jueves, 13 de octubre de 2016

¡Ay, Don Juan, Don Juan!

"¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?"
                    Don Juan Tenorio, Acto IV
Si encontramos una palabra o dos para definir a aquel hombre que debido a sus encantos es capaz de enamorar a una, dos o muchas mujeres al mismo tiempo esas serían las de Don Juan. "Este tipo esta hecho un Don Juan" dirían los más castizos. Un personaje, el de Don Juan Tenorio, salido de la mente del inmortal Tirso, pero que, sin embargo, se ha convertido en un arquetipo del seductor, que ha trascendido a la propia obra literaria.


Tirso pudo inspirarse en varios personajes literarios y de hecho encontramos en El infamador de Juan de la Cueva y de El Hércules de Ocaña de Luis Vélez de Guevara, ejemplos de este personaje, pero sería Tirso el que le daría voz propia a ese seductor valiente y osado hasta la temeridad que según se dice no respeta ninguna ley divina o humana. El hombre, que con suaves palabras, seduce a doña Inés.

Tirso de Molina
Desde ese momento se habló del "mito de Don Juan" (aunque la palabra mito signifique otra cosa) pasando a otras obras incluso fuera de España (Acuerdense del "Don Juan" de Molière) y, como ya comente, saliendo de las páginas para convertirse en el ser arquetipico, en toda una frase hecha, para definir al seductor, a aquel hombre capaz de enamorar a varias mujeres.

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