sábado, 9 de abril de 2016

Los enemigos de la raza humana

Más de una vez me he referido a los nazis con este acertado epíteto y es que el nazismo dejó una oleada oleada de maldad, cuya nauseabunda presencia se llevó por delante a millones de personas por diferentes motivos. Sin embargo, ellos no han sido los únicos a los que podríamos calificar con tal frase. Infinidad de miserables, aprovechando muchas veces la coyuntura social o de crisis económica de un territorio, han aprovechado para engañar al pueblo, siendo su idea última la de que se hiciera la voluntad del dictador de turno. 


Esto es tan antiguo como el mundo, pero sería a partir de las revoluciones acaecidas a raíz de la denominada revolución francesa y la crisis del antiguo régimen cuando veríamos que algunos sólo querían quitar a un tirano, fuese el Rey o la nobleza en su conjunto, para ponerse ellos, incluso oponiéndose a sus propios principios. Un ejemplo lo tuvimos en Maximilien Robespierre (que de "incorruptible" tenía más bien poco), el cual pasó de ser favorable a la libertad de prensa y contrario a la pena de muerte a establecer una férrea censura y a firmar infinidad de sentencias a muerte cada día. Al final tuvo su "recompensa", siendo traicionado para morir en la guillotina. 

La guillotina, un instrumento terrible

Mejores no serían los líderes revolucionarios de América, que tras independizarse de España, ejercieron un control estricto sobre la población y en algunos casos propiciaron la llegada de dictaduras bajo la persona de otros que se decían sus seguidores. Parte de culpa la tuvo España que prefirió mantener unas colonias deficitarias y contestonas antes que darles la independencia, favoreciendo con ello la llegada de libertadores que se convirtieron en auténticos tiranos. Simón Bolivar daría lugar a una corriente llamada bolivarismo que ha sojuzgado (y lo sigue haciendo) a países enteros. Algo parecido pasaría en África donde la descolonización favoreció la llegada de tiranos, prometiendo lo imposible a un pueblo, que padecería las consecuencias, viendo cercenada su propia Libertad individual. 

Batista y Castro o casi 80 años de dictaduras en la isla de Cuba

No obstante, Europa y Asía verían con pavor como auténticos miserables al albur de las dificultades económicas se establecían en el poder. Ejemplo claro se vivió en la revolución rusa donde el bolchevique Lenin, gracias a la coyuntura económica y bajo las promesas de pan e igualdad para el pueblo ruso, se hizo con el poder, tras echar y asesinar al Zar y a toda su familia. 

Lenin ante el pueblo ruso

Efectivamente el zarismo propició la miseria de Rusia, pero el bolchevismo o comunismo fue como el clavo que quitó otro clavo, ya que la miseria y las ejecuciones masivas merced a las terribles checas siguió propiciando la miseria y hambruna de un pueblo que vivió primero con Lenin, después con Stalin y por último con sus respectivos sucesores del partido bajo un régimen dictatorial (que ellos llamaron dictadura del proletariado) que duró hasta principios de los años 90 con la unión de una serie de repúblicas (la temible URSS). El partido comunista se extendería a otros países en los que llegaría a tener gran influencia como en Alemania (hasta la llegada del nazismo), Francia o España. La caída del muro de Berlín, que separaba a Alemania en dos (la democrática y la comunista), propició el derrumbe del castillo de naipes comunista. El saludo comunista es con el puño el alto.

Un asesino apodado Stalin

Junto al comunismo nacería el fascismo en Italia, un régimen evidentemente racista, nacido a partir del partido fascista de Benito Mussolini, que buscaba el renacimiento de una especie de nuevo Imperio romano bajo la dirección del mencionado Mussolini, el cual, tras su golpe de Estado popular, fue aceptado por el Rey de Italia. Una evidencia de que el fascismo tenía la intención de reverdecer los laureles del desaparecido Imperio Romano es que el saludo fascista era (y es) con el brazo en alto, tal y como los romanos saludaban al mismísimo Emperador. Ya en esa época nacería el concepto de totalitarismo que es un régimen político ejercido por una o un grupo de personas que controlan todos los aspectos del Estado y de la vida personal del individuo, diciendo cómo tiene que pensar y comportarse. 

