sábado, 30 de noviembre de 2013

La libertad no significa libertinaje

Según cuentan el filosofo Voltaire, un buen día dijo la frase: "no estoy de acuerdo con lo que usted dice pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo". Muchos dicen que esta frase no la expreso el filosofo francés, sino que sus propios amigos se la atribuyeron para definir su pensamiento político.

Voltaire

Hoy en día estamos viviendo en España una situación en las calles que se asemeja a una especie de prerevolución, donde cada uno defiende su derecho a la algarada en base a su supuesta libertad de expresión. El propio jefe de la oposición sufrió en sus propias carnes el como una serie de individuos no le dejaron expresarse en la Universidad de Granada en una conferencia sobre ciencia. El caso es que dicha conferencia no se celebro. Yo nunca coincidire con el pensamiento político de Rubalcaba, pero todo aquel que, independientemente de sus razones, coarte la libertad de una persona porque considera que su propia libertad es la que vale, es un ser que sólo puede ser calificado de totalitario.
Y así vivimos en una situación de continuo desafió a la autoridad. Y con autoridad no me refiero a los políticos, que merecen todo el respeto como cualquier persona, sino a la policía a la que algunos desacreditan en base a que están "dirigidos" por el Gobierno. Yo siempre he oído decir que las malas formas hacen que toda causa justa, pierda toda la razón. Puede que las personas que fueron a protestar en la conferencia de Rubalcaba o los que no querían ser despedidos por las empresas de basuras en Madrid tuvieran una causa justa. Pero esa justicia a la que ellos aluden, la perdieron en el mismo momento en el que no dejaron hablar a una persona o ensuciaron de forma premeditada las calles de Madrid. La libertad de expresión no lo justifica todo. Porque eso no es libertad es libertinaje.
Por eso se hace necesaria la tan críticada Ley de Seguridad Ciudadana, no para fastidiar, sino para, precisamente, que se garantizen las libertades y derechos fundamentales de todos los ciudadanos y que estos no se vean coartados por gente totalitaria que le importa bien poco los derechos de los demás.

El poder de la lectura

En su libro póstumo, fue descubierto noventa años después de su muerte, "Paris en el Siglo XX" nos relata Don Julio Verne (sobran las presentaciones) que se hallaba en medio de una sociedad en la que no se leía.
De todas las "predicciones" de Verne, ésta es sin lugar a dudas la más trágica porque para nuestra desgracia se ha cumplido. Porque hoy en día no se lee y no por causas monetarias como en otros sectores de la sociedad, sino porque la gente considera que es una perdida de tiempo. ¡No saben lo que se pierden!


Mi idilio con la literatura me llevaría desde mi infancia y es algo que no sólo ha cambiado, sino que ha perdurado en el tiempo.Al principio, se nos obligaba a leer por el simple hecho de disfrutar y, por supuesto, tener menos faltas de ortografía. Y es verdad que, obviando palabras que no suelo escribir, ni leer, las faltas de ortografía se redujeron de forma considerable. Pero lo importante del asunto es el hecho de disfrutar del simple hecho de leer. 
El poder de la lectura es infinito porque éste te permite viajar a mundos reales o ficticios, hacerte amigo de sus protagonistas, desentrañar algún misterio oculto y, en definitiva, sentirte protagonista de esa historia que un buen día se le ocurrió al escritor de turno. Puede ser una historia de amor, terror, de misterio, etc. pero lo que la hace una historia única es poder sentirte parte de ella y comprobar cuan grande fue el hombre o mujer al que se le ocurrió tal relato. Un poder que la gente desgraciadamente se olvida al crecer, para su desgracia porque es un poder que nunca acaba y es que los libros siguen ahí, preparados, esperándonos en esa estantería, dispuestos a ser leídos millones de veces. 


