sábado, 5 de marzo de 2016

Se arrancaron la cara

Esta semana algunos de nuestros políticos no es que se hayan quitado la careta, sino literalmente se han arrancado la cara, haciendo que todos veamos lo que son, sin fachadas y con frases de más de 140 caracteres: unos impresentables. 


Mención aparte merece un Rivera el cual tiene la indecencia de equiparar el NO del PP con el NO de proetarras y nacionalistas. Sólo un tipo mezquino y miserable es capaz de soltar semejante soflama más propia de radicales que de gente centrada ¿Quién narices te crees que eres? Sí para defender o apoyar al programa socialista que habéis firmado con el PSOE tienes que insultar y menospreciar, más vale que entregues tu acta de diputado y le digas clarisimamente a muchos de tus votantes que a quien han votado es a un  señor que, cual tipo de la coleta, se atreve a lanzar soflamas impropias, injuriando al adversario político y que para colmo tiene los bemoles de citar a Churchill y a Adolfo Suárez. Algunos para tan sólo mencionar el nombre de Adolfo Suárez deberían lavarse la boca con estropajo porque, lo hemos comprobado en estas sesiones, la tienen muy sucia. Es lo que tiene creerse las cocinadas encuestas de Metroscopia para ese periódico tan objetivo, que le daba un triple empate a Ciudadanos con PP y PSOE.Y es que algunos son como Dorian Gray: una fachada bonita (o eso se cree él), pero después...
Otra vertiente a la inversa la vimos en un tipo de la coleta que no se quito careta porque todo el mundo sabía lo que era... salvo los dirigentes del PSOE. Y es que algunos hablan de que son la "gente", pero la realidad es que a lo único que van a la casa del Pueblo Español es a armarla, a insultar y actuar de forma verdulera y chabacana. Para colmo dicen que son grandes maestros de la dialéctica: Ellos son como Fidel Castro, capaces de hablar horas y horas soltando su rollo, sin que nadie les cuestione absolutamente nada como en la Sexta y esos programas creados por ellos mismos y con una financiación más que dudosa. 
Mientras Mariano sorprendentemente tranquilo, aunque puede que fuera por el hecho de que el tal Sánchez lo pasara tan mal, ya que aquel con el que quiere pactar es el mismo que menta a Felipe González y lo menosprecia siempre que puede.

viernes, 4 de marzo de 2016

"No mires hacía atrás"

Cuentan que Orfeo era todo un virtuoso de la lira, la cual parecía ser lo único que le importaba en el mundo... hasta que conoció a Eurídice. Ella era una ninfa extremadamente hermosa de la que Orfeo se enamoraría enseguida. El día de su boda, momento habitualmente feliz, Eurídice sufre un intento de rapto por parte de Aristeo, un pastor rival de Orfeo. Ella, aunque escapa, en su carrera pisa una víbora que le muerde un pie, provocandole la muerte en el acto.


Orfeo, desesperado por la muerte de su esposa, decide bajar a buscarla al inframundo, en los dominios de Hades, Señor de los muertos. Al llegar, pide a Caronte que lo lleve en su barca hasta la otra orilla de la laguna Estigia, a lo que Caronte se niega. Orfeo comienza a tañer su lira, haciendo que el barquero lo acabe llevando, dada la hermosa melodía de la lira. La misma estratagema utilizara con el can Cerbero, perro de tres cabezas, guardián del infierno, que le abrirá las puertas. 

Paso de la laguna Estigia,

Aparentemente difícil lo va a tener frente al Dios Hades y tras suplicarle por su amada, al final el Dios acaba accediendo, embelesado por su lira. Sin embargo, le pone una condición: Orfeo no debe contemplar el rostro de Eurídice mientras ambos no hayan salido de los infiernos.

"No mires hacía atrás"

Orfeo atraviesa todo el inframundo en su camino de salida, pero antes de llegar a la última puerta, la impaciencia puede con él y mira hacia atrás para ver el rostro de Eurídice. En ese instante, ella le es arrebatada, convirtiéndose nuevamente en sombra, perteneciendo al Dios de los muertos y quedando definitivamente separado de su esposa. 


El relato nos dice que Orfeo, desencantado de la vida, sin saber a donde ir, se niega a tocar su lira para las Ménades, séquito de Dioniso, las cuales por tal afrenta le cortan la cabeza y la arrojan al río. Nada pareció importarle a un Orfeo, el cual nunca volvió a ser el mismo desde la perdida de su Gran Amor.

