sábado, 28 de diciembre de 2013

Aquella Nochebuena del 14

El año 14 fue uno de los muchos años desgraciados en los que los hombres confían más en la fuerza que en la razón. Aquel año de 1914, se iniciaba la que posteriormente sería conocida como Primera Guerra Mundial y que en aquellos años tenía en triste nombre de Gran Guerra Europea.


Un conjunto de conflictos regionales había derivado en uno mayor en la que diferentes países aliados en diferentes grupos (Triple Entente y Triple Cordiale) habian declarado una guerra, que se pensó que duraría mucho, pero una cosa son las palabras y otras los hechos.
La Nochebuena de ese año sería diferente para muchos soldados. Muchos apenas tenían la mayoría de edad y casi todos nunca habían salido de su tierra natal. Es por eso que, a falta de cenar en la paz del hogar, desde las diferentes trincheras se organizo una tregua ese día 24 de Diciembre de 1914, hombres que combatían que combatían por su país le ofrecieron al supuesto enemigo organizar un pacto de no agresión durante esa noche. La noche en que se celebraba el nacimiento del Señor. 

Fotografía de los soldados durante la tregua

La celebración se inicio con los tradicionales villancicos e incluso se dice que muchos jugaron partidos de fútbol. En aquel momento no había rivales, ni enemigos. Había hombres. Hombres que a pesar de ser diferentes en muchas cosas, eran hermanos. Esa nochebuena había quedado constancia de algo tan grande como el mismo nacimiento del hijo de Dios: que los hombres pueden ser hermanos y tratarse como tal. Si barreras. Sin rencores. 


También se produjeron enterramientos de soldados muertos en combates donde participaron soldados que en fragor de la batalla eran enemigos y, sin embargo, en ese momento eran amigos. Para dichos enterramientos se utilizó el conocidismo fragmento Salmo 23
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Sobre pastos verdes me hace reposar,
por aguas tranquilas me conduce.
El Señor me da nueva fuerza,
me consuela, me hace perseverar.
Me lleva por el buen camino,
por el amor de su nombre.
Aunque camine por un valle oscuro
no temeré mal alguno porque Él está conmigo.
La tregua terminaría esa noche y el algunos casos hasta meses después. Lo que quedo claro es que los hombres siempre podrán convivir en Paz siempre que se lo propongan.

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