Y es que ya lo decía el manco más famoso del mundo, Don Miguel de Cervantes: "El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Don Miguel tenía razón.

viernes, 29 de noviembre de 2013

La lacra que debe terminar

El día 25 de este mes, tuvo lugar el llamado día contra la violencia de género. Un día insulso porque lo que significa es pan para hoy y hambre para mañana. Porque la lacra de la violencia contra las mujeres no ha acabado y se tiene que luchar contra esos seres inmorales y despreciables que son capaces de poner la mano encima a una mujer.


Porque existen seres tan aberrantes, se ha de actuar con toda diligencia. La Ley esta proteger a sus ciudadanos. No vale eso que vemos habitualmente de cuando matan a una mujer, un minuto de silencio y a otra cosa. Hay que actuar desde el inicio y desde que un hombre pega a una mujer, a la cárcel. Gente que aprovecha su superioridad física para agredir a una mujer, no merece estar en la calle. Ni siquiera la discriminación positiva ha servido. Que haya habido más de cuarenta muertes en lo que llevamos de año nos debe hacer reflexionar como sociedad. Y más aún cuando se están dado casos de maltrato no ya sólo en adultos, sino en jóvenes que, supongo, deberían haber sido educados en el respeto hacía las personas. 
 Un hombre que pega o mata a una mujer porque considera que es de su propiedad es un ser miserable, pero un Estado que se tapa oídos y ojos y no hace nada, sino ver de forma impasible ante ese tipo de situaciones en un Estado que se olvida de lo fundamental: la protección de la vida. Se tiene que proteger a la mujer.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Genios de la Literatura: Émile Zola

Nuca nadie en Francia había expresado tanta realidad en sus ideas, tanto literarias como sociales. Eso le costaría el exilio. El exilio por defender de la cárcel a un hombre inocente y en el que se había juntado el odio a los judíos. Les estoy hablando de uno de los máximos exponentes del naturalismo literario, Émile Zola.


Émile Zola nació el 2 de Abril de 1840, en París, Francia, siendo hijo de un ingeniero italiano y de madre francesa. Siendo muy niño, su familia se trasladó a Aix-en-Provence, donde tendrían problemas económicos, tras la muerte inesperada del padre. Con dieciocho años recien cumplidos, regresó a su ciudad natal. Un año después, suspendió dos veces el examen de bachillerato. Como no quiso seguir siendo una carga para su madre, abandonó los estudios con la finalidad de encontrar trabajo.
En 1862 entró a trabajar en la librería Hachette como dependiente. Desde ese momento, los libros fueron su fascinación y a la literatura se dedicaría en cuerpo y alma. Escribió su primer texto y colaboró en las columnas literarias de diversos diarios parisinos. A partir de 1866, cultivaria la amistad con personalidades como los pintores Édouard Manet y Camille Pissarro y los hermanos Goncourt, que fueron escritores pertenecientes a la corriente naturalista como el mismo.
En 1868 concibió el proyecto de Les Rougon-Macquart, comenzándolo en 1871 y concluyendolo veintidos años después Su aspiración era realizar una novela "fisiológica", intentando aplicar algunas de las teorías de Taine sobre la influencia de la raza y el medio sobre el individuo y de Claude Bernard sobre la herencia. 

Retratado por Manet

La magna obra consta de hasta veinte novelas, inciandose con "La fortuna de los Rougon" ese año 1871. Un año antes, se había casado con Alexandrine Mélay. Durante esos años, se había relacionado con escritores de su época como Gustave Flaubert y, en definitiva, con el ambiente bohemio tan típico de París.
Zola siempre fue un hombre de pensamiento y muchas de sus obras fueron muy críticadas en su momento. Zola fue muy crítico los criterios usados en las exposiciones de arte oficiales del siglo XIX, en las que se rechazaba de forma continuada las nuevas obras impresionistas. También rechazo en 1890 su inclusión en la Academia Francesa. Por esos años inicio un romance cn Jeanne Rozerot con la que tendría dos hijos. 
Pero lo que coparía el final de su vida, sería lo que fue conocido como el Caso Dreyfus. Este era un militar francés de origen judío, al cual se acuso de haber vendido secretos oficiales al enemigo. El antisemitismo lantente en Europa desde hace mucho tiempo, volvio a salir a la luz, algo que se hizo aún más evidente, tras comprobarse que había sido otro el que realmente había vendido secretos oficiales. 

