viernes, 3 de julio de 2020

Fahrenheit 451 y el Amor por los libros

"Yo no escribí Fahrenheit 451, él me escribió a mí" 
"Pues bien, al final lo que ustedes tienen aquí es la relación amorosa de un escritor con las bibliotecas; o la relación amorosa de un hombre triste, Montag, no con la chica de la puerta de al lado, sino con una mochila de libros. ¡Menudo romance!"

Prefacio de Ray Bradbury, Febrero de 1993

"Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada"

Fahrenheit 451

Un intenso Amor por los libros. Esa es la razón por la que Ray Bradbury comenzó a escribir Fahrenheit 451, ese mundo futurista simplemente terrible, el cual representa en mi opinión la peor de las distopías: un mundo sin libros en el que si se encuentra alguno son quemados por unos seres horribles. Son los bomberos, que han pasado de evitar que las viviendas se quemen a hacer que ardan en llamas todos los libros que encuentran a su paso. El título y su subtítulo lo dicen todo: Fahrenheit 451. "La temperatura a la que el papel de un libro se prende y comienza a arder".


Es Amor por los libros lo que hizo que su autor se decidiese a escribir una novela extraña, que glosa el noble arte de la palabra escrita, aunque inicialmente nos parezca mentira dado que el principal argumento gira en torno a la quema de libros, pero...

El autor

A fuerza de que no desaparezca la literatura está la resistencia que se resigna a que la cultura (esa que tan grande ha hecho al ser humano) muera bajo las llamas y se dedica a memorizar todas y cada una de las mejores obras del mundo en espera de que los tiempos cambien. Es toda una crítica en toda regla a los censores.


Fue una obra tan revolucionaria que las editoriales se negaban a publicarla hasta que llegó un tal Hugh Hefner, que le ofreció la publicación de Fahrenheit en su nueva revista en tres entregas. Efectivamente; fue en la revista Playboy donde se publicó la novela de carácter distópico de Bradbury.  Pocos sabían en ese momento que estábamos ante un clásico del futurismo.
Autor imagen portada: Patrick Correia. Licencia 

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