jueves, 6 de julio de 2017

La Francmasonería

También llamada masonería (quizás la palabra más utilizada para referirse a este grupo), esta institución tiene un carácter iniciático, simbólico, filosófico y discreto (separada del resto) fundada en base a la fraternidad de todos y cada uno de sus miembros. Ésta apareció en Europa alrededor del Siglo XVII (Algunos sugieren que su origen es muy anterior. Una broma típica es que el mismísimo Adán era masón) en torno a los gremios de entonces, muy especialmente el de la albañilería, por lo que sus símbolos y alegorías tradicionales son tomadas de los propios albañiles, concretamente del Arte Real de la Construcción, es decir, de los constructores de las catedrales medievales. 


La francmasonería o masonería afirma tener que su objetivo es búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la acción humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo tanto social como moral del ser humano. 


Sus símbolos tradicionales son la escuadra (símbolizando la virtud) y el compás (simbolizando los límites con los que un masón debe mantenerse con respecto a los demás) son quizá los dos símbolos masónicos más conocidos. Otro es el del gran Ojo que todo lo ve, que representaría al Gran Arquitecto del Universo (sería equivalente a la idea de un Dios) y la la pirámide, ya que se dice que la masonería pudo provenir de los constructores de tales edificaciones. Ambos (pirámide y ojo) aparecen el el dólar estadounidense.


La masonería no es una sociedad secreta, ya que  secretos son revelados a sus miembros a medida que estos progresan y es que cada logia tiene sus propios niveles. Evidentemente, ningún masón puede contarle a alguien que no sea masón de lo que se dice en sus reuniones, por lo que se dice que la francmasonería ha sido parte importante en una especie de contubernio destinado a gobernar el mundo. 

Francmasón inglés del siglo XIX

Han habido personajes históricos  reconocidos que han sido masones (Wolgang Amadeus Mozart, Benjamin Franklin, Manuel Azaña, Giacomo Casanova, Maximilien Robespierre, Rudyard Kipling, ...) que, según los teóricos de las supuestas conspiraciones, han influido en Gobiernos. Muchos toman a la masonería como una especie de secta, entre ellos la propia Iglesia, que inicialmente no la rechazó. En España, durante el franquismo, estuvieron prohibidas y era habitual que desde el régimen se hiciera hincapié en la idea de que los masones eran personajes traicioneros. Acuérdense del famoso contubernio judeomasónico comunista internacional.


Aún hoy en día son vistos con cierta cautela y ellos en parte se han abierto en algunas cosas como el que algunas logias admitan mujeres (algo tradicionalmente prohibido) y es evidente la existencia de distintos puntos de vista en ellos que ha dado lugar al desarrollo de distintas ramas o corrientes dentro de la masonería que no se reconocen entre sí.

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