Portada de "L'Aurore" con el escrito de Zola

Por eso Zola, lanzo un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, mediante una carta abierta al presidente de francés M. Felix Faure, y publicado por el diario "L'Aurore", el 13 de Enero de 1898, con el título "'J'Acusse...!" ('Yo acuso...!) en su primera plana. El texto es el siguiente:
Yo acuso al teniente coronel Paty de Clam como laborante —quiero suponer inconsciente— del error judicial, y por haber defendido su obra nefasta tres años después con maquinaciones descabelladas y culpables. Acuso al general Mercier por haberse hecho cómplice, al menos por debilidad, de una de las mayores iniquidades del siglo. Acuso al general Billot de haber tenido en sus manos las pruebas de la inocencia de Dreyfus, y no haberlas utilizado, haciéndose por lo tanto culpable del crimen de lesa humanidad y de lesa justicia con un fin político y para salvar al Estado Mayor comprometido. Acuso al general Boisdeffre y al general Gonse por haberse hecho cómplices del mismo crimen, el uno por fanatismo clerical, el otro por espíritu de cuerpo, que hace de las oficinas de Guerra un arca santa, inatacable. Acuso al general Pellieux y al comandante Ravary por haber hecho una información infame, una información parcialmente monstruosa, en la cual el segundo ha labrado el imperecedero monumento de su torpe audacia. Acuso a los tres peritos calígrafos, los señores Belhomme, Varinard y Couard por sus informes engañadores y fraudulentos, a menos que un examen facultativo los declare víctimas de una ceguera de los ojos y del juicio. Acuso a las oficinas de Guerra por haber hecho en la prensa, particularmente en L'Éclair y en L'Echo de París una campaña abominable para cubrir su falta, extraviando a la opinión pública. Y por último: acuso al primer Consejo de Guerra, por haber condenado a un acusado, fundándose en un documento secreto, y al segundo Consejo de Guerra, por haber cubierto esta ilegalidad, cometiendo el crimen jurídico de absolver conscientemente a un culpable. No ignoro que, al formular estas acusaciones, arrojo sobre mí los artículos 30 y 31 de la Ley de Prensa del 29 de julio de 1881, que se refieren a los delitos de difamación. Y voluntariamente me pongo a disposición de los Tribunales. En cuanto a las personas a quienes acuso, debo decir que ni las conozco ni las he visto nunca, ni siento particularmente por ellas rencor ni odio. Las considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizó aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia. Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la luz se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los Tribunales y que me juzguen públicamente. Así lo espero".  
Émile Zola, París, 13 de enero de 1898.

Este escrito levanto ampollas en el Gobierno francés que acuso de difamación al escritor, condenándolo a cárcel y a pagar 7.500, con los gastos de juicio. De todo esto se haría cargo su amigo Octave Mirbeau, pero Zola se vi obligado a exiliarse a Londres, casi en secreto. Sin embargo, pudo regresar, pero a pesar de que el caso Dreyfus le había hecho ganar gran fama por su gran capacidad dialéctica, había perdido gran parte de su salud, acrecentada tal situación con su bajo poder adquisitivo.


Sin embargo, a pesar de su salud, escribió dos ciclos de novelas más. La primera, fue la serie de "Las tres ciudades", compuesta por Lourdes, Roma y París. La otra  fue una  tetralogía que denominó "Los cuatro evangelios", formada por "Fecundidad", "Trabajo", "Verdad" y la inconclusa "Justicia".
Zola falleció el 29 de Septiembre de 1902, en su ciudad natal, sin ver como años después liberaban a Dreyfus, tras demostrarse que era inocente de todo los delitos que se le imputaban. Puede que fuera gracias a Zola como finalmente se darían cuenta de que era inocente. Al final tenía razón.

