viernes, 23 de junio de 2017

Copa... ¿de la Liga?

En los años 80, impulsada por el presidente del Barcelona, José Luis Núñez, se creó la Copa de la Liga, al estilo inglés, participando tanto equipos profesionales como amateurs (incluido filiales) para generar nuevos ingresos económicos a los clubes, tanto en  taquilla como por los derechos de televisión. Existía una Copa de la Liga para equipos de Primera División, Segunda División, Segunda División B y Tercera División. 


Esta competición fue la artífice para que varios equipos modestos se destapasen y fuesen conocidos. De hecho, uno de los campeones fue el Real Valladolid (el único título oficial que tiene en sus vitrinas). Sin embargo, la competición nunca alcanzó gran prestigio. De hecho, a partir de la segunda edición se le otorgó al campeón del torneo una plaza en la Copa de la UEFA en un intento por darle un prestigio que nunca alcanzó. La Copa de la Liga desapareció en 1986 dado el gran número de partidos existentes y la falta de fechas.  


En cuanto a la Copa de la Liga de la Primera División Hasta 13 equipos participaron en todas sus ediciones (un total de 4), siendo el Barcelona el que más ganó (2, la primera edición y la última), mientras el mencionado Real Valladolid y el Real Madrid lograron una cada uno. El máximo goleador de la competición es Hugo Sánchez con 14 goles, anotados todos ellos en el Atlético de Madrid, que fue dos veces subcampeón. 


En la Copa de la Liga de la Segunda División los campeones fueron el Atlético Madrileño, el Castellón y el Real Oviedo que tienen un título cada uno, en la Copa de la Liga de la Segunda División B-Primer grupo los campeones fueron el Sporting de Gijón Atlético, el Club Gimnastico de Tarragona y el Sestao con un título cada uno, en la Copa de la Liga de la Segunda División B-Segunda Grupo los campeones fueron el Albacete con dos y el Antequerano con uno y, por último, en la Copa de la Liga de la Segunda División B los campeones fueron el Real Madrid Aficionados, el Tudelano y el Conquense con un título.

Doctor van Helsing

Lamentablemente, el cine nos ha dado una visión algo distorsionada sobre la figura de uno de los personajes más extraordinarios de la literatura. Abraham van Helsing es algo más que un simple cazavampiros, sino un señor que es doctor en medicina, en  filosofía y en letras, aparte de ser experto en ciencias oscuras. De hecho, esta basado en alguien real.


Sí Bram Stoker basó su Drácula más o menos en Vlad "el empalador", van Helsing se basó en alguien real: en Gerard van Swieten, un médico de origen neerlandes nacido en 1700, el cual recibió un mandato de la Emperatriz María Teresa I de Austria para investigar casos de supuesto vampirismo que comenzaron a crecer como la espuma en la vieja Europa. El ilustrado médico aseguró mediante informes científicos que no sólo no eran reales, sino que la creencia en los mismos era propia de superticiones acenstrales. La emperatriz prohibió en base a dichos informes las profanaciones de tumbas, la decapitación y quema de cadáveres sospechosos de ser vampiros, algo que era muy habitual en su tiempo.
Stoker, que tuvo conocimiento de la existencia y trabajo de este hombre, creó a su van Helsing con ese aire científico y de puro investigador de lo oculto con la diferencia que en la novela los vampiros son reales y que hay que acabar con Drácula. 
En la novela no se acentúa para nada el conocimiento de van Helsing sobre los vampiros. Es un hombre cabal, de ciencia, pero que a su vez, sabe que ésta a veces no puede dar explicaciones a todo (al menos de momento). Incluso, el el Doctor Seward, ex-alumno y amigo del propio van Helsing, no sospecha nada sobre su conocimiento sobre vampiros y la existencia de los mismos, acudiendo a él porque no encuentra respuesta a la desazón de Lucy y el Doctor Van Helsing gozaba de gran prestigio en el reconocimiento y cura de "males extraños". Un mundo en el que la religión parece estar por encima de la ciencia. Lo cierto es que gracias al personaje, conocemos como combatir las artes oscuras y del mal procedente del terrible vampiro... al que hay que destruir.

Un orador llamado Emilio Castelar

"Así como la libertad moral es el derecho de usar de nuestra propia vida bajo nuestra responsabilidad, la libertad social es el derecho que tienen todos los ciudadanos de obedecer solo a ley"
Emilio Castelar

Durante mucho tiempo, España ha carecido de personas con gran oratoria dentro de la política y con "oratoria" no me refiero a que no se limiten a leer un discurso, sino que desde su capacidad intelectual, puedan rebatir argumentos, aparte de defender los suyos con bastante soltura, utilizando incluso la ironía. Paradojicamente, no siempre ha sido así. A lo largo de nuestra historia, hemos tenido grandes oradores. El más recordado es don Emilio Castelar.


