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martes, 28 de noviembre de 2017

Can't Help Falling in Love

Grande Elvis. Sólo con estas dos frases puedo describir a uno de los mejores cantantes de la historia. Y en la película "Amor en Hawai" lo volvió a demostrar con una de sus mejores interpretaciones; una bellísima canción: Can't Help Falling in Love.


Compuesta en el año 1961 por George David Weiss, Hugo Peretti y Luigi Creatore, estando basada en la reconocida composición francesa Plaisir d'amour de Jean Paul Égide Martini, parece que la melodía fue hecha para que un grande como Elvis la cantara; una maravilla. Como dato curioso la canción era utilizada por Elvis Presley para cerrar sus conciertos en vivo.

Paseando en la playa... con Sorolla

Joaquín Sorolla es un pintor que siempre me ha fascinado... y tranquilizado. Su capacidad para retratar lo que ve es impresionante y eso se demuestra siempre en todos y cada uno de las pinturas a orillas del mar donde encontraba esa inspiración tan especial. 


Era un verano de 1909 cuando Sorolla veía pasar por la orilla de la playa a dos damas. Allí con sendos vestidos blancos, una lleva el sombrero en la cabeza y una sombrilla en su mano, mientras la otra en la mano puede que por que le cansaba sostenerselo para que no se volara con el viento. 
La brisa marina hace ondear sus ropas como si de una dulce danza se tratará. Se van acercando más y más hacía donde está él. Es ahí cuando las reconoce. Son su esposa Clotilde y su hija María Clotilde avanzando hacía él en las fenomenales playas de Valencia. En esas dos mujeres tan especiales para él encontró su inspiración y nos enamoró a todos. 

Beenhakker o cuando la mejor defensa es un buen ataque

Cuando Beenhakker llegó a España no era un entrenador consolidado, aunque es verdad que había llevado al Ajax de Amsterdam a la senda habitual con esa técnica del fútbol total perdida hacía unos años merced a entrenadores demasiado conservadores. En el Real Zaragoza conseguiría cierta estabilidad, aunque la entrada en competiciones europeas se le resistió. Por eso muchos vieron con un atrevimiento muy grande que Ramón Mendoza lo contratara para dirigir al Real Madrid. Su mejor aval: todos sus equipos se basaban en el ataque.


Sin embargo, lo consiguió con creces. Si Di Stéfano hizo debutar a los de la Quinta del Buitre y Molowny les llevó a sus primeros éxitos, Beenhakker los consolidó junto con otros grandes como Hugo Sánchez  Gordillo. Sus inicios fueron en la edición de la Liga más larga de la historia (de los famosos Playoffs) que consiguieron precisamente ante el Real Zaragoza por 1-3. Su política ofensiva era extremadamente exitosa y el equipo blanco siempre era el más goleador. Luego llegarían dos Ligas y una Copa, pero lo que se le resistió fue la Copa de Europa.

Con Hugo Sánchez

Primero se encontraron con uno de los equipos más rácanos de la historia. Después de haber eliminado a equipos del calibre del Napoles de Maradona o al Bayern de Múnich, el PSV los eliminó por el valor doble de los goles. Los intentos de perforar a meta de los Butragueño, Hugo y compañía se vieron frustrados. Después llegó el Milán de Sacchi, aunque antes Beenhakker había sido sentenciado. 
En la eliminatoria anterior, se enfretanton al PSV de Romario con el que llegaron a la prorroga en el Bernabéu, ganandole 2-1. Sin embargo, a pesar de que el resultado requería ciertas urgencias ofensivas, Butragueño estuvo todo el partido en el banquillo. El público no lo entendió y Mendoza llegó a decir que no se podía hacer eso con un "patrimonio del club" (refiriéndose al buitre). La conclusión a la que llegaron muchos es que no se renovó el contrato al entrenador holandés, a pesar de que ese año consiguió el doblete (Liga-Copa) y por ende la Supercopa de España. 


Peor aún fue cuando lo contrató en 1992 para hacerse cargo de un equipo que si bien no jugaba bien (el entrenador cesado era Radomir Antic) era líder destacado. Comenzó a dejarse puntos hasta que llegó el fatídico día de Tenerife donde se perdió la Liga. 