La política del niño chico

Esta técnica utilizada desde hace mucho tiempo por nuestra casta parasitaria política, la esta llevando a cabo el Gobierno de Canarias a más no poder. Ya no son las prospecciones petrolíferas: es todo. Si hay un 35% de paro, la culpa es del gobierno del PP, si hay colas en la sanidad, es por culpa del PP y así un largo etcétera de denuncias sin fundamento.


Y como no como todo Gobierno que se precie, tiene sus propios medios para difundir ese mensaje victimista y simplón. No sólo tienen a la Televisión Canaria, dirigida por el amigote del alma, Willy García, sino a periódicos subvencionados hasta las trancas. Un mensaje que se olvida de que para nuestra desgracia las políticas de empleo, sanidad y otros asuntos sociales no los lleva el Gobierno de la Nación, sino las Comunidades Autonomas, entre ellas la Canarias, la cual lleva gobernada por Coalición Canaria desde hace veinte años, con pactos tanto con PP como con PSOE.
Lo ma´s gracioso es que busquen alentar una especie de desafección a Canarias, la cual no existe. A esos falsos nacionalistas les diría que dejen de utilizar el independentismo como excusa y a los que si lo son, como el "insigne" editor-director de "El Día", José Rodríguez, le diria que el nacionalismo no existe porque nunca ha existido ningún sentimiento ni nacionalista, ni autonómico.
Más les valdría a Coalicion Canaria que se pudiera a gobernar, ya que ellos no han llegado de nuevas, sino que han generado una situación insostenible con un porcentaje de paro altísimo, una sanidad deprimente y una educación lamentable. Y de eso no tiene culpa el Gobierno central (sea del partido que sea), sino ellos.
PD: Por cierto, los que tratan a Canarias como una colonia son ellos, ya que han convertida esta hermosa tierra en su corralito particular donde hacen lo que les da la gana.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Gandhi y la no violencia

Ni el mismo, cuando acabo la carrera de derecho, que ese joven escuálido, estudiante mediocre, pero con una gran oratoria acabaría convirtiéndose en un símbolo de la no violencia. Del como se puede conseguir las cosas de forma pacífica.


Mohandas Karamchand Gandhi ya había estado involucrado en diferentes movimientos por la libertad de su país, La India, frente al coloniamismo ingles. Todo hay que verlo desde el contexto de descolonización de los diferentes territorios, tanto africanos como asiáticos vividos durante los años 30, 40 y 50. Su primer gran protesta contra el despotismo ejercido por los ingleses fue la conocida marcha de la sal, que serviría como modelos a otros que vendrían después como Martin Luther King. 
Gandhi a lo largo de su vida, fue detenido infinidad de veces. A Inglaterra no le interesaba tener a un individuo de ese tipo en la calle, pero tampoco dentro de la cárcel. Y es que Gandhi alcanzo gran fama, por su ideario pacifico, la no violencia.

Marcha de la sal

Gandhi tuvo como maestros de sus ideas a pensadores como Tolstoi y siempre puso como modelo de vía al mismo Jesucristo. Gandhi llego a gozar de gran influencia en las comunidades hindúes y musulmanas. Su mera presencia evitaba y paraba desórdenes y motines. Se oponía vehementemente a cualquier plan que implicara la partición de la India entre musulmanes e hindúes Pero no todos estaban de acuerdo. La Liga Musulmana argumentaba que la superioridad numérica de los hindúes oprimiría sistemáticamente a la minoría musulmana en una India unida y que una nación musulmana separada era la única solución. Sin embargo, muchos musulmanes en la India vivían junto a hindúes, sikhs, budistas, cristianos, jains, parsis y judíos y eran partidarios de la unidad de la India. Ese fue uno de los caballos de batalla poco conocidos de la vida de Gandhi: el fomentar la unidad de la India, aún con diferentes religiones. 