Efectivamente. Don Emilio, natural de Cadiz, republicano por convicción, aparte de historiador, catedrático y escritor, era un excelente orador, capaz de tumbar a muchos adversarios políticos con tan solo un par de frases. Castelar era liberal y se tuvo que enfrentar tanto a adversarios de corte monárquico como Cánovas (que también era un gran orador) o incluso republicanos federalistas de corte radical como Pi y Margall.


Con el advenimiento de la Primera República en 1873 fue nombrado Ministro de Estado, posteriormente Presidente del Congreso de los Diputados y por último Presidente del Poder Ejecutivo el 7 de Septiembre de ese año, donde no dudo en establecer la fuerza para mantener el orden, algo que en parte le costó el golpe de Pavía, pero que era previsible dado que el sistema republicano hacía meses que estaba muerto. 


Un ejemplo de la gran capacidad dialéctica y oratoria de Castelar lo encontramos en las Cortes Constituyentes de 1869 en la que defendió que la Constitución garantizara la Libertad de Culto. Su oponente era el canónigo Vicente Manterola, diputado por la Unión Católica, que fue especialmente duro en aquella sesión del 12 de Abril de 1869. Francisco Cañamaque, periodista y político, llegó a escribir que, cuando Manterola habló "la Cámara comprendió, desde luego, que el adversario era temible y que Castelar tendría que hacer un esfuerzo"... y lo hizo. 
Don Emilio, haciendo uso de su elocuencia característica, le espetó a su adversario:
"Grande es Dios en el Sinaí; el trueno le precede, el rayo le acompaña, la luz le envuelve, la tierra tiembla, los montes se desgajan; pero hay un Dios más grande, más grande todavía, que no es el majestuoso Dios del Sinaí sino el humilde Dios del Calvario, clavado en una cruz, herido, yerto, coronado de espinas, con la hiel en los labios y sin embargo diciendo : "¡Padre mío, perdónales, perdona a mis verdugos, perdona a mis perseguidores, porque no saben lo que hacen!". Grande es la religión del poder, pero es más grande la religión del amor; grande es la religión de la justicia implacable, pero es mas grande la religión del perdon misericordioso; y yo, en nombre de esta religión, yo en nombre del Evangelio, vengo aquí a pediros que escribáis al frente de vuestro código fundamental la libertad religiosa, es decir, libertad, fraternidad, igualdad para todos los hombres"
Finalmente, en la Constitución se añadió la Libertad de culto (la primera Carta Magna española en garantizarla). En cuanto a Castelar, decir que se todo aquel que hace uso de una gran capacidad oradora, se dice que está hecho un Castelar.

miércoles, 21 de junio de 2017

Escrito por Rafael Azcona

Detras de los Ferreri, Berlanga, Trueba, Cuerda... estaba él. El cine español hubiera sido muy distinto sin la extraordinaria labor de un hombre destinado a ser novelista, que colaboró en revistas humorísticas como la histórica "La Codorniz" y que acabó por ser uno de los más reconocidos guionistas. Efectivamente; Rafael Azcona fue muy grande. 


Sería Gracias a la adaptación de la novela escrita por el mismo, "El pisito" (¡Magnífico Pepe Luis López Vázquez!), dirigida por el director italiano Marco Ferreri en 1959, cuando entró en el mundo del cine, que nunca abandonaría.
A partir de ahí, magníficas obras, muchas de ellas cargadas de gran contenido social, casi siempre utilizando la comedia (la pura e incluso la negra) para evitar a la censura franquista, denunciado las injusticias. "El Pisito" fue una y muy grande, pero después llegaron "El Cochecito", "El Verdugo", "Plácido" o "La Escopeta Nacional" entre muchas otras.

Azcona y Berlanga

Con la llegada de la Democracia, su temática cambió en parte, pero no así su extraordinaria forma para contar historias. Obras cumbres como "La Vaquilla", "Patrimonio Nacional", "El Bosque Animado" o "Belle Époque" forman parte de lo mejor del cine español de entonces. Precisamente "Belle Époque" consiguió el Oscar a la Mejor Película Extranjera. Por otra parte, ganó siete Goyas al Mejor Guión original o adaptado (¡El que más!).