Las Cuatro Estaciones

Ya en la época que compuso esta magnífica obra, Antonio Vilvaldi, maestro de maestros, ya era por su gran música, con el violín como parte esencial, aparte de ser conocido como El cura rojo por ser sacerdote y pelirrojo, pero sería con las Cuatro Estaciones ("Le Quattro Stagioni" en italiano) cuando, independientemente de lo que había realizado y realizó hasta ese momento (más de 400 conciertos y cerca de 46 óperas), alcanzó la INMORTALIDAD (si; con mayúsculas). 


Antonio Vilvaldi hizo algo buscado siempre por infinidad de artistas, pero muy pocas veces conseguida. Dividió una obra, comenzando por la primavera, siguiendo por el verano y el otoño y acabando por el invierno, consiguiendo evocar en todos y cada uno de los sonidos a todas las estaciones. Vivaldi utiliza el allegro, el adagio, así como las diferentes versiones de éstos a su antojo, alcanzando la mangificiencia en su imperial obra; aquella que nos hizo en algo más de 40 minutos pasar por todas y cada una de las estaciones. 

La primavera (La Primavera)


El verano (L'estate)


El otoño (L'autunno)


El invierno (L'inverno)

jueves, 3 de marzo de 2016

Aquel Cielito Lindo

Nunca ha existido una canción tan arquetipica de un país hasta el punto de que pueda considerarse todo un himno, un símbolo (en este caso de Méjico). Me refiero a "Cielito Lindo", canción cantada al ritmo de mariachis, muy habitual en el repertorio de las clásicas tunas, pero que también han cantado artistas del calibre de Pedro Vargas y Luis Aguilar entre muchos otros.


La canción fue compuesta en el lejano 1882 por el músico y compositor Quirino Mendoza y Cortes en honor a su esposa Catalina, la cual, como nos dice en la propia canción, tenía un lunar en la boca. Este huapango se convirtió en todo un éxito dentro y fuera de Méjico, como patrimonio de un país que siempre ha tenido grandes cantantes y compositores, los cuales nos han cautivado con sus fenomenales canciones.

Pedro Vargas 


Pedro Infante


Ana Gabriel

Mítines electorales en el Congreso

Lamentable. Sólo así podríamos definir la sesión de investidura a la que podríamos llamar la de "caretas fuera" puesto que todos demostraron lo que realmente eran. Unos panfletarios dispuestos a soltar "su" rollo y que en algunos casos tienen la poca vergüenza de mentar al Rey en pleno discurso, arrimando el ascua a su sardina.


Que el tipo de la coleta es un radical que tacha de "presos políticos" a condenados por pertenencia a banda armada, era una evidencia, que Sánchez quiere pactar con el tipo de la coleta es algo que se sabía desde mucho antes (increíble su patética reacción ante las palabras contra Felipe González ¡más plano imposible!) y que Mariano se cachondea de todos esos jefes de la miseria ilustrada es algo tangible. Lo llamativo es que Albert se haya convertido en literalmente un portavoz más del PSOE hasta el punto de recordarle a Rajoy el pacto con Pujol en el 96. Y, cabría recordarle a Ciudadanos (ese partido votado por mucha gente de derechas) que sí el PP vota No, lo hace por unas consideraciones tan legítimas como la abstención o el Si, pero completamente distintas del No del tipo de la coleta. Que por ser tan partidarios del PSOE, se les esta pegando sus mismos argumentos y estilo dialéctico (muy pobre, por cierto).
Lo que si quedó claro es que muchos de nuestros políticos piensan en el pasado: referencias a Churchill, Adolfo Suárez, Majestic (Albert te pasaste de frenada), Felipe González, Millán Astray (como los supuestos antifranquistas se enteren de que fundó la Legión, se la cargan) e incluso un tonto de solemnidad como Garzón habla de memeces como la oligarquía franquista. Lo que parece evidente es que algunos viven anclados en un pasado, lleno de dolor, en lugar de buscar un futuro para un país no sólo con dificultades económicas. Hasta Albert ha sucumbido a echar en cara los errores a un partido del que él estuvo afiliado (yo no; él), aunque ahora niegue tal cosa como si fuera algo de lo que avergonzarse.
Más de una vez he dicho que faltan oradores en nuestra política (recordemos: el país de los Cánovas, Castelar, Azaña, Melquiades Álvarez...), pero también falta honestidad, narices y menos radicalidad. Y sobre todo hace falta menos postureo por parte de algunos que sólo buscan el poder. En la Casa del Pueblo Español no se viene a armarla, ni a darse besos en la boca en el centro del hemiciclo (buscando la foto), sino a parlamentar, que, por si algunos no lo saben, es hablar y dialogar.