Tras esto, tuvo breves pasos por distintas Selecciones Nacionales (llegando a participar en dos Copas del Mundo: Países Bajos en Italia 1990 y Trinidad y Tobago en Alemania 2006) siempre reivindicando el fútbol total del legendario entrenador Rinus Michels, a quien Leo Beenhakker considera como su maestro.

En busca del temporal perdido

Si hay algo que no soporto y no entiendo que tenga sección en un informativo, ya sea radiofónico, televisivo o en papel, es el tiempo. Se supone que es algo que puede pasar o no pasar, puede que llueva o puede que no. Todo apunta que sí, pero si la borrasca se mueve un poco más allá... es una sección absurda que se ha ganado todos mis "parabienes" especialmente este fin de semana cuando desde los informativos y la AEMET (ni más, ni menos) se anunciaba para el fin de semana anterior algo así como el juicio final en el que habría vientos enormes, lluvias intensas y nosecuántas cosas más (no anunciaron lluvia de azufre de milagro). ¿Resultado? algo de lluvía en la Palma (que afectó a sitios mal acondicionados como el Remo o barrancos) y poco más. ¿Viento? casí nada.
Lo cierto es que se decretó por parte del Gobierno una alerta por fuerte viento y lluvias gracias a la AEMET que no se correspondió a lo que sucedió posteriormente y me se de buena tinta que hay mucha gente que está desconcertada ante el evidente error. Unos dirán que es que la "borrasca se desvió" (pues menudo rodeo) o que la AEMET no tiene medios. Lo ignoró. Sólo digo (escribo en este caso) que la AEMET, así como las secciones del tiempo, fallan más que yo en las quinielas ¡y con lo que cuesta (tanto en dinero como personal) poner una alerta! ¡Lamentable!

sábado, 25 de noviembre de 2017

Clásicos Inmortales: Aladdin

En plena efervescencia Disney, llegó la idea de crear una historia basada en las Mil y Una Noches (algo que se venía gestando desde hacia tiempo). El resultado fue grandioso y es que Disney estaba en un momento dulce; su segunda étapa dorada. Y con "Aladdin" lo siguió demostrando.


La película comienza con un comerciante que nos comienza a contar una historia de como un simple chico descubrió que era un diamante en bruto, girando todo en torno a un objeto maravilloso: una lámpara capaz de conceder deseos inimaginables. Así el relato de inicia cuando en una noche oscura, dos hombres oscuros han quedado en un lugar determinado en el desierto con un oscuro propósito. Uno de ellos es Jafar, Gran Visir del Sultán de Agrabah, el cual ha quedado con un ladrón para que éste le entregué la mitad de un escarabajo dorado.
Al unir las dos mitades del escarabajo, éste les conduce a la conocida como Cueva de las Maravillas, la cual se forma gracias a dicho escarabajo, teniendo ésta forma de cabeza de tigre. Jafar le ordena al ladrón que entre para obtener el objeto que desea que es una lámpara y a cambio puede quedarse con los tesoros en su interior. La Cueva le advierte que solo un diamante en bruto, alguien digno, podrá entrar.  El ladrón no es digno y, por lo tanto, es devorado por la Cueva. Jafar, al que acompaña su diracharachero (y malhumorado) loro Iago, se percata de que debe encontrar a esa persona; a ese diamante en bruto.

La Cueva de las Maravillas

Y lo hallará en Agrabah y en la persona de un joven ladrón llamado Aladdin, que huye de unos soldados de la guardia del Sultán, los cuales le perseguían por robar una barra de pan. A él le acompaña su mono Abu. Ambos le acabaran entregando el pan robado a dos niños hambrientos que están buscando comida en la basura.
Tras esto, Aladdin observa como llega a la ciudad otro pretendiente para la Princesa. El pretendiente está a punto de atropellar a los mismos niños a los que le habían dado el pan a los que a punto está tal individuo de dar un latigazo por cortarle el paso, pero Aladdin les salva ganándose una patada del caballo del pretendiente, el cual le recuerda que siempre será una rata callejera. Aladdin, no obstante, sueña con una vida mejor.