Mussolini o el que se creía un César

El. comentado nazismo, crecido al albur de la crisis en Alemania tras la Gran Guerra del 14 y el desastre del 29, era una versión incluso más radicalizada del fascismo con tintes propios (antijudaismo y antimasoneria) y extendió la miseria y la muerte primero en Alemania y después en media Europa. Hitler y sus secuaces no ganaron la Segunda Guerra Mundial, pero si dejaron tras de si una ola de destrucción de la que el viejo continente tardó en recuperarse. Sería la propia Alemania nazi la que rompería el pacto de no agresión que había firmado con la URSS stalinista, que incluía la expansión nazi por un lado de Europa y la expansión soviética por el otro. Mientras, tras la caída del nazismo y la connivencia de los mismos que habían dejado crecer a Hitler, fueron naciendo varios estados dictatoriales comunistas como la Chica de Mao o la Yugoslavia de Tito. Esta última fue muy despreciada por Stalin, a pesar de compartir ideología, ya que el propio Tito no quería que la URSS interviniera de forma activa en su régimen, algo que hizo con China o la Alemania Oriental. Polonia, anteriormente invadida por los nazis, sería ocupada por el comunismo.

El diablo en persona

Visto lo visto, el comunismo y el nazismo dejaron Europa para el arrastre, pero no fueron ni siguen siendo los únicos miserables en la historia del mundo. Dictadores han habido siempre: Desde el camboyano Pol Pot con sus jemeres rojos (con la desaparición de entre un millón y medio y dos millones de personas en 4 años muchos dicen que es el mayor asesino de la historia), pasando por Pinochet en Chile o siguiendo por  la dictadura de Videla en Argentina. Los Estados Unidos favorecieron gran parte de esas dictaduras para evitar la expansión del comunismo en los países de América Latina como Chile. 


Incluso la Península Ibérica tuvo sus dictadores con el régimen de Salazar en Portugal (que continuó unos años después de la muerte del propio Salazar) y en España con Miguel Primo de Rivera y Franco. Precisamente el hijo de Primo de Rivera, José Antonio, fundó la Falange España, partido de corriente fascista muy cercana al régimen de Mussolini, que sería la base sobre la que se sustentó el régimen franquista durante los primeros años.

Calaveras que ejemplifican el trabajo de Pol Pot y sus jemeres rojos

Parece mentira, pero hoy en día siguen habiendo personas, que, engañadas o no, votan a partidos que si en algún momento alcanzaran el poder, no dudarían en acabar con la Democracia y ejecutar a todos aquellos que no pensasen como ellos. Muchos dirán que la Democracia por si misma no resuelve los problemas y que el politiqueo barato hace que haya personas que voten extrema derecha en Francia o extrema izquierda en España. Esa gente vive engañada porque les han hecho creer que la Democracia resuelve todos los problemas y no es verdad. Es el sistema menos malo de todos. Decía Chaplin en su celebre discurso de "El Gran Dictador" que los dictadores son libres solo ellos, mientras esclavizan al pueblo... y es verdad. 


Podría hacer una lista de miles y miles de personajes que alcanzaron el poder, mediante un golpe de Estado militar o no o que fueron elegidos para quitar poco a poco las libertades de aquellos que no pensasen como ellos. Una lista que no realizare por imposible y desagradable, ya que me da bastante asco. Sólo diré que, tengan la ideología que tengan o que hayan matado o pegado a una o un millón de personas por ideología o cualquier otra consideración, esos individuos y sus seguidores son unos miserables; los enemigos de la raza humana y de todo lo bueno que pudiera haber en la tierra; un veneno; lo peor que puede surgir en el mundo.

jueves, 7 de abril de 2016

El jugador de las gruesas gafas redondas

No era el baloncesto que tenemos ahora. Ni la técnica era la misma, ni las reglas ni tan siquiera eran parecidas. Sin embargo había muy buenos jugadores... y grandes. Ahí es donde entra un jugador de gruesas gafas redondas. el cual con sus 2,08 metros dominabas las alturas a la perfección. Ese era George Mikan. 