martes, 1 de marzo de 2016

El oscuro Capitán Nemo

Julio Verne hizo gran cantidad de personajes que nos maravillaron para bien o para mal por sus grandes o crueles acciones, pero hay dos que me fascinan: uno (del que ya escribiré en su momento) es Phileas Fogg, cuya empresa no es otra que dar la vuelta al mundo en 80 días y el otro (el que me ocupa) es el Capitán Nemo un hombre que odia todo lo que representa el mundo terrestre hasta el punto de utilizar un submarino, el conocido Nautilus para hundir barcos de todo tipo, aunque con una sola condición: que porten la bandera de Inglaterra.


En "20.000 Leguas de Viaje Submarino" no se nos cuenta absolutamente nada de tal personaje; parece ser un hombre sin pasado, el cual por un motivo misterioso, que se nos escapa, se dedica a hundir barcos y a despreciar todo aquello que pise el suelo terrestre. 
Ni siquiera sus prisioneros casuales, el profesor francés Aronnax, su criado Conseil y el arponero canadiense Ned Land saben cuál es el motivo de tal odio hacía lo terrestre y muy especialmente hacía Inglaterra. Lo que si es cierto es que todos cree que el Nautilus es un monstruo marino, el cual hunde los barcos para comerse a los tripulantes. 


No es del todo incierto, ya que un misterioso monstruo en forma humana y que utiliza el nombre de Nemo (aunque parece que ese no es su nombre) se dedica a hundirlos y que éstos perezcan en lo más recónditos de las profundidades marinas. Al final de la obra, el propio Nemo, el cual parece ser víctima de una gran depresión, así como su leal tripulación parecen suicidarse hundiéndose en los torbellinos de un Maelstrom (un gran remolino de agua) ¿Pero ese era el final del Capitán Nemo?
Ni mucho menos. En la obra "La Isla Misteriosa", Julio Verne no sólo lo saca a la luz, sino que nos muestra el origen misterioso de tal personaje: Nemo era en realidad el Príncipe Dakkar, hijo de un rajah hindu y sobrino de Tipu Sahib. Educado en Europa, nunca olvido sus raíces indias, albergando un odio feroz hacia Inglaterra, que ha esclavizado a su pueblo y asesinado a su mujer y a sus hijos. Tras la rebelión de los cipayos (acaecida en 1857), decidió construir el submarino Nautilus, que había diseñado para expediciones científicas. Desde ese momento, recorrió los mares con una tripulación de diferentes países, que le guarda lealtad absoluta, cometiendo las atrocidades que todos ya conociamos.


Puede que fuera las ansias de saber más del personaje por parte de los lectores o por mera coincidencia, pero lo cierto es que Verne había desvelado el secreto que se escondía detrás de Nemo, el cual muy cansado y enfermo acabaría muriendo dentro de su Nautilus, que se convirtió en su sepultura; la tumba del oscuro Capitán Nemo.

Víctimas y verdugos

Convendría señalar para los jovenes y los que no son tan jovenes que en España ha habido un atroz terrorismo, que desgraciadamente muchos extremistas de izquierdas y nacionalistas defienden o avalan para que éstos se encuentren en las instituciones democráticas por el simple hecho de que no asesinan y merecen defender sus ideas, dandoseles la consideración de "presos políticos". El perdón es una honrosa acción cristiana, pero la sociedad en su conjunto no puede, ni debe permitir que los asesinatos de unos miserables queden impunen y más teniendo en cuenta la falta de arrepentimiento de los verdugos, los cuales se sienten orgullosos de sus deleznables actos. El que hayan jovenes que no vivieran los años de plomo del terrorismo no quiere decir que los crímenes cometidos hace 20 ó 30 años deban esconderse o hacer tabula rasa como sí estos no hubieran existido. Y tuvieron lugar... comenzando durante el régimen franquista.


La creación de ETA se enmarca dentró de un contexto en el que España acababa de salir de la terrible autarquía, teniendo lugar la formación de este grupo asesino para presionar a un PNV en el exilio y exigir el pliege del Estado (entonces una dictadura) a las exigencias de un grupo de encapuchados vascos (muchos hijos de vencedores de la guerra, por cierto), que iban más allá de las ideas racistas de Sabino Arana, ya que su ideario era de corte marxista-leninista y su único objetivo era la idependencia de las Vascongadas (ni "País" Vasco, ni otros términos inventados) bajo una dictadura de extrema-izquierda. 
Cabe decir que ETA, a pesar de haber realizado algún que otro acto críminal durante esos primeros años, ganó gran consideración internacional con el asesinato de Carrero Blanco, Presidente del Gobierno de España en 1973, volando el coche y logrando de forma involuntaria que las esperanzas de los franquistas por el que la dictadura sobreviviera a Franco saltaran por los aires.


