. Durante once años cerró el Parlamento en lo que se conocen como los once años de tiranía. Guerras civiles tuvieron entonces lugar a partir de 1642 entre los partidarios del Rey Carlos I (Jacobo ya había muerto en 1625) y los del Parlamento, que provocó a la autoridad regía al aprobar varías leyes antiabsolutistas y acabar con la Corte de la Cámara estrellada, retirar el poder al Rey de disolver el Parlamento, condenar a muerte a William Laud, Arzobispo de Canterbury y al Conde de Strafford, gran aliado del Monarca.

Batalla de Naseby

Fue entonces cuando entró en acción un tal Oliver Cromwell, terrateniente, líder militar y político, que regresaba después de su retiro de años para ponerse al frente de los partidarios del Parlamento. Las guerras civiles acabaron con un Rey decapitado y la institucionalización de una República muy debil liderada por una Mancomunidad comandada por Cromwell como Lord Protector, ya que se había destacado como el lider que llevaría a Inglaterra, Escocia e Irlanda a una época de prosperidad y justicia. El nombre en inglés de la Mancomunidad fue Commonwealth of England (o "riqueza común", que puede traducirse por mancomunidad o república).

El Rey que perdió la Corona... y la cabeza

La República representaba las aspiraciones de la burguesía, pasando la política a ser impuesta por los intereses comerciales al Gobierno. Era el exito de la burguesía, la aceptación de su moralidad, del principio de que los hombres tienen derecho a hacer lo que les plazca con lo que es suyo (reconocía la propiedad privada) y que el beneficio de uno, era el de todos.
Cromwell es actualmente una figura cuestionada. Sus partidarios dicen que hizo lo que pudo con lo que tuvo y que aún pudiendo proclamarse como Rey, no lo hizo, siendo un lider de gran prestigio. Eso es verdad, pero también lo es que no le hizo falta aceptar ninguna corona porque fue una especie de Julio César inglés, que traicionó la causa de la Libertad.

Oliver Cromwell

Acumuló más poder que los Reyes, ordenó a sus soldados disolver Parlamentos, era un fanatico religioso de corte puritano cuyas campañas en Escocia e Irlanda fueron brutales (el protestante Cromwell consideraba herejes a los católicos), el Protectorado defendió la libertad de culto y conciencia, pero permitió que los blasfemos fueran torturados, persiguiendo cruelmente a los católicos en unas campañas que hoy serían consideradas exterminadoras y encerró a aquellos que criticaron su política de incrementar los impuestos sin el permiso del Parlamento de Inglaterra. En la práctica era una dictadura militarizada; el cortijo de los Cromwell. Casi era preferible volver a la Monarquía... y así fue. Tras la muerte de Oliver y viendo la falta de liderazgo de su hijo Richard (que acabó renunciando), el Parlamento se reunió y, bajo el impulso del general George Monck, antiguo partidario de Oliver Cromwell, se declaró Rey de Inglaterra a Carlos II, terminando así la República y restaurando la Monarquía, otra vez bajo la dinastía de los Estuardo. 
Era tal el odio que se le tenía a Oliver Cromwell que cuando la Monarquía se restauró, su cadáver fue desenterrado, colgado de cadenas y decapitado, siendo su cabeza expuesta durante años para escarnio público. La Democracia como tal no llegaría a Inglaterra hasta la revolución Gloriosa que comenzó en 1688, pero esa es otra historia dentro de la inestabilidad interna de Inglaterra durante el Siglo XVII.

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