Si; utilizaba gafas, pero poco importaba cuando era capaz de alcanzar balones imposibles para meterlos en el aro adversario o bloquear las entradas a canasta de los oponentes. Mikan fue una de las primeras grandes estrellas del baloncesto estadounidense antes de la creación de la NBA en la que también participó con notable éxito. Ganó campeonatos de la NBL, la BAA y la NBA, un MVP del All-Star Game, tres títulos de máximo anotador del campeonato, jugando en cuatro ocasiones el All-Star Game, siendo elegido en 6 ocasiones en el mejor quinteto de la liga. 


Mikan jugó en varios equipos, pero sería en el Minneapolis Lakers (si los Lakers en aquella época no estaban en los Ángeles), siendo la primera gran estrella del equipo. La gran estrella de la NBA era un Mikan, que en las alturas se encontraba como en casa. 



Al igual que el legendario Wilt Chamberlain, Mikan llegó a ser tan dominante que causó el cambio de varias reglas del juego, entre las que se encuentran la ampliación de la "zona de personal" (regla que es conocida como la "Regla Mikan"), la introducción del reloj de 24 segundos e incluso el que no se pudiera taponar un balón que cogiera trayectoria descendente... y es que su altura lo hacía casi infranqueable, taponando infinidad de balones. Muchos lo consideran como el padre de los pivots actuales. 


Tras su carrera, Mikan llegó a ser uno de los fundadores de la American Basketball Association (ABA), siendo comisionado de dicha liga, siendo uno de los fundadores de Minnesota Timberwolves. Lo que cabe decir de él, aparte de su gran profesionalidad y vida ordenada (se casó con su novia de toda la vida en lo que sería un matrimonio de casi 60 años y 6 hijos), destacó por ser muy querido por compañeros y adversarios, pasando inmerso los últimos años de vida en una batalla judicial contra la NBA luchando en favor de las pensiones de los jugadores retirados, cuando la liga no era tan lucrativa por aquellos años.


Mikan, que se acabó retirando en 1956, fue incluido en el Salón de la Fama en 1959 con todos los honores de un baloncestista que había sido y sigue siendo leyenda viva del deporte de la canasta... y siempre con aquellas gruesas gafas redondas. 

"¡Mi Reino por un caballo!"

Nos encontramos en el año en el año 1485. El Rey Ricardo III se preparaba para literalmente la batalla de su vida. Un ejército conducido por Enrique, Conde de Richmond, marchaba contra él. La victoria en tal combate supondría ni más ni menos que el Trono inglés. 


La mañana de la batalla, Ricardo envió a un palafranero a comprobar si su caballo favorito estaba preparado.
-Ponle pronto las herraduras -le dijo el sirviente al herrero-. El Rey desea cabalgar al frente de sus tropas.
-Tendrás que esperar -respondió el herrero-. En estos días he herrado a todo el ejército del Rey, y ahora debo conseguir más hierro.
Sin embargo ante la insistencia del sirviente, el herrero se puso manos a la obra. Con una barra de hierro hizo cuatro herraduras. Las martilló, las moldeó y las adaptó a los cascos del caballo. Luego empezó a clavarlas. Poco después de clavar tres herraduras, descubrió que no tenía suficientes clavos para la cuarta y última.


