viernes, 11 de agosto de 2017

Los pilares de la lengua italiana

En pleno plena Edad Media, nacieron tres hombres que forman parte de las más grandes personalidades de la literatura en general y de lo que sería la lengua italiana. Efectivamente. Dante Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni Bocaccio, los tres naturales de la Toscana, así como grandes humanistas, pensadores y escritores, pusieron las bases sobre las que se asentaría la lengua italiana, dando lugar a una época de esplendor artístico que conocemos como Renacimiento, cuyo punto clave y original lo tenemos en la Península Itálica.


 
En una zona compuesta de Principados, Ducados y Estados independientes de toda índole, estos tres grandes de la literatura universal son el ejemplo perfecto para comprender lo que supuso el Renacimiento para un mundo donde el más fuerte sobrevivía, la peste y demás enfermedades circulaba a sus anchas y la Religión lo dominaba todo, tanto a nivel público como privado.


Dante, Petrarca y Bocaccio son extraordinariamente reconocidos en la actual Italia como casi fundadores de un sentimiento tanto artístico como patriótico asociado a una lengua y una forma de pensar en una zona que si bien en su época estaba muy distante de ser la Italia unificada, comprendian que estaban ante un movimiento tanto literario como artístico (acuerdense de los Miguel Ángel o Leonardo) que abarcaba toda una península.


Indudablemente escribieron gran cantidad de obras, pero, como todos los escritores o poetas, destacan por haber realizado alguna que superó con creces sus creaciones anteriores o posteriores, llegando a ser catalogadas como las mejores obras de la humanidad. Así sería imposible comprender a Dante si su magnífica "La Divina Comedia" (una obra fundamental, ya que pasábamos del pensamiento tradicionalmente medieval basado en el teocentrismo a un pensamiento de carácter renacentista basado en el antropocentrísmo). Petrarca fue incluso más allá "inaugurando" una corriente literaria denominada "Petrarquismo" con una concepción que buscaba armonizar el legado grecolatino con las ideas del Cristianismo, teniendo influencia en autores posteriores como Garcilaso de la Vega (nuestro español más "italianizado") o William Shakespeare. Por su parte, indispensable es en Bocaccio su esplendido "Decamerón" con una serie de relatos que van de lo erótico y trágico y que son una fuente vital esplendida.


Para más detalles sobre estos grandes, los padres de la lengua italiana, les pongo a continuación sus biografías:

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