La llegada de la Segunda Guerra Mundial no hizo más que acrecentar la diferencia entre estos dos clanes, mientras los ingleses buscaban hombres en el país para combatir en el conflicto bélico, que amenazaba con desestabilizar el mundo. 
Aunque, el movimiento no violento de la India tuvo algunos éxitos, la cruel represión del movimiento trajo el orden a la India a finales de 1943. Con el final de la guerra, el imperio británico dio indicaciones claras que el poder sería transferido a manos indias. Gandhi, suspendió en ese momento la lucha, consiguiendo liberar miles de presos políticos.

Con Nehru

El 30 de Enero de 1948, cuando iba a rezar, Mahatma (Alma Grande), como le habían "bautizado" años atrás, fue abatido a tiros por gente implicada en grupos ultraderechistas del país. Se iba un hombre que siempre defendió sus ideales como debe hacerse: con la Paz.

martes, 26 de noviembre de 2013

Wembley y aquellos magiares mágicos

Han pasado sesenta años y los más viejos de las Islas Británicas recuerdan ese maravilloso equipo con el que perdieron, pero dejo a su paso una exhibición... de fútbol. Y es que esa Selección Húngara de fútbol era maravillosa.


Hacía un año habían ganado la Medalla de Oro de los Juegos Olímpicos de Helsinki, pero eran mucho más que títulos. Desarrollaban un juego vertiginoso que desarbolaba defensas por doquier. El equipo magiar contaba con grandes figuras como Zoltán Czibor, Sándor Kocsis, Nándor Hidegkuti, Ferenc Szusza, József Bozsik, Gyula Grosics y su gran capitán Ferenc Puskas. Hoy a Puskas se lo conoce como un jugador tendente a la gordura, pero con una potencia en su pierna izquierda incomensurable (en su posterior etapa en el Real Madrid lo llamarían "Cañoncito Poum"), pero era mucho más que eso. Era inteligencia y habilidad a partes iguales. Uno de los mejores interiores de su tiempo, además formar parte del Olimpo de los grandes goleadores de la historia.
Pues ese maravilloso equipo iba a jugar en el mítico Wembley contra la Selección local. Hasta ese momento, Inglaterra no había perdido contra ningún equipo no anglosajón como local. Hasta que llegaron esos magiares que literalmente barrerían a unos ingleses que parecían juveniles al lado de esa maravillosa máquina futbolistica.

Salida al campo

Hoy en día se da a muchos partidos ese título de "partido del siglo". Este sólo fue un amistoso. Pero un amistoso que maravillo al mundo y que merece tal título. Ese 25 de Noviembre de 1953, una apisonadora húngara por el césped. Bajo la batuta de su entrenador Gustav Seves, le endosaron un doloroso 3-6 a la invicta Inglaterra.
Sólo un minuto fue lo que tardó Hidegkuti en abrir el marcador con un zapatazo a la escuadra. Fue el primero de los tres que hizo, siendo la figura del partido, no sólo por su hat-trick, sino también por su gran actuación.

Uno de los seis goles magiares

Inglaterra llegó a empatar el partido al cuarto de hora en una gran contra, pero poco duró la alegría porque luego llegarían tres goles seguidos de Hungría antes del descanso, al que se llegó con un 2-4. Y de ahí al 3-6 final, que pudo ser mucho mayor, ya que los de Sebes llegaron a tirar infinidad de veces entre los tres palos. Los goles húngaros, además de los tres ya nombrados de Hidegkuti, los harían Puskas por partida doble (uno de ellos, una obra de arte, tras quebrar a un defensa) y Bozsik. Sewell, Mortensen y Ramsey harían los goles ingleses.


Tal prueba del calado futbolístico que alcanzo tal encuentro, lo encontramos en uno de los grandes entrenadores ingleses, Bobby Robson: "Aquel partido cambió mi forma de pensar. Creíamos ser los maestros y ellos los alumnos y fue al revés. No conocíamos a nadie, ni siquiera a Puskas. Nos enfrentamos a marcianos. Nos demolieron". Ese partido, fue una de las muchas muestras de para que se juega al fútbol: para marcar goles. Y los magiares mágicos sabían muy bien lo que hacían.

Resumen del partido (inglés)