-Necesito un par de clavos más -dijo-, y me llevará un tiempo sacarlos de otro lado.
-Te he dicho que no podía esperar -le espetó el otro- Ya oigo las trompetas. ¿No puedes apañarte con lo que tienes?
-Puedo poner la herradura, pero no quedará tan firme como las otras.
-¿Aguantará? -preguntó el palafrenero.
-Tal vez, pero no puedo asegurarlo..
-Pues clávala -le dijó-. Y deprisa, o el Rey se enfadará con los dos.
Ya una vez subido a su caballo, Ricardo III arengaba a sus hombres en la batalla, lanzando sus tropas de ataque contra su enemigo. En la lejania vio que algunos de sus hombres retrocedían. Si otros los veían, también se retirarían, por lo que era posible que perdieran la batalla. Ricardo espoleó su caballo y galopó hacia la línea rota, ordenando a sus soldados que regresaran a la batalla.
En medio del campo se hallaba cuando el caballo perdió una herradura (la maldita cuarta herradura que no había podido ser clavada). El caballo tropezó y rodó, y Ricardo cayó al suelo.
Antes que el rey pudiera tomar las riendas, el asustado animal se levantó y echó a correr. Ricardo miró alrededor suyo y vio con estupor que sus soldados daban media vuelta y huían, y las tropas de Enrique lo rodeaban.
Agitó la espada en el aire, diciendo una frase legendaria (por no comprobada), que inmortalizaria el gran William Shakespeare:
-¡Un caballo! -gritó-. ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!
Pero no había ningún caballo para él. Su ejército se había desbandado, y sus tropas sólo pensaban en salvarse. Poco después los soldados de Enrique se abalanzaron sobre él, terminando la batalla. Los Plantagenet habían sido derrocados por los Tudor que sería la nueva casa reinante. 
Esto demostraba que las cosas deben hacerse bien desde el principio (la herradura) porque si no, ésto puede traer consecuencias devastadoras (la caída del caballo). Fuera o no cierta el final de la historia de la herradura, lo cierto es que desde esos tiempos, la gente dice:
"Por falta de un clavo se perdió una herradura,
por falta de una herradura, se perdió un caballo,
por falta de un caballo, se perdió una batalla,
por falta de una batalla, se perdió un reino,
y todo por falta de un clavo de herradura"

martes, 5 de abril de 2016

Shakespeare... de cine

Que el teatro es el hermano mayor del cine es una evidencia. Del teatro se han adaptado diversas obras de autores con mayor o menor éxito... y el bardo es uno de esos dramaturgos universales de los que han surgido infinidad de versiones de sus creaciones, las cuales en cierta medida han acercado el teatro a los cinéfilos.


Sin desmerecer a muchos que lo han intentado, existen tres cineastas que han destacado por sus adaptaciones Shakespeareanas: Laurence Olivier, Orson Welles y Kenneth Branagh, los cuales con mayor o menor éxito han buscado que una cámara captara la emoción del teatro. Fruto de ellos hemos visto adaptaciones de Hamlet, Otelo, Enrique V y un largo etcétera de películas basadas en la obra de un Shakespeare que no sólo vive en el teatro, sino en el hermano menor de éste. Tampoco podemos olvidarnos de obras como "Julio César" con un monumental Marlon Brando en su papel de Marco Antonio a la "Romeo y Julieta" del siempre espectacular Franco Zeffirelli. 


Cabe decir que casí todas las obras basadas en la producción Shakesperiana son británicas (¿Cómo no?) y que incluso algunas películas sin ser Shakespeare, han basado sus historias en obras del bardo (no me negaran que "El Rey León" sigue más o menos las ideas de "Hamlet": tio mata al Rey, sobrino recibe la visita del padre en forma de fantasma y sobrino mata al tío).


Sin embargo, mi idea ha sido realizar una lista de las que, en mi opinión, son las películas que mejor han adaptado a Shakespeare (título y texto original). Las que han llegado a causar (o a intentarlo al menos) una emoción parecida cuando nos encontramos viendo una obra teatral y en ese momento aparece Hamlet diciendo aquello de "Ser o no Ser". Entre paréntesis, se encuentran el nombre del director y el año de producción.

