jueves, 13 de julio de 2017

El Príncipe de los médicos

Su nombre árabe era Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sĩnã y sus alumnos lo conocieron como el Príncipe de los médicos, pero los Cristianos lo conocemos como Avicena. Efectivamente, el gran Avicena fue médico, pero más allá de eso, también fue filosofo y, por encima de todo, científico. 
 

Avicena ejerció la medicina en diversas ciudades de la región de Jorasan, hasta recalar en la corte de los Príncipes Buyid, en Qazvin sin encontrar el soporte económico para desarrollar la profesión que tanto amaba, por lo que se trasladó a Hamadan, ciudad gobernada por otro de los Príncipes Buyid, Shams ad-Dawlah, llegando a a ocupar el cargo de Visir, pero la muerte del Príncipe le obligo a partir dada las enemistades ocasionadas tras su mencionada labor de Visir.


Avicena, gran conocedor de la cultura occidental, fue no sólo maestro, sino estudioso de los grandes no sólo del ámbito filosófico, sino científico o médico de la vieja Europa.  Avicena, que dijo haber leído en más de cuarenta ocasiones la Metafísica de Aristóteles (sin llegar a entenderla del todo según propias palabras), mezclo la doctrina aristotélica con el pensamiento neoplatónico, adaptandola al siempre difícil mundo musulmán. La Razón estaba por encima de todos los seres, ya que ésta provenía de la voluntad del mismísimo Dios (Alá para los musulmanes) y con esto se nos llama a buscar la perfección.
De Avicena se conservan 200 obras, aunque se calcula que pudieron ser muchas más. Uno de los más famosos es Al Qanun (traducido en persa como "La Ley") conocido como "El Canon de Medicina", que es una enciclopedia médica de hasta 14 volúmenes escrita sobre el año 1020, basándose en una combinación de su propia experiencia personal, de medicina islámica medieval (todavía muy primitiva), así como de escritos de Galeno, Sushruta y Charaka.


Estos escritos tuvieron gran acogida en Europa y el mundo occidental (actualmente es enseñada en la UCLA y en Yale), introduciéndonos a la experimentación y estudio de la fisiología, así como en el descubrimiento de las enfermedades contagiosa. En él se nos explica las causas de las enfermedades y la salud y es que para Avicena era tan importante el motivo de la enfermedad como el de la salud. 


Avicena, grande entre los grandes, murió hace muchos siglos, pero su legado perdura.Un hombre, que a pesar de sus creencias (siempre respetables) y el mundo que le tocó vivir, siempre fue un paso más allá... como todos los que han cambiado el mundo.

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