Escrito por Rafael Azcona... es sinónimo de éxito y sobre todo de buen cine. Muchos años pasaron desde que aquel novelista entrará de lleno en el séptimo arte. Durante mucho tiempo buenas y grandes películas. Es verdad que el cine español hubiera sido muy distinto sin Rafael Azcona.

CD Tenerife ¿1912 o 1922?

En 1997 se celebraron los 75 años (o bodas de platino) de la creación del Tenerife... según la directiva. Lo cierto es que desde las diferentes direcciones que ha tenido el club en los últimos tiempos se estableció como día de la fundación el 8 de Agosto de 1922, pero han habido varias desavenencias con respecto a eso... y es que el club pudo crearse diez años antes, en 1912. 


El football llegó a Tenerife (y las islas) gracias a la colonia de anglosajones existente en Canarias o mediante los ingleses que iban a comerciar o para hacer turismo aproximadamente entre el año 1903 y 1905. La importante colonia anglosajona fomentó la creación de clubes futbolisticos y muchos isleños quisieron formar parte de dichas entidades deportivas. Concretamente, el 21 de Noviembre de ese año habría surgió una nueva entidad deportiva con el nombre de Sporting Club Tenerife a partir del histórico Nivaria, nombrándose como primer presidente a Juan Yanes Rodríguez, un hombre estrechamente vinculado a Inglaterra dado que había estudiado en dicho país.

Juan Yanes Rodríguez

Yanes, ex-concejal de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife y miembro del Partido Liberal, sólo estuvo dos meses en el cargo y fue uno de los artífices de la creación años después del Stadium, el actual estadio Heliodoro Rodríguez López. Precisamente, en 1946, don Heliodoro, el cual ya era Presidente del club después de haber sido muchos años Vicepresidente, formó una comisión en la que estaba Yanes para renovar un Stadium obsoleto. 
El equipo jugaba en el antiguo campo de Miraflores, donde se había estrenó con una goleada (5-0) ante el Laguna en las fiestas de Mayo en el año 1913. El madrileño Juan Antonio Nuñez Maturana era el Presidente.

Evolución del escudo desde 1912

Es de notar que el club tinerfeño jugó contra otros equipos de la isla y de Canarias e incluso jugó partidos por la Península Ibérica, tras participar en el Campeonato Regional Sur. Inicialmente, jugaba con camiseta de rayas azules y blancas hasta que poco tiempo después cambió a la camisa blanca y pantalón azul. Por otro lado, quedaron campeones de Canarias en tres temporadas consecutivas (1914, 1915 y 1916). Ningún otro equipo isleño consiguió revalidar el título de campeón tres veces seguidas.
Este Tenerife era el mismo Tenerife de ahora con la diferencia que al igual que todas las entidades españolas del momento utilizaban la denominación anglosajona. En su caso era Sporting Club. Ejemplos lo vemos en el Athletic de Madrid (el actual Atlético de Madrid) o el Real Club Sporting de Gijón. En los años 20 algunas entidades (entre ellas el Tenerife) dedicieron españolizar sus denominaciones inglesas.
Lo que tuvo lugar en el año 1922 fue el cambio no de su nombre en sí, sino su denominación anglosajona de Sporting Club a Club Deportivo. Aparte de eso, se formó una nueva directiva, presidida por Mario García Cames.


Lo curioso es que las posteriores directivas tomaron como referencia en 1912 como año de fundación del club, llegándose a celebrar un acto por el cincuentenario del club en 1962 (su primer año en la Primera División). Sin embargo, directivas posteriores cambiaron la referencia de 1912 a 1922 y se llegó a celebrar nuevamente el cincuentenario en 1972. En 2008, el club creó una comisión para investigar la fecha exacta de su fundación, concluyéndose que se produjo el 21 de noviembre de 1912 y que en 1922, simplemente se "cambió" de nombre

¡Indignante!

¿Cuántos casos relacionados muy especialmente con futbolistas o personas asociadas a dicho deporte están saliendo sobre supuestos fraudes a la Hacienda pública española? Inifinidad ¿Verdad? Y sin embargo resulta curioso que AHORA el fisco se este poniendo estupendo para denunciar a presuntos defraudadores que en algunos casos hace un tiempo considerable (2, 3 ó 4 años) que no viven en España. 
No me quejo sobre los supuestos defraudadores Sí se demuestra que determinados individuos han ido contra la Hacienda Española, que paguen lo que deben se llamen Cristiano Ronaldo, José Mourinho, Messi o Di María (en estos últimos casos ya se demostró y tuvieron que pagar). Lo preocupante es que Hacienda se preocupe AHORA si un señor pagó o no pagó. Lo evidente es que no se ha hecho nada hasta el momento ¿Cuánta gente anónima o no anónima ha defraudado a la Hacienda pública y no se ha hecho nada? ¿Acaso Hacienda o la Fiscalia están buscando juicios mediaticos de cara a la galería? ¡Quién sabe!
PD: Por cierto, covnendría recordarle a determinados medios de comunicación (especialmente los deportivos y antimadridistas que todo el mundo conoce) que hasta que no se demuestre lo contrario, prevalece esto tan olvidado llamado presunción de inocencia.