Las cosas no van bien tampoco en Palacio. La Princesa Jasmine tiene tres días para casarse antes de su cumpleaños número quince, pero rechaza uno a uno a todos los pretendientes y es que ella quiere casarse por Amor. La vida en Palacio es terriblemente anodina.
El Sultán está preocupado por las negativas de Jasmine a todos y cada uno de los pretendientes, por lo que pide consejo a su Visir, Jafar, el cual le pide el místico diamante azul que lleva para poder ayudarle e hipnotiza al Sultán para que se lo entregue. Jafar e Iago usan el diamante para descubrir quién es el diamante en bruto, diciéndoles que es Aladdin. Esa noche, Jasmine escapa de palacio para evitar que sigan dirigiendo su vida.

La Príncesa quiere ser libre

A la mañana siguiente, Jasmine explora el mercado, regalandole una manzana a un niño sin comprender que tiene que pagarla. Aladdin, el cual se ha enamorado a primera vista de la joven, acabará salvandola utilizando una estratagema. En la casa de Aladdin, que no es otra cosa que un edificio derruido, ambos dicen sentirse fuera de lugar, aparte de que ella le revela que su padre quiere casarla a la fuerza. En ese momento, tras comprobar que hay una fuerte atracción entre ambos, llega la guardia del Sultán (a la que ordena Jafar que capture Aladdin) y, tras una huida, ella revela que es la Princesa, pero le dicen que son ordenes del Visir y que mejor será que hable con él. Jafar la acabara mintiendo, diciendo que ha sido ejecutado, algo que hace que se sienta culpable, puesto que él le dice que su delito ha sido el secuestro de la Princesa (cuando la realidad es que ella se escapó). 

Dos Almas que se encuentran

Lo cierto es que Aladdin está en las mazmorras, encontrándose con un viejo (Jafar disfrazado) que le ayudara a escapar con la condición de que le ayude a encontrar la lámpara. Por otro lado, si la consigue, él recibirá una recompensa.  Aladdin accede y le acompaña a la Cueva de las Maravillas, donde el joven es considerado digno y consigue entrar. La Cueva le advierte que no toque nada excepto la lámpara. En el interior de la cueva, Aladdin y Abu conocen a una alfombra voladora, que decide ayudarles a encontrar la lámpara. 


Cuando Aladdin obtiene la lámpara, Abu toca un enorme diamante y la cueva comienza a derrumbarse con emitiendo grandes explosiones de lava. Aladdin y Abu consiguen llegar a la entrada gracias a la alfombra, pero el anciano le pide la lámpara antes de ayudarle a salir. Cuando se la entrega el anciano está a punto de darle su recompensa que no es otra que una puñalada, pero Abu le da un mordisco, aparte de robarle la lámpara. Ellos quedan dentro y el anciano (Jafar) fuera, el cual tras todo eso se percata para su horror que no tiene la lámpara.
Aladdin frota la lámpara para ver mejor lo que hay escrito, emergiendo un estrafalario y divertido Genio, el cual le explica que puede concederle sólo tres deseos, con tres salvedades: matar, hacer que alguien se enamore de otro alguien o resucitar a los muertos. Aladdin engaña al genio y le reta explicando que no puede ser tan hábil si tiene limitaciones, diciendo que no podría sacarle de la cueva. El Genio les saca, pero lo cierto es que no cuenta como deseo, ya que Aladdin no ha expresado el deseo, sino que el propio Genio lo ha hecho a voluntad. A partir de ahí serán los tres deseos. 

Un Genio genial

Aladdin ante la duda le pregunta al Genio que pediría y este le explica que desearía ser libre de la lámpara. Aladdin le promete que utilizará su tercer deseo para liberarle. Su primer deseo es convertirle en un Principe (el Príncipe Ali Ababwa), para así poder conquistar a Jasmine, transformando a Abu en un gran elefante, para que Aladdin entre en Agrabah como un gran Principe, formando parte de uno de los pretendientes. Jafar, por su parte, pretende casarse con Jazmin, ante la negativa de todos los pretendientes, para ser Sultán y hacer lo que le plazca. Sin embargo, la aparición de Alí parece contrariar sus planes, encontrando gran acogida por parte del Sultán que lo quiere como esposo de su hija. Ella lo rechaza por su arrogancia. 

Alí y Jafar

Por la noche, el Genio le recuerda a Aladdin ante su pesar que debe ser el mismo, y que debería decirle la verdad a la Príncesa. Aladdin como el Príncipe visita a Jasmine y la invita a un paseo en la alfombra mágica (la famosa escena de "Un Mundo Ideal"). Jasmine acaba reconociendo los gestos de Aladdin en el Príncipe revela saber que el Principe Ali es Aladdin, y este se excusa diciendole que en ocasiones se viste como plebeyo para escapar de las presiones de palacio (algo que visto lo visto parece habitual por esas tierras).

