viernes, 12 de junio de 2020

Claude Rains: una amistad de cine

Antes de comenzar a actuar en el cine, Claude Rains, como buen actor inglés que se precie, ya tenía una prolífica carrera en el mundo del teatro, habiendo resuelto en sus inicios un problema de dicción (tal y como contó su hija). De hecho, después de la Primera Guerra Mundial, donde combatió y tras recuperar la visión de un ojo, fue profesor en la Real Academia de Arte Dramático (RADA), de un tal Laurence Olivier y también de Vivien Leigh. Seria un cazatalentos de la Universal en viaje a Reino Unido quien le propuso interpretar al hombre invisible. Era los primeros años de la década de los 30. Ahí comenzaría la etapa actoral de Claude Rains en el séptimo arte.


No sería su primer papel en las cintas de monstruos de la Universal, ya que en una de ellas actúa como el padre de Lon Chaney Jr. en "El Hombre Lobo" en un momento donde ya había obtenido la nacionalidad estadounidense.

¡¡¡Un hombre invisible!!!

Entre sus interpretaciones más logradas en ese momentos tenemos la de aquel senador corrupto, que ponía contra las cuerdas a James Stewart, en "Caballero sin Espada" o interpretando al pérfido Príncipe Juan en "Robin de los Bosques". Sus personajes eran malos, malísimos.


Pero sin lugar a dudas por la interpretación por la que es más conocido es la del cínico (más cínico que Bogart, incluso) prefecto de policía Louis Renault.

Duelo interpretativo 

Tampoco podemos olvidar sus magnificas actuaciones como fantasma de la ópera o la de aquel nazi dominado por su madre en la hitchcockniana "Encadenados" donde volvió a coincidir con IngridBergman.


Cuando vemos caminar a Rick junto a Renault parece como algo sintomático el hecho de que le diga "este es el comienzo de una hermosa amistad" porque teniendo en cuenta que "Casablanca" fue la primera película donde vi y admiré la gran capacidad interpretativa de Claude Rains, efectivamente para mi fue el comienzo de una hermosa amistad.

Tributo


El comienzo de una hermosa amistad

Una armadura oxidada

Muchos enmarcan esta alegoría (basada libremente en "El Progreso del Peregrino") en el género de la autoayuda. Sin quitarles la razón, creo que "El Caballero de la Armadura Oxidada" va más allá de todo eso. 


Un caballero valiente, pero que es incapaz de quitarse su armadura porque se le ha oxidado. ¿Cuántas veces se nos habrá anquilosado nuestra armadura porque somos incapaces de ver dentro de nuestro interior y apreciar lo que nos rodea? ¿Cuántas veces...?

El autor 

Todo es sin duda un proceso y así nos lo muestra Robert Fisher en medio de sus castillos (el de la Verdad, del Silencio, del Conocimiento y de la Voluntad y la Osadía), culminando en una cima que nos lleva a la absoluta Verdad.


Desde su publicación en 1989 esta historia, pequeña en cuanto a número de páginas, pero grande en cuanto a contenido, es un superventas. Puede que gracias a ello haya menos gente con la armadura oxidada.

"Los soldados que España necesita"

Nos hayamos en plena Monarquía isabelina, concretamente durante uno de los Gobiernos (fueron 7 en total) del General Ramón María Narvaez. Para los que desconozcan un poco la historia, no era extraño en esa época y posteriores que los militares entraran de lleno en la vida política española ocupando puestos políticos y, de hecho, era lo habitual. Otros ejemplos de esos años: Generales como Baldomero Espartero, el cual fue regente durante la minoría de edad de Isabel II, y Leopoldo O'donnell, que fue también varias veces Presidente del Consejo de Ministros. Fue precisamente por esa época cuando el Duque de Ahumada, bajo el auspicio de uno de los Gobiernos de Narváez (amigo suyo, por cierto), fundó la Guardia Civil en 1844. La historia que les voy a relatar tuvo lugar en 1850.