Las mejores adaptaciones
1. Hamlet (Kenneth Branagh, 1996)


2. Julio César (Joseph L. Mankiewicz, 1953)


3. Otelo (Orson Welles, 1952)


4. Hamlet (Laurence Olivier, 1948)


5. Macbeth (Orson Welles, 1948)


6. Enrique V (Kenneth Branagh, 1989)


7. Romeo y Julieta (Franco Zeffirelli, 1968)


8. Ricardo III (Laurence Olivier, 1955)


9. Mucho Ruido y pocas Nueces (Kenneth Branagh, 1993)


10. El Mercader de Venecia (Michael Radford, 2004)

El "incorruptible" Robespierre

Nunca hubo un hombre tan admirado como Maximilien Robespierre; el hombre que con pasión y derramamiento de sangre había llevado con puño de hierro una revolución en Francia que había derrocado al Rey y con ella a todos los supuestos colaboradores con la Monarquía o los supuestos enemigos de dicha revolución. Sin embargo, ese hombre, el incorruptible como lo habían apodado dada su absoluta fidelidad a sus principios e integridad, estaba en una sala oscura. Él y sus seguidores habían caído en una trampa en el Ayuntamiento de París, donde tras el asalto de sus rivales, le habían partido la mandíbula. Allí esperaba a ser ajusticiado, mediante el método por el que tantos habían pasado gracias a él: La guillotina.  


Maximilien Robespierre fue el mayor de cinco hermanos en una familia burguesa venida a menos de la ciudad gala norteña de Arras. Maximiliano, el cual era huérfano de madre y su padre había emigrado a América, dejandolo con unos parientes, estudió con una beca en el colegio Louis le Grand de París y en la Escuela de Leyes. Su prestigio como abogado y su elocuencia (era un maestro de la oratoria) le llevaron a ser elegido diputado de los Estados Generales en Mayo de 1789 y formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente. Era una época en la que el hambre asolaba Francia hasta limites insostenibles (ni siquiera había harina para el pan) y el Rey Luis XVI era un hombre débil, enclaustrado en su opulencia junto a su familia y sus más leales colaboradores.
Rosbespierre era el líder de los jacobinos y afín a las ideas de Rousseau. En la Asamblea Nacional combatió el absolutismo monárquico, defendiendo el sufragio universal directo, las libertades de prensa y reunión, la educación gratuita y la abolición de la esclavitud, así como la eliminación de la pena de muerte. Ya en aquella época le llamaban el incorruptible.  


Los vientos de la Historia soplaron a su favor y en Agosto de 1792, una multitud enfervorizada asaltó la residencia real y la Bastilla (toma que es símbolo de lo que sería la revolución francesa), lo que llevó a la proclamación de la República. En aquella época ya hubo ejecuciones masivas contra los supuestos colaboradores del Rey, siendo el líder de aquellos desmanes el periodista y activista Jean-Paul Marat, el cual era en teoría de ideas más radicales que las del propio Robespierre, teniendo la pena de muerte como un método político más. Sin embargo, su asesinato en la bañera por parte de una joven aristócrata, dejó al "incorruptible" como la voz cantante. 

Asesinato de Marat

Robespierre, al verse como líder supremo, radicalizó sus postulados. Fue elegido diputado de la Convención Nacional, donde reclamó la ejecución de Luis XVI, que tuvo lugar en Enero de 1793. En Mayo, apoyado por el pueblo de París, obligó a la Convención a expulsar a los girondinos y en Julio creó el Comité de Salvación Pública y se hizo con el control del Gobierno. El país se hallaba sumido en el caos debido a la misma revolución y a sus guerras con otros países. Un enloquecido Robespierre procedió a eliminar a todos aquellos a los que consideraba enemigos de la revolución, instaurando un régimen basado en el terror con el propósito de restablecer el orden y evitar una invasión exterior.