El Amor

Tras despedirse con un beso, Aladdin es capturado por los hombres de Jafar, que le encadenan y arrojan al mar. El Genio lo acabara salvando (su segundo deseo), diciendole que comienza a caerle bien. En Palacio, el hipnotizado Sultán le anuncia a Jasmine que se casara con Jafar. pero Aladdin llega a tiempo para liberar al Sultán, y revelarle que ha sido manipulado por Jafar, el cual es mandado a capturar. Antes ha visto que Alí tiene la lámpara (revelandole su verdadera identidad). Aladdin comienza a dudar de su capacidad para ser Sultán (ya que le revelan al Sultán los planes de boda con la Princesa) y no se siente listo para liberar al Genio, que queda decepcionado (una mentira más). Tras la discusión, Iago robará la lámpara, llevandosela a la Jafar, el cual tomara al Genio bajó su control. 
Su primer deseo es ser Sultán de Agrabah. Así, se presenta ante el Sultán, Ali y Jasmine como nuevo Sultán, pidiendo en su segundo deseo el ser el hechicero más poderoso del mundo, tras lo cual descubre todo, revelando que Ali no es otro que Aladdin, el pobre ladrón de Agrabah ante el Sultán y la Princesa. Tras esto, Jafar envía a Aladdin a una tierra helada. Si hubiera liberado al Genio, nada de eso hubiera pasado.

Jafar el hechicero

Gracias a la alfombra voladora llegaran a Agrabah, enfrentandose a Jafar, el cual se transforma en una cobra enorme. El joven usa su ingenio para hacerle ver que el Genio siempre será más poderoso que él. Entonces pide su tercer deseo: convertirse en un poderoso Genio. Pero no ha pensado en algo: al ser un Genio, Jafar se convierte en esclavo de su propia lámpara, quedando atrapado en ella junto a Iago.


Todo en Agrabah vuelve a la normalidad, y Aladdin utiliza su último deseo no para ser un Príncipe y por ello casarse con la Príncesa, sino para liberar al Genio de la lámpara, el cual le queda eternamente agradecido. Impresionado, el Sultán decreta una nueva Ley según la cual la Princesa podrá casarse con quien considere digno, eligiendo ésta a Aladdin. Ambos celebran su compromiso viajando en la alfombra, mientras el Genio parte a explorar el mundo.


Una vez oí que Aladdin es la primera película Disney que estaba destinada (también) a los chicos, ya que no se centra en la vida de la Príncesa, sino en la de un chico joven e intrepido en busca de aventuras y que se enamora de una joven (la Príncesa). Hay cierta razón en ello y es que la película tiene acción a raudales (con gotas de CGI tales como el exterior de la cueva, así como su propio interior, incluida la lava cuando ésta se desmorona), aventura y comedia (cortesía muy especialmente de Robin Williams) sin olvidar el clásico toque Disney con el romance, grandes personajes secundario, las canciones y una aminación espectacular que hace de esta obra un producto que sólo podía salir de una lámpara maravillosa. 

Ficha

Dirección
Ron Clements
John Musker
Producción
Ron Clements
John Musker
Guión
Ron Clements
John Musker
Ted Elliot
Terry Rossio
Obra: Las Mil y Una Noches
Música
Alan Menken
Montaje
H. Lee Peterson
Mark A. Hester
 
Otros datos

País
Estados Unidos
Año
1992
Género
Animación, Aventura, Músical, Romance
Duración
90’
 
Premios
Oscar

Categoría
Persona
Oscar a la Mejor Banda Sonora
Alan Menken
Oscar a la Mejor Canción (“Un Mundo Ideal”)
Alan Menken
Tim Rice

Globos de Oro

Categoría
Persona
Globo de Oro a la Banda Sonora
Alan Menken
Globo de Oro a la Mejor Canción (“Un Mundo Ideal”)
Alan Menken
Tim Rice

Annie

Categoría
Persona
Mejor Película
-

En Arabía (intro)


El Rey


Un Genio tan genial


Un Mundo ideal