Una noche del mencionado año, uno de los primeros guardias, uno de aquellos tipos mostachudos, curtidos en las guerras carlistas (otro quebradero de cabeza para los españoles), estaba haciendo guardia, a caballo, en el portalón del Teatro Real, donde iba a celebrarse una función de gala con motivo de su inauguración, por lo que había varias calles cortadas, siendo una de ellas la que vigilaba nuestro guardia.
Fue entonces cuando un carruaje intentó pasar la calle y el guardia, el cual ostentaba el grado de cabo, lo atajó. Ir en carruaje ya denotaba en aquel tiempo que el viajero era persona principal, pero lo que no sabía el cabo en ese momento era que dentro iba ni más, ni menos que el General Narváez; el mismísimo Presidente del Consejo de Ministros con autoridad no sólo política,  sino militar. ¿Ustedes creen que eso hizo que nuestro cabo se achicase?
Muy al contrario. El guardia le dijo al cochero que por ahí no se podía pasar. "Este coche sí", repuso el cochero, altivo. "Ni ese coche ni ninguno", reiteró el guardia. En ese momento, Narváez gritó desde el interior: "¡Adelante, cochero!". Al escucharlo, el cabo le explicó, respetuoso, que tenía orden de que por ahí no pasara nadie. "Esa orden no reza conmigo", le dijo Narváez. El guardia, lejos de arrugarse,  le explicó: "Al comunicármela no me han dicho que haga ninguna excepción con nadie. El coche de Vuestra Excelencia no puede pasar por aquí".

El General Narváez 

Ahí el General montó en cólera y ordenó a su cochero que arreara a los caballos. El cabo, sin perder la sangre fría, avisó: "Mi General, si Vuestra Excelencia pasa por aquí, será atropellando estas armas, encargadas de cumplir una consigna". La firmeza del Guardia hizo que Narváez diera su brazo a torcer y entrara por donde todos, echando pestes del cabo, de la Guardia  Civil, de Ahumada y hasta de la madre que parió a Ahumada.
Al llegar al palco, Narváez llamó al Duque. Furioso, le informó: "Un cabo de la Guardia Civil me ha puesto en ridículo, sin tener en cuenta mi cargo, ni mi categoría". Ahumada le pidió a Narváez que le dejara indagar lo sucedido. Cuando regresó, le dijo al Presidente que aquel cabo no había hecho más que cumplir con la orden que tenía, por lo que no había cometido falta alguna. Narváez repuso: "Comprendo que si tenía la consigna esa, ha hecho bien en cumplirla. Pero también es triste gracia que llegue uno a esta posición social para tener que soportar arrogancias de un simple cabo. Yo no puedo consentir de ninguna manera que quede por encima de mí ese hombre; así es que, mañana mismo, me lo traslada usted a un puesto fuera de Madrid". Ahumada saludó y abandonó el palco.

El Duque de Ahumada 

Al día siguiente, el Duque fue a ver a Narváez. Cuando este lo recibió, se cuadró ante él y le dijo: "Aquí tiene usted, mi General, el bastón de mando de la Guardia Civil, y aquí (le mostró un oficio) el traslado del cabo a otro puesto, firmado por quien me ha sucedido en el mando, según las ordenanzas".
"¡Qué exagerado es usted!", exclamó Narváez. "La cosa no es para tanto". Pero Ahumada, muy serio, le replicó: "Ya lo creo que lo es. No hemos creado un cuerpo como la Guardia Civil para pisotear su prestigio a las primeras de cambio. El traslado de ese hombre es una injusticia que yo no cometeré de ninguna manera. Por eso, está orden la firma mi sucesor". Al final, Narváez recapacitó y dijo a Ahumada: "Rompa usted el oficio y recoja el bastón que tan bien maneja. Y dele este cigarro puro en mi nombre al cabo, pues tengo mucho gusto en que se lo fume la única persona que se ha atrevido conmigo. Estos son los soldados que España necesita". 

Los censores de nuestro tiempo

Con lo del asesinato de un negro por parte de un policía en los Estados Unidos muchos aseguran que se ha desatado una ola censora no sólo en el país norteamericano, sino en todo el mundo, cortando cabezas de Cristóbal Colón, quitando de HBO "Lo que el Viento se Llevó" por racista y diciéndose que Tolkien es "supremacista" y "machista". Lo cierto es que eso ha empezó mucho antes primero con lo "políticamente correcto" y después con el postureo más abominable. ¿No recuerdan una minipolémica que hubo porque se negaron en OT a cantar una canción de Mecano debido a que en ella aparecía la palabra mariconez?