Los años de plomo serían finales de los 70 y toda la década de los 80 donde unos miserables asesinos mataban diariamente a personas civiles o miembros de la benemerita con el tristemente famoso y cobarde tiro en la nuca o volando edificios o construcciones como el terrible y nauseabundo atentado de Hipercor donde se llevaron por delante todo lo que encontraron, ya fueras adultos o niños.


Por otra parte, políticos y periodistas, tanto vascos como del resto de España, tuvieron que llevar escolta durante años por las amenazas de los terroristas, así como los empresarios que se negaban a pagar el denominado como impuesto revolucionario. La acción más lamentable del Gobierno socialista de Felipe González fue intentar acabar con el fuego con más fuego, practicando el terrorismo de Estado (los GAL), algo que ya se había hecho en la dictadura, aunque cabe resaltar que muchas de las actuaciones llevadas a cabo por miembros de la policia o el Gobierno fueron penosas no sólo porque mataran o secuestraran a personas, sino que algunos no tenían que ver ni con ETA, ni su entorno como fue el caso del secuestro de Segundo Marey. 
Después estuvo la vertiente negociadora con unos asesinos con los que no se podía hablar ni pactar y que tanto González como Aznar intentaron, aunque la étapa zapateril fue de largo la más deleznable y miserable llevada a cabo por un Gobierno, llegando a influir abiertamente en las decisiones de los tribunales para que fueran un poco benevolos con los asesinos, permitiendo que se crearan marcas blancas para que éstos concurrieran a las elecciones.


Sin embargo, en los 90, algo empezó a cambiar. Es verdad que ETA comenzó a asesinar menos, pero por causas que no sólo tenía que ver con ellos, sino con los democratas y aquellos que defendían la Libertad por encima de todo. Francia, donde los terroristas se entrenaban con una placidez pasmosa (como si fuera su propio santuario) gracias a Presidentes infames como Giscard d'Estaing comenzó a colaborar con la Guardia Civil y la policia española con detenidos y extradiciones. Por otro lado, las victimas por fin fueron reconocidas como tal y no sólo se reunieron por asociaciones, sino que fueron reconocidas y homenajeadas como el símbolo del dolor provocado por los asesinos. 

Asesinado por la espalda

Por último, hubieron dos acciones de ETA que llevaron al pueblo español a decir ¡Basta!. Una fue el secuestro del funcionario de prisiones Ortega Lara, el cual fue rescatado después de mucho tiempo en unas condiciones infrahumanas como si pretendieran dejarlo morir de hambre. Otra fue el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, Concejal de Ermua. Yo, que ya tenía conciencia y que veía anodadado la maldad humana, recuerdo como millones de personas, fueran de la ideología que fueran, se unieron en manifestaciones antes y después del asesinato de aquel Concejal de Ermua. Nacía lo que fue denominado el Espiritu de Ermua, el cual fue algo más que un simple momento; sígníficó la lucha y el levantamiento de todo un pueblo, el español, contra unos miserables pistoleros. 


Hoy en día, algunos por ignorancia y otros por coincidencia ideologíca con esos asesinos pretenden justificar, minusvalorar o quitar hierro a lo que fue una época trágica en la historia de España. No; no podemos dejar que haya personajes que salgan impunes y que, para colmo se sientan orgullosos y se les ponga la etiqueta de "presos políticos". Tampoco podemos hablar de conflictos y de reconciliación, puesto que ni estuvimos en guerra y que en este país unos disparaban, mientras otros ponían la nuca o todo su cuerpo para que éste saltara por los aires. Muchos padecieron aquellos terribles años (y algunos con secuelas psicologicas importantes) para que unos miserables intenten igualar a las verdugos con las victimas. Y aquellos que dicen que los Otegui y demás carroña humana tienen un apoyo importante y que por eso merecen estar en las instituciones democráticas, sólo les dire una frase pronunciada por Charles Dickens y que podría ser aplicada tanto al terrorismo etarra como a la Alemania nazi (dedicado especialmente a cierto Fiscal que hablaba de cosas como "Guantamano electoral"): "El número de malhechores no autoriza el crimen". 

Atentado de Hipercor


El Espíritu de Ermua