El que llamaban el incorruptible por la lealtad a sus principios, los había traicionado, gobernando a golpe de guillotina, de la que no se libró ni su antiguo aliado Georges-Jacques Danton, ejerciendo una dura presión a la prensa de la época para que publicara lo que el quería que saliera. Como presidente de la Convención, Robespierre acumuló todo el poder. Se creía casi un Dios hasta el punto de que el mismo, "creó" su religión. En 1794, inspirado por el deísmo rousseauniano, proclamó el culto al Ser Supremo, e incluso introdujo un nuevo calendario, el calendario republicano francés, que adaptaba el calendario al sistema decimal y eliminaba del mismo las referencias religiosas; comenzando el 22 de Septiembre para coincidir con el equinoccio de otoño en el Hemisferio norte.

Ritual público del culto al ser supremo organizado por Robespierre

Sin embargo, tras la mencionada muerte de Danton, se desencadenaron una serie de divisiones políticas dentro de la propia Convención Nacional, y Robespierre reaccionó concentrando cada vez más poder en el Comité de Salud Pública. El poder lo era todo para un Robespierre, que posibilitó que se agravara aún más si cabe la situación del país.
 

En 1794, ese hombre había sido traicionado, encontrándose en un cuarto, sólo y abandonado, con la mandíbula rota, esperando su final, que acabaría llegando. La guillotina acabó con su vida tal y como había pasado con muchos, cuya sentencia de muerte él mismo había firmado hasta hace no mucho tiempo ¡Qué ironía!

La responsabilidad y la culpabilidad

En este país se arma mucho ruido cuando la corrupción procede de políticos de derechas, mientras si procede de políticos de izquierda (o la extrema izquierda) es un bulo orquestado por los periodicos "de derechas" y las empresas del Ibex 35. No lo digo yo; lo vemos cada vez que sale un nuevo escandalo relacionado con el tipo de la coleta y su entorno. 


De esta forma justifican la violencia con que hay señores como Rato que supuestamente han robado y que sus relaciones con Irán o Venezuela no tienen nada que ver con financiaciones ilegales. Por supuesto, los bulos proceden del PP, ese partido de la casta corrupta en la que curiosamente ya no se encuentra el PSOE, que antes, según ellos, era un partido lleno de ladrones debido a los EREs ilegales y cursos de formación en Andalucia (se ve que los socialistas son la llave para que ellos arañen algo de poder). 
Si tu eres un violento; paga. Sí eres un ladrón; paga. Pero no lo justifiques con que en este mundo hay gente que hace las cosas muy mal y están en proceso de ser juzgados. Si algo nos diferencia de los animales es nuestra capacidad de raciocinio para saber lo que esta bien y esta mal y que de nuestras acciones somos responsables nosotros (no el de al lado; NOSOTROS). El que haya ladrones no justifica que un sindicalista, al que por cierto le gusta demasiado la violencia, se ponga a agredir a políticos de otros partidos. Que haya políticos de otros partidos imputados, no hace que se deba minusvalorar que el embrión de cierto partido de extrema izquierda cobrara de Venezuela o Irán. 
El problema de algunos individuos es que quieren engañarnos a todos y para eso utilizan todos los medios posibles (especialmente redes sociales) para esparcir sus mentiras, mediante bots y gente que lo único que hace es un corta y pega de la mentira. Y, aunque a algunos les parezca mentira, Goebbels no tenía razón. Una verdad repetida muchas veces no deja de ser una mentira... repetida muchas veces; tantas veces que resulta cansina.

sábado, 2 de abril de 2016

Juan Pablo II y la caricia de Dios al mundo

Tras siglos y siglos de Papas italianos, tras el conclave, la Iglesia Católica anunciaba "Habemus Papam"y éste no fue otra cosa que una auténtica sorpresa. El hombre en cuestión venía de Polonia, país sufridor (si me permiten la palabra) desde hacía unos cuantos años del comunismo y que anterior a él, había padecido la invasión de los nazis, iniciándose la tragedia global que fue la Segunda Guerra Mundial. Un hombre cuyo carácter se había curtido en medio de la tragedia; ese hombre se llamaba Karol Józef Wojtyła, el cual tomó como nombre de pontificado el de Juan Pablo II en honor a su antecesor que sólo había durado 33 días. Hoy nos parecería curioso, pero que en pleno 1978 fuera elegido un Papa de Polonia, un país comunista, era algo tremendamente revolucionario.