domingo, 18 de junio de 2017

Clásicos Inmortales: Jezabel

En 1939 se estrenaba el gran milagro cinematográfico que supuso "Lo que el Viento se Llevó", pero antes de eso (concretamente un año antes), se estrenaba otro drama sureño que fue uno de los más destacados del momento contando con una gran Bette Davis y un joven que ya comenzaba a despuntar; un tal Henry Fonda. Con William Wyler el éxito estaba asegurado.


En la Nueva Orleans de 1852, una joven temperamental, impulsiva y caprichosa llamada Julie Marsden (Bette Davis) está comprometida con el banquero Preston Dillard (Henry Fonda), el cual tiene muchas posibilidades de medrar dentro del sector de las finanzas. Él es un tipo considerado de gran rectitud, mientras ella no es más que una niña rica y caprichosa, acostumbrada a hacer lo que le da la gana.


Es en ese momento cuando tendrá lugar el Gran Baile de Debutantes del Olympus. En una época en la que se espera que las jóvenes solteras vistan de blanco impoluto, Julie insiste en llevar un inadecuado e incendiario vestido rojo. Su propósito es despertar los celos de Dillard, viendo como la miran todos, pero lo único que consigue es destruir las oportunidades de él de medrar en la profesión, dada la "desvergüenza" de Julie.

¡Un vestido rojo!

Todos reprueban a la joven e incluso el propio Dillard la abandona. La tía de Julie, Belle Bogardus (Fay Bainter), le dice que es una loca, pero ella le replica que no sólo no lo es, sino que él volverá. Ella no podía imaginar que Preston, el cual se ha ido al Norte, vuelve, decidió casarse con otra.
Tres años después de su partida, Preston vuelve, y una aparentemente arrepentida Julie se disculpa ante su antiguo novio, arrodillada ante él, rogando su perdón, vistiendo en ese momento un vestido blanco, pidiéndole que la ame como ella le ama, pero él la rechaza. Él le presenta a su esposa Amy (Margaret Lindsay).



Una Julie despechada y rencorosa, provoca un duelo entre Buck Cantrell (George Brent), un antiguo admirador suyo, aún enamorado de ella, y el hermano menor de Preston, Ted (Richard Cromwell), que acaba matando a Buck. Esto provocara que todos sus conocidos le hagan el vacío y la desprecien. Como una moderna Jezabel, Julie dada su forma actuar ha provocado el conflicto en una sociedad aparentemente tranquila todos quieren alejarse de ella, pero al igual que el personaje bíblico tendrá la oportunidad de redimirse.


En ese momento tiene lugar una epidemia de fiebre amarilla, que afecta a muchas personas entre las que se encuentra Preston. Julie convence a su esposa Amy para que le permita cuidar a su marido, el cual ha sido confinado a una isla en la que todos los enfermos han sido puestos en cuarentena y abandonados a su suerte. Julie tendrá que hallar la redención y purificación.


"Y todo comenzó con un simple vestido rojo!" esta película se convirtió en uno de los más grandes clásicos melodramaticos, en el que Bette Davis destaca por encima de todos con una actuación, que le valió el Oscar y el aplauso de espectadores y críticos. Una interpretación para la historia.

Ficha

Dirección
William Wyler
Producción
William Wyler
Guión
Clements Ripley
Abem Finkel
John Huston
Robert Buckner
Obra: Owen Davis
Música
Max Steiner
Fotografía
Ernest Haller
Montaje
Warren Low
 
Otros datos

País
Estados Unidos
Año
1938
Género
Drama
Duración
103’
 
Protagonistas

Actor
Personaje
Bette Davis
Julie Marsden
Henry Fonda
Preston Dillard
George Brent
Buck Cantrell
Donald Crisp
Dr. Livingstone
Fay Bainter
Belle Massey
Margaret Lindsay
Amy Bradford Dillard
Richard Cromwell
Ted Dillard
 
Premios
Oscar

Categoría
Persona
Oscar a la Mejor Actriz Principal
Bette Davis
Oscar a la Mejor Actriz Secundaria
Fay Bainter