sábado, 10 de junio de 2017

El asesino seductor

Dentro de la crónica tanto social como negra mencionar tan solo el apellido Jarabo era hacer referencia a uno de las personajes más "llamativos" de la sociedad española. Perteneciente a una de las familias más acaudaladas del viejo Madrid, José María Jarabo, tras ir su familia en los Estados Unidos y Puerto Rico (después de la guerra) y con un divorcio, regresó a España donde comenzaría a ser muy conocido sobre todo por la compañía femenina. 


Al parecer, Jarabo era un tipo atractivo y con encanto hasta el punto de conseguir que toda mujer hiciera lo que él quería. Dícese que muchas fueron los amantes del tal Jarabo, tanto solteras como casadas. Y precisamente, en sus correrías con casadas, encontró la horca.
Era el verano de 1958 cuando una de sus amantes, la inglesa Beryl Martin Jones, comenzó a darle prisa para para que le restituyese una joya de brillantes, obsequio de su marido, que ella le había entregado para que la empeñase en la casa JUSFER, propiedad de Emilio Fernández y Félix López Robledo, situada en el 19 de la calle Alcalde Sainz de Baranda. Jarabo siempre dijo que había sido un regalo que efectivamente él había empeñado, pero que no le había sido dado para ser empeñado. Lo cierto es que el dinero que recibió fue mucho menor (4.000 por los 50.000 que en realidad valía la joya) así como una carta de la propietaria autorizando la operación, detallandose además en la misma la evidente relación adultera de la señora, algo que la ponía en un compromiso (recordemos que durante el franquismo el adulterio estaba delito).


Lo cierto es que los prestamistas exigían 6.000 pesetas para su devolución, algo que Jarabo no estaba dispuesto a permitir. Tanto la criada que le abrió la puerta (para eliminar posibles testigos) como el prestamista Fernández (a éste con un disparo) fueron asesinados, aunque no se sabe si se coló o la criada (de nombre Paulina Ramos Serrano) le abrió la puerta. 
La esposa, Amparo Alonso, llega a la casa, encontrándose con Jarabo que se hace pasar por inspector de Hacienda. La labia de Jarabo funciona hasta cierto punto cuando la dueña de la casa se da cuenta de que por su falta de conexión e incoherencias (supuestamente tanto su esposo como Paulina habían salido con otros compañeros suyos para solucionar un asunto). Ella huye por la casa, pero Jarabo la atrapa en su dormitorio, y le dispara en la nuca. La mujer estaba embarazada. 

Verdugo y víctimas

Tras no encontrar la joya, ni la carta, y cambiarse la camisa ensangrentada, esperó en su pensión al Lunes para hacerse cargo del socio de Fernández, Robledo. Tras colarse, acabó con Robledo, quedando manchada su camisa de sangre a la que llevó a la tintorería, inventándose que había sido en una pelea. Tras pasar la noche en "Chicote" con dos mujeres, Jarabo fue detenido. 


El juicio de Jarabo fue uno de los grandes acontecimientos mediáticos de aquel año y poco a poco por las publicaciones de la época, así como lo brutal de los crímenes y el móvil de los mismos, empezó a generar tal interés que famosos como Sarita Montiel y alguna esposa de alto funcionario del régimen se interesó por la noticia, yendo incluso al propio juicio.


Jarabo fue condenado a cuatro penas de muerte (ni las influencias que decían que tenía pudieron salvarle), siendo posteriormente ejecutado a garrote vil (fue uno de los últimos en ser sentenciados a tal pena) y, según cuentan, aunque intentó mantenerse firme, se derrumbó al ver a aquel verdugo dispuesto a cumplir su siniestro trabajo. 25 minutos tardó en morir.

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