Sí con Pablo VI y Juan Pablo I se había visto cambios en la Iglesia a nivel social, salidos especialmente del Concilio Vaticano II, con Juan Pablo II la Iglesia de Roma viajó hasta sitios pocas veces visitados y es que si algo hay que tener en cuenta del pontificado de Wojtyła visitó 129 países, algo que hizo que muchos lo conocieran como el "Papa viajero". Los años de silla gestatoria parecían haber pasado y la Iglesia, consciente de sus errores en torno no sólo al trato con la ciudadania, sino con las finanzas vaticanas (que incluyeron negocios con la mafia y asesinatos), tenía que acercarse a un mundo que estaba cambiando y donde los regímenes totalitarios estaban cayendo. 

"Habemus Papam"

Juan Pablo II jugó asimismo un papel decisivo para poner fin al comunismo en su Polonia natal y, finalmente, en toda Europa con la clarisima referencia de la caída del muro de Berlín, así como para la mejora de las relaciones de la Iglesia Católica con otras confesiones como el judaísmo y el islam o incluso la colaboración con otras Iglesias cristianas como la Iglesia ortodoxa oriental y la Iglesia anglicana. 


Eso le pudo costar la vida más de una vez, siendo la más conocida el intento de asesinato que sufrió el 13 de Mayo de 1981, mientras saludaba a los fieles en la plaza de San Pedro. El autor sería Mehmet Ali Agca, quien le disparó a escasa distancia entre la multitud, aunque finalmente pudo salvar la vida, aunque eso en cierta medida le afecto posteriormente. El propio Papa visitó a Ali Agca en la cárcel donde le perdonó. Nunca se supo del todo el motivo del intento de asesinato. 

Juan Pablo II con Ali Agca

Muy criticadas fueron sus relaciones especiales con el Opus Dei y en algunos casos por su enérgica lucha contra el movimiento conocido como la teoría de la liberación, la cual ha tenido bastante preponderancia en Latinoamérica. Para ello contó con la ayuda de su mano derecha y sucesor Joseph Ratzinger. También su renuncia a abrir la mano en temas tan controvertidos como el de la eutanasia, el matrimonio entre personas del mismo sexo o la posición de la mujer en la Iglesia llevó a que fuera muy criticado. No obstante, su carácter afable y siempre dispuesto a ayudar a los necesitados junto a otra Santa en vida como la madre Teresa, lo llevó a ser considerado como una de las figuras más importantes de la segunda mitad del Siglo. 

Con la madre Teresa

Juan Pablo II se caracteriza por ser el tercer pontífice que más ha durado en el cargo (27 años en los cuales beatificó a 1340 personas y canonizó a 483 santos), a pesar de que ya se habló de que sus achaques, así como la enfermedad del parkinson llevaría a una renuncia, algo que sorprendentemente nunca se dio. Puede que por consejos o voluntad propia, pero lo cierto es que aquel hombre nacido en Polonia, el cual tuvo que pasar grandes penurias en su tierra natal, consideró que estaría en su puesto hasta que Dios quisiera. 


Y esto llegó el 2 de Abril de 2005. Desde todas las Iglesias del mundo se dijo que rezaran por aquel hombre que tanto había dado por acercar la Iglesia, la de todos, a los hombres. Años después sería beatificado y posteriormente canonizado. Hubieron muchas frases que son ejemplo de lo que fue este hombre en vida y de lo que deseaba para la sociedad de su tiempo y las generaciones venideras, pero me quedaría con una que desgraciadamente nunca pasa de moda y que refleja un deseo por parte de todos los hombres de buena voluntad, profesemos la Fe que profesemos o creamos o no creamos en Dios: 
"Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad"
 Frases de Juan Pablo II-Wikiquote