Como amante de la historia no puedo tolerar el revisionismo histórico al que muchos elementos de la sociedad (apoyados por políticos sin escrúpulos en busca de votos) porque Está vez la censura no procede de un Gobierno dictatorial, sino de la propia sociedad (lo que es increíble) que pretende decirle a los demás como hemos de actuar y pensar hasta el punto de censurar obras cinematográficas o literarias porque éstas no coinciden con el pensamiento que nos quieren imponer esos totalitarios, que pretenden insultar nuestra inteligencia tachando a Churchill de fascista y a un asesino como el Che Guevara como una un alma cándida y pura. 
Los que defendemos la libertad de pensamiento no podemos permitir que esos indeseables con los que tenemos que convivir (por llamarlo de algún modo) pretendan reescribir la historia o censurar obras como si de nazis se tratasen y eso por no hablar de los insultos hacía la policía, algo lamentablemente auspiciado por algunos políticos (Trump es abominable, pero los demócratas se están cubriendo...de estiércol). Por cierto, muy "edificante" los saqueos, la violencia y destrozo de mobiliario público.
PD: que patético es que un ser humano se arrodille ante otro ser humano y le pida perdón por algo que no ha hecho (algún "iluminado" ha llegado a decir que "se avergüenza de ser blanco"). JAMÁS me arrodillare ante otro ser humano y, por supuesto, NUNCA pediré perdón por algo que no hice. Parece una evidencia, pero a veces tengo la sensación que hay algo en el aire que hace a algunas personas hacer, decir y escribir tonterías.

sábado, 6 de junio de 2020

¡¡¡Linda!!!

Fue en 1977 cuando debutó Miguel Bosé y ya desde el primer momento supuso un boom para la canción en España y con Linda; aquella Linda.


Era el primero de lo que serían muchos éxitos en la carrera del hijo de Luis Miguel Dominguin y Lucía Bosé, pero ya no sería nunca más reconocido tan solo como "el hijo de...", sino como Miguel Bosé, el cantante que contribuyó a la modernidad en España.

El tema


La imagen de tu vida

¡Ay, Lolita! ¡Mi Lolita!

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lolita: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita"
Leyendo Lolita uno se da cuenta del escándalo que pudo suponer en su momento. Hay muchos tabúes y la gran mayoría son referentes al sexo. Pero poner como protagonista a un ser depravado como Humbert Humbert, que se vanagloria de sentirse atraído por las menores de edad, casi niñas (a las que llama ninfulas; supongo que es una palabra proveniente de las mitológicas ninfas), era demasiado.


Porque efectivamente Dolores Haze fue la perdición de Humbert, llevándose a casarse con la madre de su amante, al secuestro y por último a matar. 
Vladimir Nabokov tuvo muchos problemas con su obra. Que un hombre tuviese una relación seudoincestuosa (recordemos que era su hijastra) era perverso y aunque pudiera darse el caso en la vida real, ponerlo a la palestra... y es que Nabokov, a pesar de escribir varias novelas, siempre será recordado por su Lolita.

El autor 

Eso no impidió que participara de forma activa en la adaptación de Kubrick, que evidentemente trajo polémica y eso que se eliminaron algunas partes escabrosas de la obra, entre ellas que la protagonista, interpretada fenomenalmente por Sue Lyon, tenía 14 cuando la realidad del libro es que al comienzo tiene 12 años. 


Entre el romanticismo, la obsesión y la parafilia, Lolita es sublime porque es básicamente la historia de un perdedor; un hombre que pierde todo por su única obsesión: Lolita; su Lolita.

La querida cebra del Infante don Luis

No era extraño hasta épocas relativamente recientes que las clases altas tuvieran animales considerados exóticos o seres que en su momento parecían extraños y que hoy vemos hasta con naturalidad. La ideas ilustradas influyeron mucho en eso dada la expansión geográfica que se vivió a tenor de ello. Una de las personas que se interesó por estas especies fue el Infante don Luis, sexto hijo de Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio y hermano de Carlos III.


Don Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio (pues ese era su nombre completo), XIII Conde de Chinchón, coleccionó una gran variedad de animales exóticos, destacando entre sus posesiones un pequeño zoológico conocido como "El Gallinero" y levantado en su Palacio de Boadilla del Monte en uno de las muchas y conocidas como Casas de Fieras que hubo en toda Europa, siendo la más reconocida la de Versalles.

El Infante don Luis

Tenía muchos animales el Infante, pero su más querida posesión era una imponente cebra, un animal extraordinario, que ya de por sí cautivaba a todo el mundo como cualquier ejemplar de su especie. Estos animales, que dada su velocidad eran muy difíciles de capturar, eran traídos por mercantes holandeses y portugueses, se pagándose increíbles fortunas por ellos.
Tal era el valor de su cebra que en 1774 el Infante encargó a Luis Paret y Alcázar, su pintor de cámara, que la inmortalizara en una de sus obras... y así fue. El realismo de la pintura es tal que demuestra hasta que punto lo bien cuidada que estaba la cebra.
Al morir la cebra, el Infante ordenó que la disecaran, pero el ejemplar se perdió para desgracia nuestra. Para la inmortalidad nos queda la preciosa obra de Paret, que se conserva en el museo del Prado, pero fuera de exposición (ignoro el motivo).